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pegandole a un niño

Os propongo que sigamos reflexionando sobre nuestra reacción cuando vemos que un padre le pega a un niño y al final, compartiré los consejos que el psicólogo Ramón Soler me ha dado cuando le he preguntado por esta cuestión.

Ramón Soler es psicólogo y terapeuta,especialista en autismo e hipnosis clínica, y experto en Terapia Regresiva Reconstructiva. Está especializado en psicología infantil y perinatal y llegó a ello al comprobar que la mayoría de los problemas de sus pacientes provienen de esa etapa.

Tras mucho debatir y pensar en lo que podemos hacer cuando vemos que un padre le pega a su hijo creo que lo que si podemos hacer es mirar al niño con amor y comprensión, simplemente para que sepa que alguien más sabe que eso no es correcto y no merece ese trato.

¿Qué hacer cuando vemos que un padre le pega a su hijo?

Lo se, es muy difícil saber exactamente que podemos hacer cuando vemos que un padre le pega a su hijo, un azote, o lo zarandea, o lo lleva del brazo gritándole. Mucho.

Posiblemente está fuera de nuestras capacidades y responsabilidad cambiar a esa persona. Pero ese poco puede ser ya la semilla de una reflexión. Pero repito, en algunos casos, aunque no sirva de nada, hay que llamar a la policía. Aunque cuando lleguen, me temo, ya no estará la familia alli, porque ¿vais a retener al padre como a un delincuente?

Realmente, la verdad, no podemos hacer nada cuando vemos que un padre desconocido le pega a su hijo. Un adulto que entra en esa dinámica de violencia hacia el niño posiblemente esté, el mismo, dañado emocionalmente de su infancia y un contacto casual no vaya a cambiar eso.

Y puede hasta generarle más rabia al verse cuestionado. Por tanto, si intervenimos, que sea desde el disimulo y la mirada de comprensión y amor hacia el niño, pues desde la confrontación podemos hasta perjudicar a la víctima. Muchos padres que defienden los cachete dicen que no están traumatizados por los que les dieron a ellos sus padres, como nos explicó el psicólogo Ramón Soler en una ocasión ya.

Las experiencias de los niños a los que les pegaban sus padres

Cuando he preguntado a otras madres y padres sobre este tema, personas a las que sus padres les pegaban cuando eran niños y alguien intervino en la calle para parar los golpes. Y comparto con vosotros dos experiencias muy diferentes.

Me emocionó el testimonio de una mujer. Su padre le pegaba mucho, habitualmente. Un desconocido intervino, un hombre (me temo que si hubiera sido una mujer el machismo habría hecho que no hubiera reacción). Ese hombre desconocido se interpuso entre ellos, y en la cara de su padre se marcó la rabia y la impotencia. Pero cambió, no es que cesara la violencia, pero si detuvo golpes fuertes. Alguien lo había puesto en su sitio y esa mujer, hoy, contaba agradecida lo mucho que le debía a aquel desconocido.

Otra, en cambio, me contaba, que cada vez que alguien intervenía los golpes y la rabia eran mayores al llegar a casa. Ella sentía miedo cada vez que su madre se enfadaba en público y rogaba que nadie se inmiscuyera para no sumar más golpes luego por “haberla dejado en evidencia”.

Como os decía, es una situación muy, muy difícil y ojalá pudiera yo ofreceros una respuesta tajante, algo que os sirvera para todas las situaciones. Pero no existe una reacción que sepamos que va a conseguir nuestro objetivo que no es dar salida a nuestra indignación, sino proteger a ese niño de una dinámica de violencia y bajar la tensión, tranmitiendo con sutilidad acompañamiento al niño.

El consejo del psicólogo Ramón Soler

Para terminar, he hablado con el psicólogo Ramón Soler, a quien hemos entrevistado en anteriores ocasiones en Bebés y más respecto, precisamente, a la violencia contra los niños, pidiéndole una orientación para estos casos. Os dejo con su consejo para terminar.

Yo creo que intervenir y reprender al padre/madre en el momento, puede ser un alivio para nosotros, pero contraproducente para el niño. Al padre no le vamos a convencer (lo que necesita es una terapia personal), y cuando lleguen a casa, las represalias contra el niño pueden ser peor.

Me gustó lo que comentaba una chica, de que cuando su madre le pegaba en la calle, le servía más una simple mirada de desaprobación hacia su madre y de complicidad con ella (la niña). Al menos le hacía ver que alguien pensaba, igual que ella, que su madre no tenía razón.

Habría que aclarar que, en España, desde 2007, no está admitido el uso de los cachetes en la educación de los hijos. Es un delito y, por lo tanto, es denunciable.

Como te decía creo que la intervención directa y el enfrentamiento con los padres puede ser contraproducente para el niño. Nosotros no vamos a estar para defenderle cuando lleguen a casa. No es la solución.

Me parece muy buena opción la que tú planteas del “acercamiento indirecto” para tratar de rebajar tensiones.

Por supuesto, en casos de paliza o de violencia extrema, tenemos que llamar a la policía y denunciar. No sé si en ese caso serviría de algo grabar al padre en vídeo para que conste como prueba. Es un tema muy complicado. A todos nos dan ganas de coger a la madre por la mano parársela, pero he comprobado que eso tiene muy pocos resultados. Es más efectivo a medio y largo plazo, todo el trabajo que estamos haciendo entre todos de difusión de la crianza con apego y las denuncias de todo tipo de maltrato.

Espero que estas reflexiones, que he hecho tras un debate con un grupo de familias preocupadas por este problema os puedan ayudar a saber que hacer cuando veáis que un padre le pega a su hijo. Al final, lo que todos si podemos hacer es trabajar, cada uno en su ámbito, para prevenir la violencia y transmitir la importancia del respeto, la empatía, la no violencia y el poder del cariño.

Hay una estrecha relación entre crianza y violencia. Estoy segura que poco a poco la sociedad cambiará y dentro de unos años no será aceptable la idea de tratar de educar o castigar con azotes. Ya no tendremos que dudar que hacer cuando veamos que un padre le pega a su hijo porque los padres no le pegarán a sus hijos.

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