Ya hemos visto que gracias a los avances en prótesis auditivas, y en especial a los implantes cocleares, la calidad de vida de niños con deficiencias auditivas graves puede mejorar mucho. Para ello, es muy importante llevar a cabo un tratamiento adecuado y específico que le facilite la adquisición de nuevas estrategias.
Recordemos que los implantes cocleares son idóneos para aquellos casos en los que el problema auditivo del pequeño radica en un déficit en el funcionamiento de las fibras del oido interno que mandan la información sonora al cerebro.
Principalmente, el tratamiento que se lleva a cabo una vez decidida la implantación consta de tres pasos: la cirugía, la programación del implante y la rehabilitación. Veamos en qué consisten un poco más cada una de ellas.
El proceso de selección de niños que pueden beneficiarse de un implante coclear no es tan sencillo como puede parecer, ya que ni todos los deficientes auditivos profundos tienen la posibilidad de ser implantados ni los resultados van a ser similares en todos los casos.
Es necesario que las expectativas, ante cualquier demanda de implante coclear, sean lo más reales posibles sobre qué es lo que se puede conseguir en cada caso, ya que el implante coclear no es barato y ha de velar siempre por el beneficio en el desarrollo del niño con problemas de audición.
De forma general, las personas que se pueden beneficiar de un implante coclear se pueden distribuir en tres grupos, teniendo en cuenta la edad de instauración de la hipoacusia, como hemos visto anteriormente.
Su empleo se reserva para determinados casos en los que la amplificación mediante audífonos o los tratamientos médicos o quirúrgicos han sido ineficaces.
Así, con el implante coclear se pretende sustituir la función de la cóclea dañada (lo que hace que el niño no alcance un aceptable nivel de discriminación auditiva) por uno o varios electrodos que transmiten los sonidos directamente a las fibras del nervio coclear, transformados por un procesador en estímulos eléctricos.
Gracias a los grandes e importantísimos avances en la medicina actual es posible detectar precozmente cualquier tipo de deficiencia auditiva en la infancia. Del mismo modo, y como consecuencia de los diferentes grados de pérdidas auditivas que pueden producirse, existen diferentes tipos de prótesis auditivas con unas determinadas características.
Estas prótesis auditivas, también conocidas como audífonos, variarán en función de cada persona en particular, con el fin de adaptarse mejor a ellos y lograr el máximo beneficio a la hora de llevar a cabo una rehabilitación auditiva específica.
Muchas veces hemos podido escuchar a algún padre o madre decir algo parecido a esto: “mi hijo es sordo pero con el audífono oye muy bien”. Y aunque generalmente la sordera, hipoacusia y discapacidad auditiva se emplean como palabras de significado similar, lo cierto es que no son exactamente lo mismo, y debemos tener cuidado al emplear uno u otro término.
Es importante conocer qué significa cada uno de esas deficiniciones, ya que de cara a una posible intervención, e incluso escolarización, se hará de una manera u otra, de una forma lo más adecuada posible para el niño que padece algún tipo de alteración en la forma de recibir la información que proviene por medio auditivo.
Es muy importante conocer el tipo de alteración auditiva que tiene nuestro hijo ya que sus consecuencias serán mayores o menores en función de las características de su problema.
Gracias a los avances médicos, actualmente en el momento del nacimiento todos los bebés son sometidos a un cribado auditivo para descartar algún posible déficit auditivo. No obstante, puede ocurrir que el problema de audición aparezca después de esta prueba inicial, ya sea por infección, traumatismo u otro tipo de causa. Por ello, los padres debemos conocer las señales de alerta ante una posible deficiencia auditiva.
Es importante descartar que nuestro hijo tenga un problema en la audición ya que, en el caso de tenerla, sus consecuencias no se limitan al lenguaje y la comunicación, sino que se verán comprometidas de forma global en su proceso evolutivo el resto de áreas, tales como el área social, motora o cognitiva, en mayor o menor medida dependiendo de la gravedad del trastorno.
Una detección temprana de una alteración en cómo nuestro hijo percibe los sonidos de su alrededor puede ayudarle a que esas limitaciones se vean disminuidas, ya que cuanto antes se detecten, mejor será el pronóstico de cara a una intervención específica. Por ello, a continuación pasaremos a comentar lalgunas de as señales que nos pueden ayudar a comprobar si nuestro tiene o no algún problema de audición.
La deficiencia auditiva en los bebés, al igual que la deficiencia visual o la motora, supone una disminución de la cantidad de información que pueda recibir, siendo de vital importancia, en especial, en las etapas tempranas del desarrollo.
Que el bebé tenga una audición limitada o carezca de ella supone una dificultad añadida para acceder a los estímulos auditivos, ya que es mediante la audición como se transmiten una buena parte de los conocimiento que va a ir adquiriendo a lo largo de su desarrollo. Por ello, si no se corrigen estas dificultades, consecuencia de una limitación de la audición, el bebé corre el riesgo de tener graves dificultades para lograr un óptimo desarrollo.
Hay que tener en cuenta que la deficiencia auditiva infantil no sólo afecta al lenguaje y la comunicación, sino que, al estar todas las áreas del desarrollo del bebé relacionadas entre sí, se ven afectadas también otras aspectos tan importantes como, por ejemplo, el social.
Los niños son muy curiosos por naturaleza, y cualquier cosa que les llame la atención será objeto de su estudio personal. Las discapacidades no son una excepción. Y en ocasiones puede resultar una auténtica osadía lograr que un niño entienda y comprenda tal situación.
Por ello, profesionales dedicados al ámbito infantil han diseñado un videojuego para hacer entender la sordera. Éste videojuego lo han llamado “Iredia: El secreto de Atram”, y tiene la estructura de un clásico juego de aventuras con lo que los niños lograrán entender un poco más en qué consiste este problema.
En él conoceremos a Sara y la podremos ayudar a recuperar el regalo que le iba a dar a su hermana, la cual padece sordera. El regalo no es otra cosa que una flauta, y el gato Kikarazuque ha sido quien se la ha robado.
En el videojuego los niños podrán reflexionar sobre la vida de las personas que sufren una discapacidad auditiva a partir de distintas actividades donde aprenderán cómo es el oído, cómo escuchamos, cómo puede una persona con problemas auditivos oír, e incluso aprender algo acerca de la lengua de signos.
“Iredia: El secreto de Atram” es un videojuego para hacer entender la sordera que se puede descargar de forma gratuita para ordenador a través de su página web o para la videoconsola Xbox 360 a través de la plataforma Xbox Live Indie Games.
En Columbia ya cuentan con el primer audífono para bebés con hipoacusia. Recordemos que la hipoacusia es la pérdida parcial de la capacidad auditiva, mientras que la sordera es la pérdida de la audición.
El audífono se ha bautizado con el nombre de “Baby 440”, y es un dispositivo que permitirá que los niños de tempranas edades puedan suplir la pérdida de audición y discriminar así mejor los sonidos y, por consiguiente, no tener tantos obstáculos para desarrollar el lenguaje oral.
Es un aparato de pequeño tamaño, lo que facilita su adaptación al oído del pequeño. A su vez, cuenta con sistemas de seguridad para que permanezca en su sitio.
Otra de sus características es que se puede manejar con un control remoto y así controlar y ajustar su nivel de volumen, además de contar con un compartimento de batería con tapa antimanipulación para mantener la pila siempre alejada del bebé.
Gracias a este audífono para bebés con hipoacusia, muchos pequeños se beneficiarán de un adecuado desarrollo del lenguaje actuándo lo más tempranamente posible.
En poco más de una década se podrían realizar los primeros ensayos clínicos para usar células madres contra la sordera infantil, según Marcelo Rivolta de la Universidad de Sheffield en Reino Unido.
Es importante resaltar que tres de cada mil niños nacen con perdidas de audición totales o parciales y otros pierden su audición durante los primeros años de su vida.
Hasta ahora, el recurso para aquellos niños menores de seis años con pérdidas auditivas superiores a los 90 decibelios era el implante coclear, el cual permite estimular electrónicamente el nervio auditivo.