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Epilepsia en niños: ¿Sabes reconocer una 'crisis de ausencia'?

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Crisis de ausencia: ¿sabrías identificarlas?, esta es la frase final de uno de los vídeos que la aplicación Convulsiones incorpora para entender un poco más la epilepsia. Y la verdad, me di cuenta de que yo no sabría, por eso me he propuesto aprender un poco más sobre ellas.

Por lo que tengo entendido, los vídeos están producidos por Purple Day, organización que - a su vez - ha dado permiso al Hospital Infantil Universitario Niño Jesús, para poder incorporarlos como contenido en ‘Convulsiones’. Aunque el que visionaréis, está distribuido por The Center for Epilepsy and Seizure Education.

He descubierto que estas ausencias, se inician por primera vez en la infancia (algunos documentos consultados indican que son más comunes entre los seis y los 12 años), y que aunque es probable que desaparezcan en la edad adulta, hay personas que siguen viviendo con ellas. Están asociadas a la ‘epilepsia generalizada primaria’; y nunca se deberían confundir con ese ‘perderse en los pensamientos’ que los niños se pueden permitir más que nosotros.

¿Qué es una crisis de ausencia?

Lo podemos entender si imaginamos descargas eléctricas que suceden a la vez en ambos hemisferios laterales del cerebro, pueden ocurrir hasta 30 veces a lo largo de un día, aunque si se consigue un diagnóstico temprano y certero, el pronóstico es bueno. Estas alteraciones de la función cerebral ‘desconectan’ al niño del entorno, y se manifiestan mediante mirada fija y ausente.

El niño queda también paralizado durante unos instantes, dejando de hablar y de hacer otras cosas que pudieran estar haciendo. No siempre es la familia la primera que las detecta, sin embargo para un profesor una crisis de ausencia puede pasar desapercibida o ser confundida por un despiste.

Dentro de la ausencia de movimientos, también es posible que ocurran movimientos de la boca, los párpados o el rostro muy ligeros. La duración es de segundos, pero son suficientes para que la persona que conozca bien al niño se alarme. Una vez se reinicia la actividad cerebral con normalidad, la persona empieza de nuevo con la actividad que había dejado.

Estas epilepsias suman entre el cinco y el 10 por ciento de las que se inician en la edad escolar o preescolar

Evolución de las crisis de ausencia

Va por delante la necesidad de que se establezca un diagnóstico correcto, y si los padres o el colegio tienen sospecha, y el profesional sanitario no clarifica la situación, parece claro que se debería buscar una segunda opinión medica. Entiendo que el pediatra derivará al neurólogo, y a partir de ahí se pautará el tratamiento.

Según he leído, la medicación específica da buen resultado; pero todas las fuentes que he consultado coinciden que si estos niños no son correctamente atendidos, el pronóstico será peor. Aunque en general entrañan más riesgo otro tipo de crisis epilépticas, que incluyan convulsiones, y durante las que el niño corre el riesgo de dañarse por caída o falta de atención.

La cotidianidad de los niños con crisis de ausencia

Las lagunas producidas por la gran cantidad de episodios que ocurren a lo largo del día, se notan en el rendimiento del niño; y aquí si que es muy importante el docente, puesto que si es capaz de reconocer la crisis de ausencia, será más fácil el diagnóstico médico correcto, y por lo tanto el tratamiento.

En la Liga Chilena de Epilepsia, indican que estas crisis se pueden confundir con un TDAH, pero sin duda son diferentes porque a pesar de las ‘desconexiones’, estas duran segundos y tras ellos se reanuda la actividad.

En estos casos no suele haber convulsiones, pero para los casos en los que si que se producen, resulta imprescindible saber reaccionar, a saber:

  • Mantener la calma y acostar con suavidad a la persona en el suelo, protegiendo la cabeza con ropa o cojín colocados debajo.

  • No hay que intentar sujetar o reanimar al afectado. Tampoco introducir objetos en su boca (la lengua no se traga aunque hayamos oído hablar sobre ello).

  • El paciente debe permanecer de lado, y a ser posible con la ropa abierta (desabrochada).

  • Si la crisis dura más de cinco minutos o es repetitiva, es necesario atención médica.

  • Tras las convulsiones, el paciente necesita calma y que le reorienten, ayudándole a llegar a su casa.

Como conclusión: las crisis de ausencia no son despistes, ni producto de mal comportamiento; sino episodios de ‘desconexión’ involuntaria que alteran el desarrollo del niño. Y por lo tanto es preciso saberlas identificar, y reconocer, para actuar en consecuencia.

Más información | Liga Epilepsia chilena, Medline Plus En Peques y Más | 'Convulsiones': la app para saber qué es la epilepsia y cómo ayudar a niños o adultos que la sufren

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