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El legrado: qué es, en qué consiste y cuándo está indicada esta intervención quirúrgica

El legrado: qué es, en qué consiste y cuándo está indicada esta intervención quirúrgica
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El legrado es una operación quirúrgica menor que se utiliza para extraer del útero cualquier tipo de tejido. Aunque normalmente se suele asociar el empleo de esta técnica a los abortos espontáneos incompletos, hay otras muchas causas que podrían indicar la práctica de un legrado.

Te explicamos en qué consiste exactamente esta operación, cuándo se recomienda y qué aspectos deben tenerse en cuenta a la hora de realizar un legrado.

¿Qué es un legrado y cómo se realiza?

legrado

El legrado es un procedimiento realizado por un ginecólogo que consiste en dilatar el cuello uterino e introducir un instrumento quirúrgico hasta el útero, con el fin de proceder al raspado del endometrio y obtener muestras de tejido.

Existen dos formas de realizar el legrado:

  • Introduciendo una cureta, que es una especie de cuchilla con un mango que sirve para raspar el tejido. En la actualidad, este procedimiento suele realizarse con la ayuda de una cámara que ofrece una visión más precisa del interior de la cavidad uterina.

  • Otra técnica que también se utiliza a la hora de realizar un legrado es la aspiración, que consiste en la introducción de un instrumento que aspira los restos de tejido.

La utilización de una técnica u otra dependerá del criterio del médico y de la causa por la que se practique el legrado. Ocurre lo mismo con el tipo de anestesia utilizada para la intervención, pues puede ser desde una anestesia general suave, hasta una anestesia local.

Generalmente el legrado se realiza en quirófano y la intervención dura aproximadamente 15 minutos. Es un procedimiento sencillo y ambulatorio, y si no hay complicaciones, la paciente es dada de alta el mismo día o en las siguientes 24 horas.

¿En qué casos está indicado un legrado?

  • Cuando la mujer sufre un aborto incompleto, es decir, no ha eliminado todos los restos de un aborto natural. En este caso, y con el fin de evitar hemorragias o infecciones, el médico podría aconsejar proceder al legrado siempre que la mujer se encontrara en el primer trimestre de la gestación.
  • Para realizar un aborto terapéutico o quirúrgico antes de haberse cumplido los tres meses de gestación.
  • Extraer un embarazo molar, en el que se forma un tumor en lugar de un embarazo normal.
  • Para realizar una biopsia de tejido endometrial y así poder diagnosticar o descartar enfermedades como el cáncer uterino.
  • Para tratar sangrados menstruales largos, sangrado abundantes entre periodos o periodos irregulares.
  • Para tratar sangrados tras la menopausia en mujeres que están siguiendo un tratamiento hormonal sustitutivo.
  • Para retirar restos de placenta tras el parto, que provocan un sangrado excesivo.
  • Para tratar miomas o pólipos endometriales.
  • Ante el engrosamiento del endometrio.
  • Para retirar un DIU que haya quedado incrustado.
  • A veces también puede estar indicado para averiguar las causas de la infertilidad de la mujer.

¿Qué riesgos entraña la práctica de un legrado?

legrado

Como cualquier intervención quirúrgica, esta práctica no está exenta de riesgos aunque por fortuna no son habituales:

  • Reacciones derivadas de la anestesia utilizada
  • Hemorragia e infección
  • Punción o perforación en el útero
  • Desgarro del cuello uterino
  • Cuando se ha producido un aborto es fundamental que con el legrado se extraigan por completo todos los tejidos pues de lo contrario, podrían producir una infección futura
  • Esterilidad causada por el 'síndrome de Asherman', que es una condición que se produce cuando el útero se cubre de cicatrices que dificultan la concepción

A tener en cuenta tras el legrado

El día siguiente al legrado suele ir acompañado de dolores de tipo cólico y sangrado vaginal, que puede durar varios días. Por lo general, no es necesario guardar reposo y la mujer puede incorporarse a su vida cotidiana tan pronto como ella considere (teniendo en cuenta también el factor psicólogico que en ocasiones puede ir asociado a esta intervención).

Consultar de inmediato con el médico si aparecen sintomas inusuales como fiebre, mareos, calambres, flujo con mal olor o sangrando muy abundante.

Con el fin de evitar infecciones, durante las dos semanas siguientes al legrado no se recomienda el uso de tampones, los baños de inmersión ni las relaciones sexuales. A los 15 días, aproximadamente, se realizará una revisión y si todo está bien, la paciente ya podrá recuperar su vida normal y todas sus rutinas.

Fotos | iStock

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