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Una de las maniobras más controvertidas realizadas durante el parto es la que se conoce como maniobra de Kristeller, que es aquella en la que alguien presiona el abdomen de la madre (el fondo del útero) hacia abajo, para conseguir que el bebé salga o como mínimo llegue a la coronación.

 

Se viene realizando desde el siglo XIX y, aunque hace años que se desaconseja, muchas madres siguen explicando que durante el parto les hicieron “presión desde arriba para que el bebé saliera”.

 

La realidad es que se desconoce cuál es la prevalencia de esta maniobra, porque su uso no se refleja en el curso clínico de las parturientas. Sea cual sea la prevalencia, hoy sabremos cuáles son los riesgos de dicha maniobra y qué dicen los estudios científicos al respecto.

Riesgos de la maniobra de Kristeller

La maniobra de Kristeller entraña algunos riesgos, básicamente porque se está forzando la salida de un bebé que aún no sale, desde el exterior. Entre los riesgos se han descrito algunos como desprendimiento de placenta, rotura uterina, desgarros en el periné de la madre, fractura de clavícula del bebé y lesiones en el plexo braquial, es decir, cosas realmente serias.

Qué dice la evidencia científica al respecto

Uno de los estudios que el Ministerio de Sanidad y Política Social tuvo en cuenta cuando redactó su Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal es el que se llevó a cabo en el año 2009 en Estambul, cuyo nivel de evidencia científica es I (que significa que los resultados son muy fiables).

 

En este estudio realizado con 197 mujeres embarazadas de entre 37 y 42 semanas de gestación se intentó determinar cuál era el efecto de la maniobra de Kristeller a la hora de acortar el tiempo de la segunda fase del parto.

 

Se cogieron datos del tiempo que necesitaban las madres para dar a luz cuando se efectuaba la maniobra y cuando no se llevaba a cabo, se tomaron muestras sanguíneas del cordón umbilical para valorar el sufrimiento fetal, se anotó hasta qué punto el parto fue instrumental, cuál fue la morbilidad y mortalidad materna, si hubo traumatismos neonatales, si los bebés tuvieron que ser ingresados en la unidad de cuidados intensivos neonatal y la mortalidad de los bebés.

 

Los resultados mostraron que no hubo diferencias significativas en la duración de la segunda fase del parto y que, aunque sí se vieron variaciones en los análisis arteriales de sangre del cordón, los datos entraban dentro de los valores normales, no habiendo ningún recién nacido con un test de Apgar menor de 7 en ninguno de los grupos.

La maniobra de Kristeller está desaconsejada

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Ante esta evidencia científica, que muestra que los bebés tardaban lo mismo en salir se haga presión o no, los autores del estudio decidieron desaconsejar su uso, del mismo modo que se desaconseja en los actuales protocolos de parto normal.

 

Como alternativa a la presión ejercida de manera externa se recomienda y se sugiere que se haga lo posible por aprovechar la ley de la gravedad: si una mujer se tumba el bebé no cae hacia el exterior, sino que cae hacia la columna de la madre, hacia su espalda, y el camino hacia el exterior se hace más difícil, dependiendo sobretodo de la fuerza de la madre a la hora de pujar.

 

Esto es una terrible tentación para las personas del entorno, que tratan de ayudar a la madre desde fuera, normalmente mediante la maniobra de Kristeller.

 

Si se utilizan dosis de epidural bajas (la llamada walking epidural) o si directamente la madre no recibe anestesia, es posible mantenerse en posición vertical, haciendo uso de la única que fuerza que no depende de la madre ni de los profesionales y que ayuda una barbaridad: la fuerza gravitatoria que Newton describiera allá por el 1687, hace unos añitos.

La maniobra de Kristeller en vídeo

Vale más una imagen que mil palabras y mil veces más vale un vídeo que una imagen, así que os traigo algunos vídeos para que veáis qué es la maniobra de Kristeller.

 

En el primero la maniobra es (terriblemente) evidente. La chica ejerce una presión considerable, tanta como el peso de su cuerpo le permite: 

 



 

En este vídeo que viene a continuación la maniobra es mucho más sutil. No se realizan golpes secos, sino que la señora que la lleva a cabo deja caer el peso de su brazo sobre el fondo del útero, realizando presión hacia abajo y afuera:

 



 

Para acabar, en este tercer vídeo observamos a un hombre dejando caer su peso sobre el abdomen de la mujer (a partir del minuto 1:30):



 

Lo curioso del asunto es que en los tres vídeos el parto es presentado como “normal”, “natural” o “sin complicaciones”, es decir, como si fuera una maniobra más de tantas necesarias para que un bebé nazca.

 

Como hemos dicho, es una maniobra que conlleva muchos riesgos y por esta razón debe realizarse sólo cuando se considere oportuno, tras sopesar los pros y los contras y tras informar a la mujer de qué se le va a hacer y por qué, pero no como una ayudita para que el bebé salga un poquito antes o para ayudar a la mujer tumbada a sacar ese bebé que, por ir contra la gravedad, tiene más problemas para salir.

Más información | Guía de Práctica Clínica sobre la Atención al Parto Normal

Fotos | bionicteaching, jaredandmelanie en Flickr

En Bebés y más | Maniobra de Kristeller, una ayuda para nacer (pero con riesgos), La experiencia de parto de Isasaweis

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