Crecer con un padre ausente: así afecta al desarrollo y la autoestima de los niños, y cómo podemos acompañarlos

Crecer con un padre ausente: así afecta al desarrollo y la autoestima de los niños, y cómo podemos acompañarlos
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En las últimas décadas el concepto de familia ha cambiado significativamente. Atrás han quedado las épocas en las que la familia estaba siempre (o al menos en la mayoría de los casos) formada por mamá, papá e hijos, para dar paso a nuevas estructuras de familia, y con ellas, a nuevas dinámicas de crianza.

Son muchas las razones por las cuales alguno de los padres puede estar ausente en la vida de los niños; por decisiones personales, divorcios conflictivos, muerte de uno de los padres, etc.

En este artículo queremos centrarnos en la siguiente situación: cuando el padre está ausente la mayor parte del tiempo, no se hace cargo del niño y apenas lo ve, cuando no tiene contacto, o muy poco. Es decir, existe su figura, pero es intermitente, o no se responsabiliza lo que debería, etc.

Sabemos que este hecho, esta ausencia, afecta directamente en el desarrollo y la autoestima de los niños. Pero, ¿de qué manera lo hace? ¿Cómo podemos acompañar a nuestros hijos en una situación así?

Crecer con un padre ausente: así afecta al desarrollo y la autoestima de los niños

Salud, desarrollo y autoestima

Crecer sin un padre presente afecta la salud integral y el desarrollo de los más pequeños, quienes al no tener una figura paterna como referente, suelen sentir un gran vacío emocional que los hace tener muchas veces sentimientos encontrados, como tristeza y rabia.

Este impacto también se traslada a la autoestima, que puede sufrir oscilaciones o bajadas, debido a la falta de refuerzo por parte del padre, por ejemplo.

El niño puede sentirse poco reconocido por su padre, poco validado, o incluso, tener una sensación de abandono tremenda. Pueden llegar a preguntarse, "¿mi padre me quiere?", "¿por qué nunca viene a verme?".

Y esto impacta aún más si no les explicamos bien la situación, o si tienen dudas que no les resolvemos; por ello es tan importante anticiparles bien las cosas, no esconderles nada y adaptarnos a su edad y a lo que necesitan saber (evitar también saturarles de información).

La figura del padre ausente impacta en las emociones y el desarrollo de los niños, por eso es algo que debemos abordar, con la mayor naturalidad posible.

Los niños pueden ser felices con un padre ausente, pero les afecta

Pero, ojo, esto que decimos no significa que los niños que crecen sin la figura paterna no puedan ser felices y gozar de un buen estado de salud físico y emocional, ni mucho menos.

Más bien, a lo que nos referimos aquí es que este hecho tiene un impacto, sobre todo si el padre no se hace cargo del niño pero sí aparece de forma intermitente, lo que puede generar aún más confusión y dolor en el niño, que se pregunta, ¿por qué a veces está y a veces no? ¿Cuándo puedo contar con él? Es difícil saberlo, ya que resulta impredecible.

En cambio, cuando el padre nunca ha estado, la cosa cambia, ya que el niño nunca ha tenido esos recuerdos con su padre, esa presencia. Por lo tanto, aunque puede haber sensación de vacío, no hay tanta confusión.

Crecer con un padre ausente: consecuencias emocionales

Cuando esta ausencia de figura paterna tiene un impacto, la principal problemática se ve reflejada en la salud mental y emocional de los niños, quienes suelen presentar algunas conductas que nos indican que no se sienten bien.

Es frecuente que los niños no sepan lo que sienten y por ende, que se les dificulte ponerlo en palabras para que los comprendamos.

Sin embargo, esto se puede hacer evidente a través de las dificultades para relacionarse con otras personas, incluyendo otros niños, problemas para confiar en otros o, en caso contrario, tendencias a crear relaciones de gran dependencia por miedo a ser abandonados.

La autoestima de estos niños puede también estar baja, por lo que es necesario enfocarse en aumentarla. De igual manera, es necesario darle un espacio seguro a los niños para que puedan hablar de su padre ausente, teniendo mucho cuidado de no idealizarlo ni degradarlo.

La irritabilidad como señal

Muchos niños con padres ausentes presentan conductas un tanto hostiles (la mayoría de forma episódica). Son niños que muestran una tendencia a ser irritables, e incluso pueden llegar a mostrarse violentos con otros en algunas ocasiones.

Sin embargo, es preciso comprender que no se trata de que sean niños malos, o con mal carácter; detrás tan solo hay un niño herido que no sabe cómo pedir ayuda. Los adultos solemos estar tristes cuando algo nos duele; los niños, en cambio, muchas veces se muestran irritables ante el dolor, porque para ellos es más "fácil" mostrarlo así.

Y esto que explicamos no quiere decir que debamos permitirles a los niños ser groseros; es solo cuestión de dejar normas claras que puedan ser flexibles hasta cierto punto, comprendiendo y dando espacio a su dolor siempre.

¿Puede otra persona cubrir la ausencia de esa figura paterna?

Lo cierto es que nadie sustituye a nadie, nunca, y menos a un padre. Porque las personas no son sustituibles. Sin embargo, sí puede haber personas significativas en la vida de nuestro hijo que ejerzan un rol similar al de un padre, como por ejemplo un amigo nuestro (o nuestra nueva pareja), un tío, un padrastro, un hermano... O al menos, que ejerzan un rol de cuidador.

Así, sí puede ser beneficioso para el niño que haya otro referente paterno para que no sienta ese vacío, pero no tanto como algo que se deba "cubrir", sino como algo beneficioso para su desarrollo.

Sin embargo, también es importante que los niños tengan claro que esas figuras no son su padre (a no ser que hablemos de un padrastro, ya que la situación cambia un poco).

¿Cómo ayudo a mi hijo a crecer con un padre ausente?

Si te encuentras en la situación de criar sola a tu hijo, o con la figura del padre intermitente, que a veces se responsabiliza y otras no, es importante que escuches y protejas a tu hijo, que te pongas en su lugar.

Vivir esta situación no es nada fácil, ni para él ni para ti. Quizás puede ayudarte tener en cuenta estas recomendaciones, tanto para ti como para él o ella:

  • Busca ayuda psicológica

Aunque sientas que tu hijo está bien, no desestimes su salud mental y emocional. El acompañamiento terapéutico es fundamental para aprender a vivir con la ausencia. Esto es no solo para tus hijos, sino también para ti. Sin embargo, no siempre se necesita esta ayuda; buscadla cuando la necesitéis.

No todos los niños necesitan ayuda psicológica, pero a veces ésta es necesaria; debemos estar abiertos a recibirla cuando sea el caso.
  • Apóyate en la familia

Busca apoyarte en tus familiares más cercanos, en tus amigos, para que te ayuden en la crianza y sean parte activa de la vida de tu hijo. Esto no quiere decir que deban hacerse responsables de él, solamente que estén presentes en su vida.

Tu hijo necesita figuras de apego y establecer vínculos sanos, como todos los niños.

  • Sé paciente

Enfrentar la ausencia es un asunto complejo, y los niños pueden actuar de manera impulsiva con rabia, tristeza, dolor, etc. Por ello, es necesario que comprendas que no es fácil para él; ten paciencia con tu hijo y ten paciencia contigo, lo estás haciendo bien.

  • Tiempo de calidad

Procura, en la medida de lo posible, tener un rato al día para compartir con tu hijo. Busca momentos de calidad con él, aunque sean breves. Puede ser el momento del desayuno, antes de ir a dormir...

  • No hables mal del padre ausente

Es normal sentir frustración en algunos momentos y querer que el mundo entero se moleste con quien se fue. Y es normal que tengas una sensación de injusticia y rabia cuando ves a tu hijo esperar a su padre que no aparece, o entristecerse con promesas que jamás cumplió.

Pero intenta mantener la neutralidad y serenidad cuando hables del padre delante de tu hijo, ya que, según cómo, puedes generar más daño y confusiones a tu hijo inconscientemente.

Evita hablar mal de él; esto no quiere decir que tengas que omitir todo. Pero selecciona bien las palabras, lo que le cuentas y lo que no (también en función de su edad y madurez).

“Nadie puede escapar a la relación padre-hijo. Todos somos hijos de alguien, aunque algunos se nieguen a su vez a ser padres”.
-Manuel Vázquez Montalbán-
  • Evita comparaciones

No te compares con otras familias. Esto solo te va a causar daño a ti y a tu hijo. Cuando tu niño se cuestione ciertas cosas (que es normal que haga), explícale con mucho amor que no todas las familias son iguales.

  • Muéstrate disponible

Recuérdale siempre lo mucho que lo amas. Que siempre estarás ahí para él. Tu hijo necesita una figura de apego segura, que esté ahí disponible para él, independientemente de lo que pase fuera, y sobre todo, que no sea intermitente.

“El mejor legado de un padre a sus hijos es un poco de su tiempo cada día”.
-Battista-

El padre ausente: un impacto innegable en los niños

Como hemos visto, y a modo de reflexión final, los niños que crecen con un padre ausente, o más bien, intermitente, que no se responsabilizan de ellos y que solo aparecen de forma esporádica o azarosa, pueden desestabilizarse emocionalmente.

Los niños necesitan lugares seguros a los que acudir, y esos lugares, sobre todo en la infancia, somos sus figuras de apego, sus figuras de referencia. Estas figuras, idealmente, deben tener una base sólida, aunque esto no siempre es así.

Impacto en el apego y en las relaciones

Y esto impacta en el apego que desarrollan los niños, en ese "primer vínculo", y en la forma que tendrán de vincularse con los demás cuando sean más mayores. Por ello es importante cuidar ese apego.

El apego es el primer vínculo importante que desarrollan los niños, normalmente con sus cuidadores principales. Y este apego condiciona la forma que tendrán de relacionarse cuando sean mayores.

Proteger a los niños: nuestro deber

Debemos protegerlos y poner límites al padre cuando sea necesario, explicarles bien las cosas y remarcarles que nada de lo que pasa es culpa suya (porque este sentimiento también pueden manifestarlo).

Y hacerles sentirse seguros y queridos por encima de todo, independientemente de algunos adultos que hay en su vida que, desafortunadamente, a veces no siempre hacen las cosas pensando en su bienestar.

Fotos | Portada (Freepik)

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