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Casi la mitad de los niños respiran regularmente aire contaminado con humo de tabaco

Casi la mitad de los niños respiran regularmente aire contaminado con humo de tabaco
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Hace unos días - y con motivo del Día Mundial contra el tabaco - os contábamos que más de un millón de jóvenes españoles fuman a diario. El tabaco mata hasta a la mitad de sus consumidores. Se calcula que a partir de 2030 el consumo de tabaco provocará la muerte de más de 8 millones de personas cada año, y cuatro de cada cinco de estas defunciones se registrarán en los países de ingresos bajos y medianos.

Pero sabemos que el tabaco también hace daño por la influencia del humo de ‘segunda’ y ‘tercera’ mano, y que los niños pueden sufrir enfermedades respiratorias o presión arterial elevada, además de que quedan expuestos a los componentes tóxicos de los cigarrillos.

Según informaciones de la OMS, casi la mitad de los niños respiran regularmente aire contaminado con humo de tabaco, y más del 40% de los niños tiene por lo menos un padre que fuma. En 2004, casi una tercera parte de las defunciones atribuibles al tabaquismo secundario correspondieron a niños. Se calcula que la exposicion al humo del ambiente mata a otras 600 000 personas cada año. La mayoría de los adultos que fuman comenzaron a hacerlo antes de los 20 años. Para atraer nuevos fumadores, la maquinaria propagandística de la industria fija incesantemente la mira en los jóvenes, especialmente las mujeres jóvenes.

El consumo de tabaco es un importante factor de riesgo de enfermedades no transmisibles como el cáncer, las enfermedades cardiovasculares, la diabetes sacarina y las afecciones respiratorias crónicas. A escala mundial, las enfermedades no transmisibles causan el 63% de la mortalidad

La Organización Mundial de la Salud instará a partir de ahora a los países a considerar la lucha contra la injerencia de la industria tabacalera como el eje central de sus esfuerzos por controlar la epidemia mundial del tabaquismo.

Y es que (con el objetivo de proteger a los ciudadano) los países no deben conceder estímulos, privilegios ni beneficios a la industria tabacalera, tales como subvenciones o exenciones de impuestos, y se deben proponer erigir muros de contención contra la interferencia de la industria en la salud pública.

Imagen | sashomasho Fuente | OMS En Peques y Más | La OMS emite un informe sobre conductas saludables de los jóvenes escolarizados

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