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La oxitocina podría ayudar a los niños autistas en sus relaciones sociales

La oxitocina podría ayudar a los niños autistas en sus relaciones sociales
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Hace poco más de un mes os comentamos que los niños nacidos por parto inducido podrían tener más riesgo de autismo, es decir, que los niños a cuyas madres se les administraba oxitocina para acelerar el parto tenían más probabilidades de ser autistas. Es curioso que ahora aparezcan investigaciones que sugieran que la misma hormona que puede hacer que sean autistas les pueda ayudar si se les administra.

Y es que actualmente se está investigando sobre la hipótesis que la oxitocina, que además de provocar las contracciones uterinas se considera la hormona del amor, podría ayudar a los niños autistas a tener mejores relaciones sociales.

¿La hormona del amor?

La oxitocina se conoce de ese modo porque juega un papel muy importante en las relaciones humanas, segregándose sobre todo cuando estamos a gusto con alguien, cuando disfrutamos de su compañía, y en especial cantidad cuando estamos enamorados y disfrutamos de las relaciones con todas las personas que amamamos.

Se sabe que las mujeres segregan grandes cantidades de oxitocina al ser madres, ya que es una hormona importante a la hora de crear y mantener el vínculo con su bebé. De hecho, no sólo se segrega oxitocina para dar a luz, con las contracciones, sino que se segrega también cuando el bebé se coge al pecho por primera vez, y cada vez que mama, ya que la oxitocina se encarga también de la eyección de la leche (y por eso se insiste en que madre y bebé no deberían separarse).

La oxitocina parece ser más importante de lo que se creía

Pues bien, investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford están estudiando con ratones los posibles usos de la oxitocina y, según cuentan, se han dado cuenta de que el papel de la oxitocina es mayor del que pensaban. Al parecer, en sus investigaciones, la oxitocina altera la actividad en una parte del cerebro que es fundamental para que se genere el sentimiento de recompensa. Este sistema de recompensa sería el que hace que seamos animales sociales, es decir, que queramos compartir tiempo y espacio con otras personas, que nos enamoremos, que queramos ver a alguien a quien queremos, que disfrutemos de la presencia de nuestros hijos, etc.

Así, los resultados obtenidos refuerzan los trabajos previos en que se estaba tratando de ayudar a niños autistas con oxitocina, precisamente, porque el autismo es un trastorno en el que parece no experimentarse los cambios descritos en el cerebro. Digamos que, como no se produce recompensa al estar con otras personas, los niños autistas no sienten la necesidad de comunicarse y tratar con otras personas.

El Dr. Robert Malenka, uno de los autores del estudio dijo lo siguiente al respecto:

Para ellos, las interacciones sociales pueden ser absolutamente dolorosas. De modo que nos preguntamos: ¿Qué hay en el cerebro que nos hace disfrutar cuando salimos con nuestros amigos?

Hallaron que ese algo es la oxitocina, vieron cómo cambia el cerebro de los ratones, generándose la sensación placentera de recompensa y a partir de ahí pensaron que podría ser útil para niños con autismo. Los investigadores creen que es muy probable que administrando oxitocina a estos niños sus cerebros empiecen a generar la misma sensación y que de ese modo mejoren sus relaciones con otras personas. Sin embargo, no quieren todavía adelantarse a los acontecimientos porque no todas las investigaciones que funcionan con animales tienen luego el mismo resultado en humanos. Esperemos que anden en lo cierto y que los científicos, estos u otros, puedan empezar a encontrar posibles tratamientos que ayuden a los niños autistas a relacionarse más y mejor con otra personas.

Vía | Medline Plus Foto | Pedro Bonatto en Flickr En Bebés y más | ¿Cómo ve el mundo un niño con Trastorno de Espectro Autista?, "La epidemia de oxitocina podría estar relacionada con la epidemia de autismo". Entrevista al doctor Emilio Santos (I), Se confirma que las vacunas no están relacionadas con el autismo

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