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Los bebés y los niños toman demasiadas proteínas

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Con la llegada de las dietas de adelgazamiento en los adultos y los productos Light, desnatados y con una disminución de grasas (“30% menos de grasa”, “0% de grasa” y otros) en su haber los hidratos de carbono y sobretodo las proteínas han ganado fama a la vez que las grasas han sido prácticamente demonizadas.

Esto hace que sea habitual oír a las madres frases como “venga, cariño, acábate el pollo que tiene muchas proteínas”, “pues deja el pan y cómete el jamón” o “si no tienes hambre al menos cómete un yogur” y el resultado es que los bebés y los niños toman demasiadas proteínas.

Estamos muy acostumbrados a que el segundo plato sea siempre carne, pescado o huevos y que el postre sea algún lácteo. Esto ayuda a elevar el aporte de proteínas por encima de lo recomendado y a desplazar de la dieta otros alimentos como la fruta o la verdura.

¿Y es malo tomar proteínas en exceso?

Pues sí, me temo que sí. Un exceso de proteínas provoca que el hígado de los bebés y sus riñones se vean sobrecargados de trabajo, cosa que no interesa.

Las proteínas deben suponer, aproximadamente, el 10-15% de la dieta y los niños están tomando un porcentaje bastante mayor. Las proteínas que sobran se transforman en grasa, que se almacena como células (adipocitos) y se sabe que en la edad adulta, la obesidad viene dada por el aumento de tamaño de los adipocitos. Cuantos más tengamos, más podemos engordar.

Dicho de otro modo, cuando somos pequeñitos se forman los adipositos que pasarán el resto de la vida con nosotros. Cuantos más formemos, más obesos podemos ser de mayores (más tendencia a la obesidad tendremos) porque en la edad adulta no hay nuevos adipositos, sino que aumentan de tamaño los que tenemos.

Por otra parte un exceso de proteínas acidifica la sangre. Para reequilibrar el pH de la misma los huesos se desmineralizan soltando calcio al torrente sanguíneo.

Las proteínas que toman nuestros hijos son en su mayoría de origen animal. Esto hace que haya un aporte mayor de calorías, grasas saturadas, colesterol y sodio del recomendable.

En realidad las proteínas deberían de ser un 65% de origen animal y un 35% de origen vegetal (si en una comida se mezclan legumbres, arroz y verduras las proteínas se complementan y tienen un valor biológico equivalente al de la proteína animal).

¿Cuántas son “demasiadas proteínas”?

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La OMS y el Comité de Nutrición de la Academia Americada de Medicina (Food and Nutrition Board) recomiendan un consumo de 1,6 g/Kg/día de proteínas o 20 g/día en los bebés de entre 6 y 12 meses de edad y se estima que pueden estar tomando alrededor de unos 30 g/día.

Los niños de entre 2 y 5 años, que necesitan aún menos proteínas que los bebés porque ya no tienen que crecer tanto (precisan entre 14,5 y 16 gramos de proteínas al día) están tomando nada menos que 65 gramos diarios.

Los niños de entre 6 y 9 años, que necesitan una cantidad diaria de unos 19 gramos están tomando cerca de 77 gramos (más del triple).

¿Qué se puede hacer al respecto?

Pues tratar de que coman menos proteínas, que viendo cómo comen la mayoría de los niños, lo más probable es que nos estamos pasando todos:

  • No es necesario que coman carne, pescado o huevo para comer y para cenar. Es suficiente con que sólo coman uno de estos alimentos una vez al día.

  • Un niño de 2-3 años no tendría que comer una hamburguesa entera (por hablar de cantidades), ya que con media tiene más que suficiente. Es mejor que coma más del primer plato o que tome más fruta, si es que se queda con hambre.
  • Si no toma mucha carne o pescado para comer puede comer huevo o tortilla para cenar.
  • Si no come carne (sé que estáis pensando que si alguien no come carne, qué va a comer), se le puede dar dos o tres veces a la semana un plato de legumbres como sustituto y lácteos para desayunar en casa (un vaso de leche) y algún yogur para merendar.
  • He hablado del tema de las “demonizadas” grasas al principio. Lo cierto es que los niños las necesitan y por eso deben tomar también cosas con grasas (pero sin pasarse y con un poco de variedad para que no haya un exceso de grasas saturadas), de hecho necesitan que un 30% de la dieta sean grasas (por un 10-15% que debería llegar de las proteínas y el 55-60% restante que deberían ser los hidratos de carbono).
  • En definitiva, podemos resumir que en el momento actual estamos dando a nuestros hijos, según la edad que tengan, el doble e incluso el triple de proteínas de las que realmente necesitan. Conociendo los datos podemos hacer algo para remediarlo y tratar de que el menú sea algo más equilibrado.

    Fotos | Flickr (Emborg), Flickr (chadmiller)
    En Bebés y más | Nutrir el cerebro del bebé: las proteínas, Legumbres, una gran fuente de proteínas para nuestros hijos

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