
Llega el verano y con él el calor, la sed y la necesidad de comer cosas fresquitas y refrescantes. En esta definición entran perfectamente las frutas de verano, que por sus características son una muy buena opción alimenticia para los niños y niñas.
Por su cantidad de agua (rondan el 85-90%) quitan la sed, aportan sales minerales que ayudan a reponer las eliminadas por el sudor, contienen azúcares que proporcionan energía y vitaminas y factores de protección para los pequeños.
Las frutas de verano son además de nutritivas un reclamo para los niños, pues suelen tener un color más llamativo y un sabor algo más dulce que las de otra temporada.
Veamos cuáles son estas frutas, qué características tienen y cuándo pueden empezar a tomarlas nuestros hijos:

Sandía: Es una de las frutas más refrescantes ya que el 95% de la misma es agua. Por este motivo hay quien habla de ella como “la bebida sólida”.
Melocotón: Se trata de una fruta con ligera acidez, que estimula las secreciones gástricas facilitando la digestión.
Fresa: Es una importante fuente de vitamina C ya que contiene más que las naranjas. Contiene ácido elágico, que tiene actividad antibacteriana y antivírica.
Arándano: Contiene antocianinas, que son pigmentos que mejoran la sensibilidad de la retina y alivian trastornos circulatorios. Un 85% de los arándanos es agua y aportan 25 Kcal por cada 100 gramos.
Albaricoque: Es una fruta abundante en provitamina A (beta-caroteno) que se transforma en vitamina A en nuestro organismo conforme éste lo necesita.
Frambuesa: Contiene mucha fibra y antocianinas (como los arándanos) y garantiza una buena cantidad de sales minerales. Tiene también ácido salicílico (como la aspirina) por lo que ayuda a combatir la fiebre. Un 84,6% de las frambuesas es agua y aportan 34 Kcal por cada 100 gramos.
Cereza: Es rica en vitaminas A, B y C. Contiene flavonoides, útiles para combatir los radicales libres.Una vez repasadas las frutas de verano, sólo queda echar un poco de imaginación para prepararlas de manera curiosa y apetecible. Quizá os sea útil para ello echar un vistazo a algunas recetas de las que ya hemos publicado en Bebés y más como el refresco de melón o el gazpacho de sandía.
En el caso de los bebés de a partir de seis meses, cortarlas en trocitos pequeños y permitirles que ellos mismos se los lleven a la boca cogiéndolos del plato permitirá combinar aprendizaje y nutrición. Deberemos tener en cuenta, en cualquier caso, que la cantidad de fruta para los niños menores de un año no debe ser muy elevada, pues el aporte calórico de la fruta es bajo en comparación con la leche y otros alimentos.
Más información | Consumer, Dietas matemáticas, Revista impresa Mibebé y yo nº 206
Foto | Flickr (Matteo.Mazzoni)
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