Mi hijo tose por la noche sin parar y nadie puede dormir: qué podemos hacer

Mi hijo tose por la noche sin parar y nadie puede dormir: qué podemos hacer
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Todos los que somos padres hemos tenido alguna noche "toledana" en la que nuestros hijos no han parado de toser y nadie ha podido dormir. Literalmente. A veces ellos consiguen dormir de a ratos pero nosotros, claro, no podemos pegar ojo.

Hemos probado todo lo que se nos ocurría, hemos llegado a buscar en internet remedios caseros (de dudosa eficacia) y algunos incluso habrán acabado en Urgencias. ¿Hay algo milagroso para cortar esa tos nocturna?

¿Qué es la tos?

Como siempre, empezamos por el principio. La tos es un mecanismo de defensa que permite movilizar las secreciones respiratorias. En otros casos, evita que sustancias no deseadas (cuerpos extraños) lleguen al sistema respiratorio (por ejemplo, cuando un alimento "se nos va para el otro lado). También podemos toser para tratar de vencer un broncoespamo (estrechamiento de los bronquios, que dificulta la salida +/- la entrada de aire).

La mayoría de los niños que presentan tos la tendrán debido a un problema agudo pero, en algunos casos, la tos persiste más de tres semanas y hablamos de tos crónica.

¿Por qué tose?

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Como hemos dicho, la tos es un mecanismo de defensa. Las causas pueden ser múltiples y varían en función de la edad.

Lo más frecuente es una tos aguda, que dura menos de 2-4 semanas (los expertos no se ponen de acuerdo para crear una definición única). La causa más frecuente de una tos aguda es una infección de vías aéreas superiores, es decir, un catarro o resfriado.

Otras veces, con mucha menos frecuencia, la tos puede deberse a una infección de vías aéreas inferiores (neumonía o bronquiolitis), a un broncoespasmo o crisis asmática, a una aspiración de cuerpo extraño o a una alergia.

También se puede toser por reflujo gastroesofágico o por irritantes como el humo del tabaco.

Los niños pequeños pueden tener entre 8 y 10 catarros al año por lo que a veces estos episodios de tos pueden superponerse y durar más.

¿Por qué se tose más de noche?

Hay varias razones que hacen que tosa más de noche. Por un lado, al estar tumbados el moco de la nariz gotea hacia atrás (goteo postnasal)  y desencadena la tos (para proteger a las vías respiratorias). Además, si tenemos la nariz taponada respiramos por la boca, se nos irrita más la garganta y tosemos. Por otro lado, la respiración cambia cuando estamos tumbados y esto puede acentuar la tos.

También influye el silencio de la noche, en el que todo se oye más y sólo pensamos en poder dormir. Además, hay patologías en las que típicamente hay más tos por lo noche, como la laringitis o el asma.

¿Se puede hacer algo para parar la tos nocturna que no cesa?

Antes de aventurarnos a dar algo para frenar la tos es importante que sepamos la causa. Si la tos es debida a un broncoespasmo o una crisis de asma, deberemos administrar un broncodilatador; si es por una neumonía, tendremos que dar un antibiótico y si es por un cuerpo extraño, tendremos que extraerlo. Si se trata de una laringitis (inflamación de la laringe que ocasiona una tos perruna típicamente por la noche) el tratamiento, si es necesario, será un antiinflamatorio (corticoide) y si la tos fuese debida a una alergia, un antihistamínico. Todo siempre debe prescribirlo el médico.

Pero, en el caso de que la tos sea por una infección respiratoria (lo más frecuente), ¿podemos hacer algo para pararla?

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Medidas posturales. Una cosa que funciona son las medidas posturales y podemos llevarlas a cabo a cualquier edad. Si hemos dicho que se tose más por la noche por estar  tumbados, si nos incorporamos toseremos menos. Así podemos poner al niño semiincorporado, colocando algo debajo del colchón tipo camilla (recordad que hasta los 2 años no se recomienda que usen almohada los bebés) para que se levante el tronco.

Lavados nasales. Otra medida que funciona y que también puede llevarse a cabo a cualquier edad es hacer un buen lavado nasal, pues si eliminamos los mocos de la nariz gotearán menos (aunque con el transcurso de la noche vuelvan a fabricarse, acumularse en las fosas nasales y gotear). Beber agua también puede ayudar a limpiar las secreciones.

Remedios caseros. Respecto a los remedios caseros, pocos han demostrado su eficacia. Sin embargo, sí hay estudios que avalan a la miel como remedio para la tos. La Academia Americana de Pediatría y la OMS sugieren la miel como posible tratamiento de la tos nocturna una pequeña cantidad de miel (2.5-5ml) directamente o diluida en algún líquido; siempre en mayores de un año (los menores de un año no deben tomar miel por el riesgo de botulismo).

La ingesta de líquidos calientes sí podría mejorar los síntomas del catarro según la OMS, al igual que recomiendan aumentan la ingesta de líquidos (algo que podemos hacer también en todas las edades).

Vahos y los baños de vapor. No hay evidencia que indique que sean eficaces. Por un lado, hay autores que indican que podrían fluidificar el moco y mejorar los síntomas (si hay menos moco, habrá menos tos, menos congestión nasal..etc). Pero por otro lado, hay autores que indican que pueden aumentar la irritación de las mucosas e incluso empeorar los síntomas.

Humidficadores. De igual manera, tampoco hay evidencia demostrada de que los humidificadores ayuden (y están contraindicados en patologías como el asma).  La humedad ideal del ambiente debe estar entre 40 y 60% así que sólo en el caso de que sea inferior podría tener utilidad un humidificador.

En el caso particular de que la tos sea producida por una laringitis, nuestros hijos podrían beneficiarse de un ambiente fresco y húmedo. Aunque tampoco hay mucha evidencia científica al respecto, parece que respirar el aire frío de la noche les ayuda.

Muchos padres, sin embargo, lo que buscan (y buscamos) en esas noches de insomnio por la tos, es un medicamento que la pare inmediatamente y nos deje descansar a nosotros y a nuestros retoños. Pues, desgraciadamente, eso no es posible. Los antitusígenos (medicamentos que disminuyen o paran la tos), no han demostrado su eficacia y, por el contrario, tienen muchos efectos adversos. Es por ello que los pediatras rara vez los prescribimos. Además, muchos están contraindicados en los bebés (menores de 2 años) o incluso en la infancia. La codeína, por ejemplo, que sí es bastante eficaz, no puede emplearse en menores de 12 años.

La excepción a esto serían los niños mayores de seis años con tos irritativa (que no mueve moco) que impide el descanso. En estos casos, los pediatras sí podemos plantearnos mandar algún antitusígeno, siempre por cortos periodos de tiempo.

Resumiendo...

Si vuestro hijo/a tose por la noche sin parar por catarro, podemos:

- Limpiarle bien la nariz (que se suene o un buen lavado nasal)

- Semiincorporarle (colocarle algo debajo del colchón para levantarlo tipo camilla)

- Si es mayor de 1 año podemos darle una cucharadita de miel (tal cual o diluida en algún líquido)

- Si es mayor de 6 años, la tos es irritativa (no mueve secreciones) y no le deja dormir, el pediatra podrá mandarle, sólo en caso de que lo considere conveniente, algún antitusígeno por breve periodo de tiempo.

Por supuesto, si el bebé o niño presenta dificultad para respirar (respira muy rápido, hunde el pecho, se le marcan las costillas, mueve mucho la tripa al respirar y/o se le abren mucho los agujeros de la nariz), debéis acudir a Urgencias.

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