Mucha paciencia es lo que hay que tener si ese paso crucial de la alimentación exclusiva con leche a la introducción de las papillas no es tan fácil como esperábamos…
Nuevos sabores y olores, nuevas texturas, nuevo mecanismo de deglución… es todo un mundo nuevo para los bebés, y necesitan adaptarse a su ritmo. Seguro que si a nosotros los mayores nos cambiaran de golpe nuestros alimentos habituales y nuestro modo de comer también encontraríamos alguna dificultad…
A los 6 meses (más una semana para ser exactos) comencé a introducir la alimentación complementaria en la dieta de mi bebé, y mientras que con la papilla de verdura y carne no ha habido ningún problema, las dificultades han venido por la tarde, con la papilla de frutas.
Y eso que al probar las frutas en pequeñas cantidades por separado no le hacía ascos a nada, pero al triturarlas en papilla no había manera. Nuestro pediatra nos dio varias posibilidades si no funcionaba la fórmula inicial de pera, plátano, manzana, con un poco de zumo de naranja y leche.
Las hemos probado todas, y aun otras más referidas a distintos potitos. Fruta a fruta en solitario, distintas combinaciones de 2 y de 3 frutas, sin leche, con cereales en mayor y menor cantidad, fruta licuada en biberón… y hasta distintas cucharas.
Lo habitual han sido arcadas, labios sellados, “pedorretas” como la única forma de escupir, llantos… Así que no era cuestión de forzar demasiado, aunque cada día probábamos un poquito, y echando imaginación para inventar nuevos bailes y sus canciones y juguetes favoritos para entretenerla, pero la cantidad de fruta (y de vitaminas, minerales, agua y fibra que la acompañan) que tomaba cada día era mínima.
Hasta que hemos llegado a unos potitos ecológicos de los que ya hablamos aquí, de la marca Carrefour. No es que se coma estos tarritos con avidez y placer, pero algo muy importante es que ya no le dan arcadas (quizá porque son menos ácidos que otras combinaciones) y de vez en cuando abre la boquita voluntariamente.
Esta ha sido mi “solución” momentánea, pues más adelante me gustaría volver a probar la fruta natural, y seguramente otros padres tuvieron sus propios trucos para que los bebés llegaran a comer fruta y que de ese modo recibieran todos los beneficios necesarios para su organismo.
En todo este proceso que ha durado más de un mes, cada día he ido controlando sus deposiciones y cualquier cambio que pudiera haber en el bebé por si existía algún tipo de intolerancia, cosa que afortunadamente no se ha producido.
Pero si hay algo importante en este proceso de introducción de las papillas y purés, en este paso a la cuchara, y que a veces parece que no vamos a lograr, es mantener la calma, ponernos en el lugar del bebé, no forzar pero al mismo tiempo ser constante e intentarlo cada día, probar las combinaciones posibles dentro de los alimentos adecuados para un bebé de esta edad.
Mucha paciencia, dejar que el bebé se adapte, volver a consultar al pediatra las veces que sea necesario, y finalmente lo normal es que los pequeños comiencen a aceptar la fruta, una vez se acostumbran al sabor y al olor, e incluso la disfrutarán más adelante. ¡Tiene que ser una gran satisfacción que un niño te pida fruta para acompañar las comidas!
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Diez intentos necesita un bebé para saber si un alimento les gusta:
A la décima vez va la vencida.
Paciencia Eva, de cucharadita a cucharadita una vez a la semana se van acostumbrando.
Es cuestion de suerte y de animo, a veces los nenes son asi. Mi hija empezo con la fruta como una loca, le encantaba la cuchara! hasta que vino el pure de verduras y carne y luego pescado y ahora si bien come la fruta en papilla muy bien no es tan tragona como antes y prefiere el pure. Ademas el cambio ha llevado a dar guerra con la leche y algo menos con las papillas de cereales. En resumen cada dia es una experiencia y nunca ningun niño hace lo que otro.
La acidez de las frutas sobre todo los cítricos, no son agradables al paladeo de muchos bebés. Como decís la constancia es importante pero sin forzar. A mi bebé no le gusta nada la papilla de frutas y he probado muchas combinaciones también. Nos hemos quedado con la que parece gustarle algo pero no pasa de las diez cucharaditas. En cambio el pure de verduras con carne lo come sin nungún tipo de problema. La verdad es que no me preocupa, ya que el gusto por los alimentos no sucede con la misma celeridad en todos los niños. Eso si, cada día se le ofrece con la misma ilusión y sin traumas sino quiere más, mamá y papá le felicitan igualmente por lo que ha comido. Debemos evitar el forcejeo por una cucharadita más porque a veces puede resultar negativo y comenzar el rechazo sistemático por ciertos alimentos.
Es verdad, cada niño es un mundo y además cambian tanto de un día a otro… Paciencia… Es curioso como casi cada padre puede contar una experiencia no demasiado positiva con la comida para sus hijos…
Me alegra conocer vuestros casos, y, lo dicho, cucharadita a cucharadita intentando q no se cree ningún rechazo.
Gracias por vuestros comentarios!
Saludos!