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En el postparto evita bañarte

Verano, la playa y la piscina, el calor… a pesar de tener un sueño enorme apetece darse un buen remojón. Pero el cuento de la vieja que desaconseja los baños en el postparto es cierto. No es conveniente. Hay otros mitos de esos que repetían nuestras abuelas que no son tan sabios, pero en este caso, acertaban.
El motivo es que el cuello del útero, que hubo de dejar paso al bebé, necesita tiempo para volver a cerrarse completamente. Y en el útero hay heridas que deben curarse. Al comienzo del puerperio podemos notar el útero duro. Luego se irá relajando y adoptando su forma normal. La vagina también ha sufrido una vascularización y hay que dejarla recuperarse. El cervix se irá cerrando. Hay que tener paciencia.
Como el cuello del útero no se ha cerrado todavía un baño podría hacer que el agua se introdujera en el interior del cuerpo y produjera una infección. Por tanto el baño de inmersión está desaconsejado tanto en la bañera como en las playas y piscinas. Asi que por mucho que apetezca en los dias de mucho calor es mejor darse una ducha y refrescarse bebiendo agua fresquita. Ya habrá tiempo para baños, ahora hay que cuidarse mucho.
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Evitar la toxoplasmosis
La toxoplasmosis es una infección causada por un parásito (toxoplasma gondii) que no reviste gravedad en los adultos sanos, pero sí en las embarazadas.
Puede atravesar la placenta e infectar al bebé por nacer provocando graves lesiones en el cerebro y en los ojos, pérdida de la audición, problemas de aprendizaje, e incluso la muerte del bebé.
El riesgo de que la embarazada que contrae la infección pueda contagiar al feto es de un 40%. Pero mucho depende el momento en que se contrae, pues en el primer trimestre es menos frecuente que en el segundo y en éste menos que en el tercero, sin embargo, durante el primer trimestre de gestación es cuando mayores daños causa en el bebé.
En la primera cita prenatal, el médico te indicará una serie de estudios entre los que se encuentra una analítica para detectar si eres inmune o no a la toxoplasmosis, es decir si ya la has tenido alguna vez en tu vida.
De no ser así, significa que debes extremar algunos cuidados para evitar infectarte, como por ejemplo:
Detectan en una guardería de Valencia un virus que hace perder las uñas

Confieso que no había oído hablar de esta rara infección que causa que se pierdan las uñas. Unos cien niños de una escuela infantil de Valencia serán sometidos a un análisis de sangre para determinar si están afectados por una “onicomadesis”, que así se llama el virus que provoca la pérdida de las uñas.
La decisión se tomó después de comprobar que 11 niños de esta guardería están afectados por la enfermedad vírica que puede haberse contagiado a través del intercambio de juguetes u objetos personales de los menores. Aunque también existe la posibilidad de que se hayan infectado fuera de la escuela, en algún parque público o jardín, ya que hay otros niños con onicomadesis que no van a la guardería.
Con el análisis de sangre a los niños de la guardería se podrá descartar en ellos la presencia del virus, ya que algunos pequeños podrían ser portadores aunque aún no lo hayan desarrollado: las secuelas aparecen a los 35 o 40 días de que el niño contraiga la infección.
El orzuelo y el chalación

El orzuelo es una de esas palabras que cuando eres pequeño tiene un nombre (anzuelo) y cuando creces te das cuenta de que no se llama así…
Los orzuelos son típicos de edades tempranas, de hecho yo recuerdo haberlos tenido de pequeño, aunque no son exclusivos de esa edad y pueden aparecer también en la edad adulta.
Dice “la leyenda” que aparecen cuando una embarazada se enamora de los ojos de un niño pequeño…
El orzuelo es una inflamación de una parte del párpado que produce dolor por una infección que suele darse en la mayoría de las veces por una bacteria llamada estafilococo. Esta bacteria está en la piel, y al rascarnos o frotarnos los ojos la bacteria pasa a las glándulas de las pestañas, produciendo la infección.
Determinadas infecciones durante el embarazo aumentan el riesgo de epilepsia infantil
Aunque aún se desconoce la causa con certeza, ciertas infecciones sufridas durante el embarazo como cistitis, pielonefritis, o infecciones vaginales están asociadas con un mayor riesgo de que el niño sufra una epilepsia en la infancia.
Esto sería debido a un desarrollo anómalo del cerebro fetal, posiblemente causado por las citoquinas producidas por el sistema inmune durante el curso de la infección materna.
A estas conclusiones ha llegado un estudio realizado por investigadores de la Universidad de Aarhus, en Dinamarca, publicado en Pediatrics, la revista oficial de la American Academy of Pediatrics.
Esta investigación se ha llevado a cabo estudiando 90.600 niños nacidos entre septiembre de 1997 y junio de 2003. El doctor Yuelian Sun y su equipo a identificaron a 646 niños diagnosticados de epilepsia en los 8 años siguientes. Las enfermedades de la madre analizadas fueron la cistitis, la pielonefritis, la diarrea, la tos que duró más de una semana y candidiasis vaginal, y todas ellas aparecen relacionadas con un aumento del riesgo de epilepsia en el recién nacido.
Pruebas del VIH durante el embarazo
Desde hace unos años, hay abierto un debate entre las sociedades de Obstectricia y las de Prevención de Enfermedades, sobre la necesidad de realizar pruebas de rutina de detección precoz del VIH durante la gestación. Está demostrado que cuanto antes se detecte esta infección, el tratamiento es mucho más efectivo, y además si se consigue detectar durante los primeros meses del embarazo, se minimizan mucho los riesgos de contagiarselo al bebé.
Hasta ahora, entre todas las pruebas de seguimiento de una embarazada (ecografías, análisis de sangre y orina…), no se encontraba un test para determinar la infección por el VIH, sólo se considera una prueba opcional por parte de la mujer, y que además requiere consentimiento informado, es decir, el médico tiene que avisar a la madre que se le va a realizar esta prueba, y ella tiene que dar su permiso.
Cómo sobrellevar la bronquiolitis en casa
La bronquiolitis es una infección vírica muy frecuente en esta época del año. Consiste en una infección de las vías aéreas inferiores, los bronquios y bronquiolos, produciendo la inflamación de éstos y su consecuente obstrución. El virus que más frecuentemente la produce es el virus respiratorio sincitial (VRS), el cual surge sobre todo en los meses de Noviembre a Marzo.
Afecta a lactantes menores de 2 años con una incidencia máxima hacia los 6 meses de edad. La clínica típica comienza con síntomas catarrales (obstrucción nasal con rinorrea) a los que se añade a los 2-3 días siguientes, fiebre o febrícula y dificultad respiratoria. Suele durar aproximadamente entre 1 y 2 semanas, pero es bastante frecuente que el cuadro se alargue más.
¿Cómo detectar la dificultad respiratoria? En el lactante se manifiesta por rechazo de tomas, respiración rápida (taquipnea) y tiraje, que es el uso de los músculos respiratorios accesorios y se ve al notarse las costillas, las clavículas y/o el esternón al respirar.
Los bebés prematuros tienen más riesgo de sufrir el virus sincitial respiratorio
Tras estudiar a más de cinco mil niños entre octubre de 2005 y abril de 2007 en el que participaron 37 hospitales españoles, surgen datos sobre la infección por virus sincitial respiratorio (VRS) y los lactantes. Destacan que los bebés prematuros nacidos entre las semanas 32 y 35 del embarazo tienen 3,11 veces más posibilidades de sufrir el VRS y ser hospitalizados.
El estudio epidemiológico FLIP-2 realizado por el Grupo IRIS de la Sociedad Española de Neonatología (SEN), muestra también que hay tres factores de riesgo influyentes en el riesgo de esta infección, el nacimiento del bebé entre el 15 de julio y el 15 de diciembre, que tenga un hermanito en edad escolar o que el propio bebé vaya a la guardería y finalmente, que la madre haya fumado estando embarazada.
Alertan sobre las secuelas que el virus sincitial respiratorio puede provocar, cada vez es más evidente que puede provocar problemas de hiperreactividad bronquial o cuadros de tipo asmático en la infancia.
El tiempo entre la rotura de bolsa y el parto está relacionado con el riesgo de infecciones en el bebé
Independientemente del tiempo que dure el trabajo de parto, un nuevo estudio publicado este mes en la revista especializada Obstetrics and Gynecology ha señalado que el tiempo que transcurre entre que se rompe la bolsa amniótica y el momento de dar a luz es un factor de riesgo de infecciones graves en el bebé.
Investigadores de la Universidad de Lund, en Suecia analizaron los registros de más de cien mil bebés nacidos a término y detectaron que la incidencia de infecciones aumentaba a medida que también se extendía el tiempo entre que la mujer rompía aguas y el parto.
El riesgo de que el bebé padezca sepsis neonatal, una infección generalizada con resultados mortales, es de un 0,3 % para un intervalo de menos de 6 horas que aumenta al 1 % cuando es más de 24 horas.
En algunos casos sucede que la bolsa se rompe cuando el trabajo de parto ya ha comenzado, pero hay muchas otras veces en las sucede antes de que comiencen las contracciones.
Por eso, se recomienda a las embarazadas que al romper aguas acudan inmediatamente al hospital se hayan iniciado o no las contracciones.
Vía | Buena Salud
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Infecciones urinarias en los niños
Una de las consultas más frecuentes en pediatría son las infecciones urinarias, un trastorno bastante común en bebés y en niños pequeños, .
Sucede cuando las bacterias se instalan en alguna parte del tracto urinario (uretra, vejiga, uréter o riñones), siendo la cistitis la más frecuente, la que se produce en la vejiga por bacterias que llegan a través de la uretra.
Es importantísimo reconocerla y tratarla, pues si sucede en la infancia y no recibe el tratamiento adecuado puede dejar secuelas importantes.
Pero no es tan fácil identificarla, especialmente en bebés pequeños menores de un año. A esta edad los síntomas son algo confusos, el bebé tiene fiebre alta, diarrea, vómitos, palidez, no tiene ganas de comer ni aumenta de peso.
En niños mayores, además de los síntomas anteriores, pueden sentir dolor al orinar, hacer pis muy seguido, no controlarlo por la noche, mal olor en la orina y a veces sangre.
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