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Curso de paternidad y maternidad: un segundo hijo

Curso de paternidad y maternidad: un segundo hijo
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El tema de los hermanos y la preparación para un segundo hijo es el que vamos a tratar hoy en nuestro Curso de maternidad y paternidad, donde os ofreceremos algunos ejercicios prácticos que realizar antes de tomar la decisión.

La decisión de tener un hijo siempre debería ser meditada y responsable. Pero, cuando hablamos del segundo hijo o de los sucesivos, la responsabilidad es todavía mayor. Ya no solo hablamos de que nosotros, los adultos, seremos responsables del bienestar de nuestro hijo, sino que también tenemos que saber que el hermano que ya existe tendrá que seguir siendo atendido como necesita.

El momento y las razones para aumentar la familia

El momento de aumentar la familia depende, por tanto, de muchos factores y nadie más que los propios padres saben cuales son sus circunstancias. Sin embargo, si me lo permitís, las razones para tener otro hijo deberían tener en cuenta las necesidades del hermano mayor y nuestras posibilidades reales de seguir atendiéndolas, no solo en lo material, sino especialmente en lo emocional.

Otra cuestión sería analizar nuestras razones para desear un segundo hijo: ni darle un hermano al mayor, ni reforzar una pareja con desavenencias son las mejores razones. De hecho, hay que valorar muy bien si nuestro hijo está preparado para compartirnos y si nuestra pareja es sólida y tenemos ideas comunes claras. Un hijo no es pegamento para la pareja ni será, necesariamente, el compañero ideal para el mayor (pero ya hablaremos de eso en otra ocasión).

Atender a dos hijos sin desatender a ninguno

Nuestra crianza, en la sociedad occidental, se desarrolla en la familia nuclear, rara vez convivimos a diario con la familia extensa o con un grupo permanente de personas que nos quieran y ayuden. Por tanto, los hermanos van a estar mucho tiempo solamente con sus padres y deberíamos ser capaces de atender a los dos hijos sin desatender a ninguno.

Por eso precisamente recalco lo importante que es tener en cuenta las necesidades de los niños cuando tomemos la decisión de tener un segundo hijo. No hay una edad ideal, pero si una situación ideal, aquella en la que nos sintamos preparados para no estar desbordados y para darle a cada uno lo que precisa según su edad.

Un bebé necesita mucho de su madre, casi una atención permanente. Algunas "tecnicas" nos ayudarán a descansar mejor y estar con él cerquita sin tener de duplicarnos, como colechar o hacer porteo. Pero, incluso de ese modo, el hermano mayor, si es menor de tres años, seguirá exigiendo mucha atención por nuestra parte y no sería justo pedirle que madure antes de tiempo o que vea sus necesidades continuamente retrasadas.

Con ayuda y una buena actitud es posible llegar a todo, pero si el niño mayor es muy demandante o tendemos a perder el control cuando estamos abrumados o agotados, quizá es mejor esperar un poco.

Organización

Habría que tener claras algunas cosas básicas, como la organización del hogar para el nuevo miembro, los horarios de trabajo, el cuidado del mayor cuando la madre esté en el hospital o pariendo en casa y algunos planes de emergencia por si hay imprevistos de salud.

No estaría de más pedir ayuda antes del nacimiento. Saber si contamos con una amiga o familiar que nos acompañe en el puerperio, alguien que limpie la casa o lleve al mayor al cole si nosotras vamos a estar en casa con el bebé, sobre todo si no tienes coche y es invierno y crees que no vas a poder salir a las ocho y media de la mañana con los dos.

Ejercicio práctico: Actúa como si ya estuviera aqui

Aunque la vida real siempre nos sorprende y las cosas pueden fluir muy bien, hay un ejercicio práctico que suelo proponer a los padres que desean un segundo hijo: actúa como si lo tuvieras antes de concebirlo.

No hace falta ponerse en lo peor, solo un parto normal y un puerperio. Carga un muñeco en brazos, parate a preparle el biberón o a darle el pecho según la frecuencia habitual, cambia pañales, lava ropita. No duermas. Dale de comer al mayor, cambialo de ropa si lo necesita todavía, juega con él o haz los deberes. Pero imaginate que el pequeño llora o se pone malito.

Y todo eso hazlo sin que a tu hijo mayor le cueste sentirse apartado o termines regañándole por tonterías y atendiendo igual su sueño, sus miedos, sus travesuras o sus retos cotidianos. Si puedes con ello, puedes plantearte el tener otro hijo. Si no, espera un poco y reorganizate.

Este ejercicio suele dar un excelente resultado, pues permite a los padres enfrentarse a lo que realmente supondría para su vida diaria el atender a un nuevo hijo y a desarrollar nuevas estrategias para que ese momento sea gozoso también para el hermanito mayor. Si lo hacéis, como os propongo, no dejéis de contarnos luego vuestras impresiones y sentimientos.

Ejercicio práctico: Diario de sentimientos

Es necesario, sobre todo, enfrentarte a tus temores, a los problemas que pudiste tener en la infancia con tus hermanos y puede que tengas escondidos en la memoria, con tus sentimientos como niño pequeño, a los contratiempos o sinsabores del nacimiento de tu primer hijo.

Tomar un cuaderno y dedicar cada día unos minutos a escribir algo sobre nuestra infancia, nuestros hermanos o nuestro deseo de haberlos tenido y sobre los temas que nos preocupa enfrentar con este nuevo hijo que deseamos y nuestras razones para tenerlo nos ayudará mucho a reorganizar nuestras ideas y conocer nuestras emociones.

En el ejercicio aconsejo que ambos miembros de la pareja lleven ese pequeño diario independientemente y que luego lo compartan, mejor si es acompañados de una persona de mucha confianza que pueda orientarlos cuando hay discrepancias o dificultades a la hora de llegar a acuerdos.

Este diario es igualmente útil cuando se espera el primer hijo, pero en ese caso suele ser conveniente plantear temas concretos sobre los que los futuros padres reflexionen y luego debatan, aunque ese sería otro tema para nuestro Curso de maternidad y paternidad.

Es cuestión de estar preparados para esta importantísima decisión de que venga un hermano que afectará a la vida del hijo tanto como la de los padres, por lo que es parte del proceso el reflexionar antes sobre como vamos a vivir esta experiencia.

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