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Regalos de cumpleaños

Hace unos días os hablaba del arduo tema de los cumpleaños infantiles, centrándome en el tema de las ansiadas o temidas invitaciones a las fiestas. Pero no quiero dejar de lado otro tema que me preocupa al respecto, y es el de los regalos en los cumpleaños de los niños y cómo se multiplican en exceso.

Si en el anterior post hablaba de la mágica multiplicación de invitados y viandas para la fiesta infantil (cual milagro de los panes y los peces), en cuanto a los regalos sucede otro tanto, por mucho que quieras controlarlo.

Por mucho que digas que no quieres nada (bueno que tu hija no quiere nada, porque no necesita nada, porque lo tiene todo y lo único que quiere es divertirse con sus amigos), al final siempre hay demasiados regalos.

Demasiados regalos para un piso, demasiados regalos para una niña, demasiados regalos para el medio ambiente y demasiados regalos para la economía en crisis.

Cuando te das cuenta de que tu hija quiere celebrar un cumpleaños sin regalos (esa fue una “condición” nuestra, más como aviso o razonamiento que como otra cosa y que pasó desapercibido para ella, es decir, ni se inmutó ni pidió lo contrario en ningún momento), ves lo innecesarios que son los presentes.

Y más después, cuando en plena fiesta y con el inevitable desfile de regalos incluso quiere pasar rápidamente el momento de “entrega”, como si abrir los regalos fuera un trámite que podía haberse saltado en su fiesta, porque quiere seguir jugando con sus amigos cuanto antes.

Incluso te das cuenta que algún que otro regalo de los recibidos “en avalancha” (como puede suceder en Navidad) se le olvida y probablemente no pregunte por él hasta que se lo recordemos en verano, cuando se lo demos porque lo hemos “racionado” y pensamos que así lo disfrutará más.

Regalos de Navidad

El mejor regalo: la compañía, los juegos, las risas de los invitados

Cuando te das cuenta de todo eso, y además sabes la que está cayendo en los ahorros de las familias, te dan ganas de suplicar que nadie traiga regalo, o que traigan sus juguetes o cuentos que quieran compartir un rato y se puedan disfrutar en compañía, o que hagan alguna manualidad de felicitación… Sin regalos, de verdad. ¿Tan extraño es?

Una opción intermedia es que los invitados se unan para hacer un regalo conjunto, pero eso no siempre es posible (porque no se conocen…) y suelen hacerse varios grupos, además de que también hay quien hace su regalo individual sugieras tú lo que sugieras.

Al fin y al cabo, no vamos a obligar a nadie y realmente no sé qué pensarán cuando insistes en que de verdad, no hace falta regalo. Tampoco es que me importe mucho lo que opinen en este tema que tenemos tan claro, y la familia y amigos ya nos conocen, pero también hay que pensar en las personas con quien no tienes demasiada confianza (suele pasar si es el niño quien elige a sus invitados) como para decirles “¡que no!”.

Y decirles que solo queremos que la niña disfrute con sus amigos, de sus juegos, sus carreras, sus escondites, su tarta especial, sus pomperos… sin esperar nada a cambio, sé que es el mejor regalo para ella. Las fiestas de cumpleaños pueden ser inolvidables sin gastarse mucho dinero, ni los que invitan (que para todos hay recortes) ni los invitados.

Un niño es feliz con muy poco (o mucho según se mire): la compañía de su familia y sus amigos en una fiesta divertida en la que comparten risas y juegos. ¿Cuánto hay que gastarse en eso? ¿No nos excedemos cuando pensamos que lo mejor es lo más caro?

De cara a próximos cumpleaños, me estoy planteando que en vez de decir que no hacen falta regalos, podría pedir ropa, porque ya que al final va a haber una sorpresa sí o sí, que sea algo necesario y realmente aprovechable. Aunque lo de la ropa también puede ser peligroso si tenemos en cuenta ciertos gustos algo alejados a los nuestros…

Y vosotros, ¿habéis conseguido algún cumpleaños sin regalos de los invitados? ¿Pensáis que un cumpleaños no es cumpleaños si no hay regalos?

Foto | Swijn en Flickr-CC
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