
Uno de los mayores errores humanos y una de las mayores preocupaciones de algunas de nuestras madres es que te entreguen, por equivocación, un bebé que no es tuyo.
Mi madre me decía siempre: “Cuanto tengas un hijo, nunca te separes de tu bebé, que a veces los cambian”. Imagino que dicha preocupación procedía del conocimiento de algún caso similar y yo siempre pensaba que, hoy por hoy, era muy improbable, por no decir imposible, que algo así sucediera.
Sin embargo, ha sucedido en Brasil, donde dos familias han estado viviendo más de un año con los hijos cambiados. En el momento en que se conoció la verdad apareció un increíble dilema ético y moral, ya que una madre quería recuperar a su bebé biológico, pero la otra no quería separarse del bebé que había criado hasta el momento.



Todavía no salgo de mi asombro al conocer la historia de una familia israelí (padres y cuatro hijos) que ha abordado un avión en el aeropuerto de Tel Aviv sin darse cuenta que la hija de 3 años no estaba con ellos. Lo más triste es que recién se dieron cuenta a los 45 minutos de despegar sólo porque el capitán les avisó.
Noticias cómo ésta hacen pensar, más que en un milagro, en una negligencia médica y hasta qué punto puede llegar una anestesia mal administrada a la hora del parto a afectar al bebé que nace.