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¿Por qué se despiertan tanto los bebés?

¿Por qué se despiertan tanto los bebés?
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Cuando una pareja tiene a su primer hijo se da cuenta rápidamente de que los bebés duermen mucho, pero de manera breve.

Esto hace que se alteren muchas de nuestras rutinas y entre ellas la del sueño, ya que desde el primer día empezamos a acumular sueño, noche tras noche (que se lo digan a mis ojeras).

Lo curioso es que, a pesar de dormir de esta manera, con muchos despertares y a intervalos bastantes cortos, tienen una energía descomunal si la comparamos con la que nosotros los padres demostramos cuando dormimos igual que ellos.

Se podría decir que, bebé y papá (y mamá), acabamos como los protagonistas de la viñeta de Faro que encabeza la entrada y que motiva la pregunta: ¿Por qué se despiertan tanto los bebés? (y ¿porqué tienen tanta energía a pesar de ello?)

Los bebés se despiertan a menudo para alimentarse

Los bebés reciben alimento con un doble objetivo: vivir y crecer. Esto quiere decir que no es suficiente con que coman para estar vivos, moverse, respirar,... sino que además deben hacerlo para crecer.

Si a esto añadimos que tienen un estómago bastante pequeñito es lógico afirmar que los bebés tienen que comer a menudo y, por lo tanto, despertarse a menudo para hacerlo.

Si durmieran del mismo modo en que dormimos los adultos podrían no alimentarse bien, ya que pasarían demasiadas horas sin hacer una toma con el riesgo que ello conlleva.

Para sobrevivir haciendo que el cuidador lo tenga en cuenta

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Ya hemos comentado en diversas ocasiones que los bebés que nacen hoy en día son iguales a los que nacían hace miles de años. En aquellas épocas el peligro no era que el bebé se metiera una moneda en la boca o quedara atrapado en el edredón, sino que un depredador se lo comiera. Por esta razón los bebés lloran y se quejan cuando su cuidador no está cerca, para que les hagan caso y les defiendan de las especies que sin demasiados reparos se los comerían (entre otros muchos peligros, supongo).

Hoy en día no hay animales al acecho ni depredadores que puedan hacer daño a los bebés, sin embargo ellos no lo saben y, de cualquier modo, muchos tienen que seguir actuando del mismo modo para que sus padres les hagan caso (o acaso no habéis oído nunca la pregunta: “¿Para qué lo coges si no ha llorado?”), y a veces incluso ni así (“déjalo llorar un rato, que no le pasa nada porque llore”).

Para asegurarse el alimento

La lactancia materna es un tipo de alimentación basada en el mecanismo de oferta y demanda. Cuanto más se demanda, más cantidad hay para ofrecer y, cuanto menos solicitud hay, menos cantidad se aporta. Dicho de otro modo, el bebé que mama a menudo consigue, por norma, que su madre produzca más leche que aquel cuyos descansos entre tomas sean muy largos.

Si además tenemos en cuenta que por la noche el cerebro de la madre segrega más cantidad de prolactina (hormona encargada de fabricar leche), es fácil entender que el bebé se despierte de nuevo de noche para aprovechar ese plus de prolactina y enviar al cerebro de la madre el mensaje “más succión + más prolactina = más leche todavía”.

Los bebés se despiertan a menudo para aprender

El cerebro racional de un recién nacido es tremendamente inmaduro. Desde el momento en que nace, y a través de los diferentes estímulos que recibe, su cerebro se empieza a desarrollar creando nuevas conexiones neuronales que harán que, poco a poco (o mucho a mucho), aprenda cosas de la vida, de sí mismo, de su entorno,...

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Para que un bebé pueda aprender necesita estímulos y éstos le llegan cuando está despierto. Si un bebé durmiera demasiado aprendería poco porque no estaría suficientemente estimulado y maduraría más despacio de lo deseable (hemos de tener en cuenta que ya al nacer somos una de las especias más inmaduras tanto física como mentalmente).

¿Y por qué tienen tanta energía despertándose tanto?

Pues, básicamente, por una cuestión de gasto energético. Nosotros estamos todo el día despiertos, haciendo cosas de pie, sentados, caminando, hablando, pensando y el único momento en el que descansamos el cuerpo y el cerebro es cuando dormimos y, dentro del sueño, en las fases en que dormimos más profundamente.

Los bebés en cambio se mueven poco, duermen mucho y pasan poco rato despiertos. A esto tenemos que sumar que su sueño no tiene tanta misión reparadora como el nuestro, ya que, además de que los bebés no están demasiado cansados, necesitan integrar aquello que han aprendido durante el periodo en que han estado despiertos estimulándose. Por esta razón son capaces de llegar a la fase REM del sueño (la fase en la que el cerebro está activo y se consolidan los aprendizajes) casi inmediatamente tras dormirse.

Además, cuando verdaderamente sus cuerpos necesitan un respiro, no tienen demasiado problema para llegar a fases profundas del sueño, por lo que, a poco que duerman, descansan.

A nosotros en cambio, que necesitamos llegar a fases profundas del sueño para que nuestro cuerpo se ponga a punto, nos “machaca” despertarnos a menudo porque cada vez que nos volvemos a dormir es como un “volver a empezar”.

Resumiendo

Pues poco hay que decir. Es lo que hay. Los despertares de los bebés tienen un por qué y diversos objetivos se cumplen cuando suceden. Lo único que podemos hacer los papás es entender cómo es el sueño de nuestros hijos e intentar descansar en cuanto sea posible para respetar la evolución natural de nuestros hijos.

Un truco que a nosotros nos ha funcionado siempre es acostarnos lo antes posible. Así, aún despertándonos a menudo, conseguimos dormir unas cuantas horas.

Imagen | Faro (con el consentimiento expreso del autor)
Foto | Flickr – eyeliam, loveloveshine
En Bebés y más | Es sano es que los bebés se despierten por la noche (I), (II) y (III), Los continuos despertares de la media noche, ¿Cuándo duermen los bebés toda la noche?

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