
Cuando un niño sufre una caída o un golpe siempre es motivo de preocupación para los padres, especialmente si ha recibido un golpe fuerte en la cabeza.
Los golpes en la cabeza son frecuentes en niños que empiezan a dar sus primeros pasos. También suelen ser consecuencia de caídas desde sitios elevados como cambiadores, sillas o mesas, o en niños más mayorcitos, accidentes en patines o en bicicleta por no utilizar el casco adecuadamente.
En todas las etapas de desarrollo los niños son susceptibles a sufrirlos, y aunque la mayoría de las veces no revisten gravedad, pueden llegar a ocasionar lesiones graves, por tanto es muy importante saber qué hacer si el niño se da un golpe en la cabeza.
La preocupación radica en que el riesgo de traumatismo craneal viene asociado a la posibilidad de que se produzca una lesión cerebral, algo que se da con mayor frecuencia en niños menores de año.
Un traumatismo craneoencefálico se define como cualquier alteración física o funcional producida por fuerza traumática externa que ocasione un daño físico sobre el encéfalo (por ejemplo el cerebro) o alguna de sus cubiertas (huesos del cráneo, etc.).
La mayoría de los traumatismos sólo producen lesiones en la superficie de la cabeza como hematomas, heridas y dolor en la zona del golpe.
Lamentablemente, también es una lesión muy frecuente en accidentes de tráfico, bien cuando los niños van como pasajeros de vehículos o víctimas de atropellos, y en niños que reciben malos tratos.

Normalmente, un golpe en la cabeza producirá dolor, y muy probablemente, un hematoma (chichón) e hinchazón.
Sin embargo, si notáis alguno de los siguiente síntomas de alerta debéis acudir inmediatamente a urgencias:
Es muy importante vigilar al niño después de haber sufrido un golpe fuerte en la cabeza. Debe estar acompañado en todo momento por un adulto y evaluar la aparición de cualquiera de los síntomas de alerta que hemos comentado antes.
Por su parte, hay que mantenerlo en un ambiente tranquilo y silencioso, con la cabeza un poco elevada, aplicarle frío local (hielo envuelto en un trapo) y ofrecerle líquidos fríos en pequeñas tomas para no favorecer los vómitos.
Si se sospechan lesiones importantes no se debe mover al niño, especialmente el cuello, porque podría haberse producido una lesión en la columna cervical.
En el caso de haberse producido un corte se debe lavar la herida con agua, comprobar que no hay objetos incrustados y presionar la herida con una gasa para cortar la hemorragia. Si la herida es profunda, es posible que requiera sutura por lo que debéis acudir a urgencias.
En caso de hematoma o chichón, al aplicar hielo de forma localizada debería reducirse. Si por el contrario, el hematoma aumenta de tamaño, también debéis acudir al hospital a una valoración médica.
Asimismo, ante la aparición de cualquiera de los síntomas que hemos mencionado o un empeoramiento del estado general del niño debéis acudir a urgencias, tanto si se producen inmediatamente como dentro de las 48 horas después de haberse producido el golpe.
Pese a que hay muy pocas probabilidades de desarrollar una lesión grave en las siguientes horas si la exploración inicial es favorable, es importante estar alerta a cualquier tipo de anormalidad.
En el hospital o centro de salud, el médico valorará el nivel del conciencia del niño y su estado general y determinará, en su caso, las pruebas necesarias para evaluar la posibilidad de daño cerebral como radiografía o TAC.
Los golpes en la cabeza son uno de los accidentes más comunes en la infancia. La mayoría de las veces no son graves, pero pueden llegar a ocasionar una lesión cerebral, por tanto es muy importante saber qué hacer si el niño se da un golpe fuerte en la cabeza para brindar los primeros auxilios y valorar si es necesario acudir al médico.
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Fotos | lindsayshaver y ralphhogaboom en Flickr
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