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Los roles de género han cambiado el significado de “ser papá”

Los roles de género han cambiado el significado de “ser papá”
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Vivimos en unos tiempos en los que la idea de la figura paterna que trabaja, es emocionalmente distante y muchas veces está ausente, parece formar parte del pasado. Durante las últimas décadas, hemos pasado de ver cómo la principal preocupación del padre era ganar el pan a tener que “involucrarse”, “ser activo” o “comprometerse” con los cuidados de los niños.

Estos cambios se deben en parte a la incorporación de muchas mujeres al mercado laboral y al aumento de familias con dos sueldos, pero también ha habido un cambio en las expectativas y ahora un “buen” padre juega un papel activo en la familia a la hora de compartir las responsabilidades en el cuidado de los niños y en la toma de decisiones. Los beneficios de una buena paternidad para el bienestar de los niños están ampliamente demostrados.

Pero a pesar de este cambio, sigue habiendo evidencias de que la imagen de la madre tradicional como principal cuidadora es todavía un referente común en todos los aspectos de la educación para padres y en los libros al respecto. De hecho, las políticas para conciliar la vida laboral y familiar siguen reflejando la dualidad de género de las mujeres y hombres que trabajan y que son padres.

En los últimos años, se ha prestado más atención a las formas en las que se pueden mejorar las condiciones de los hombres de las familias. Por ejemplo, se introdujo la baja por paternidad pagada de dos semanas en el Reino Unido en abril de 2003 y en abril de 2015 se ha mejorado con la introducción del permiso parental compartido, lo que significa que cuando la madre termina su baja por maternidad y se reincorpora al trabajo, el padre o su pareja puede utilizar un tiempo restante de hasta 52 semanas.

Padres

En la práctica, los informes sugieren que la aceptación de un permiso parental compartido por ambos padres ha sido muy baja, por razones que van desde la falta de concienciación sobre el sistema al hecho de que para muchas familias no sea rentable la reducción de sueldo en comparación con el tiempo libre disponible y solamente reciben unos 700 euros mensuales.

El coste de ser padres

Es un hecho que el Reino Unido está muy por detrás de otros países en cuanto a las políticas que apoyan la paternidad: en Suecia y Noruega existe la baja por maternidad compartida, llegando a percibir un alto porcentaje del sueldo que llega a ser del 100% las primeras 10 semanas en el caso de Noruega.

Hace poco que se ha introducido la baja compartida en el Reino Unido y por eso todavía existe poca investigación al respecto. Lo que sí se ha confirmado es que cada vez hay más formas de entender la masculinidad y de lo que significa ser papá hoy en día (incluyendo los cambios en las responsabilidades a la hora de tener hijos).

Los padres están más abiertos a la idea de que pueden involucrarse más en el cuidado de los niños, pero aquellos que deciden serlo a tiempo completo y quedarse en casa siguen siendo una rareza.

Para obtener más información podemos fijarnos en los padres que han adoptado el papel de cuidadores principales en la familia. Estos “padres que se quedan en casa” eran algo raro hasta hace casi 10 años cuando tuvo lugar la crisis económica mundial. Se acuñó el término “mancession” (una combinación de las palabras “hombre” y “recesión”) para aludir al hecho de que muchos hombres asumieron el papel de “ama de casa” tras perder su puesto de trabajo por la crisis. El Instituto Nacional de Estadística del Reino Unido informaba en 2016 que había 225.000 padres en el Reino Unido que se podían clasificar como “económicamente inactivos”, debido a las responsabilidades familiares.

La masculinidad y las tareas de casa

Existe un poco de investigación sobre padres que no trabajan y se quedan en casa. Comenzando con el trabajo de Andrea Doucet en Canadá, esta línea de investigación ha sido adoptada por los investigadores en el Reino Unido. Tras examinar la forma en la que estos padres están representados en los medios de comunicación y recopilar información de primera mano, es evidente que la masculinidad en este caso está determinada por la forma en la que los medios de comunicación representan a los padres que deciden quedarse en casa.

Por ejemplo, para explicar el papel de los padres que se quedan en casa, algunos autores nombran diferentes modelos de masculinidad, mientras que otros hablan de advertencias o incluso transmiten la idea de que dichos padres no lo son por elección, sino que se han visto obligados a tomar esa decisión.

Padres
El deseo de cuidar de sus hijos a tiempo completo pasó a ser parte de su identidad personal y les llevó a procesar mejor el hecho de aplicar su papel como cuidadores a la idea tradicional de masculinidad.

A pesar de algunos de estos comentarios negativos, lo que me quedó claro hablando con algunos de estos padres es que el deseo de cuidar de sus hijos a tiempo completo pasó a ser parte de su identidad personal y les llevó a procesar mejor el hecho de aplicar su papel como cuidadores a la idea tradicional de masculinidad. Esto encaja con algunos de los últimos estudios que sugieren que existen varias ideas sobre el significado de masculinidad y no un ideal hegemónico único de la masculinidad basado en trabajar duro y ganarse el pan para la familia. Es algo que se ve en la forma en la que los padres combinan el trabajo remunerado con la vida familiar.

Es cierto que cada vez los padres están más abiertos a la idea de que pueden involucrarse más en el cuidado de los niños, pero aquellos que deciden serlo a tiempo completo y quedarse en casa siguen siendo una rareza. Algunos informes como el estudio que afirmaba que los hombres “con testículos más pequeños eran más propensos a involucrarse en tareas como el cambio de pañales, alimentar a sus hijos o bañarlos” nos indican que todavía queda mucho por hacer en cuanto a la preocupación social sobre la masculinidad y el cuidado de los niños.

Autor: Abigail Locke, profesora de Psicología de la Universidad de Bradford

Este artículo ha sido publicado originalmente en The Conversation. Puedes leer el artículo original aquí.

Traducido por Silvestre Urbón.

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