
Cuando un niño tiene fiebre su cuerpo está defendiéndose contra una infección. Esto significa que la fiebre en sí no es mala, e incluso podría ser contraproducente intentar bajar la fiebre por mínima que sea con prontitud, ya que no le dejamos hacer efecto. Por eso hemos estado hablando de que hay ciertas medidas que podemos aplicar antes de utilizar los antitérmicos.
Sin embargo, hay ciertas ocasiones en que sentimos que podemos o debemos medicar al niño para mejorar su estado. Cuándo utilizar los antitérmicos, dependerá mucho del grado de fiebre, del estado general del niño o de la eficacia de otras medidas físicas.
Según la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria, se han de utilizar los antitérmicos en los casos siguientes, y siempre después de asegurarnos que efectivamente existe fiebre (se considera fiebre a una temperatura mayor de 38 °C en axila o mayor de 38,5 °C si se toma en el recto).
No olvidemos que debemos intentar calmar la fiebre antes de tratarla, ya que, aunque los antitérmicos son beneficiosos si se utilizan adecuadamente, como todos los medicamentos pueden tener efectos perjudiciales, por ello no se deben usar innecesariamente sino solo en los casos descritos y siguiendo las recomendaciones de dosis adecuadas.
Vía | Aepap
Foto | slava en Flickr-CC
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