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contracciones de parto

No hay parto sin dilatación (excluyendo la cesárea) y para que haya dilatación deben producirse contracciones de parto, no las contracciones falsas o de entrenamiento que se han venido produciendo los últimos meses también llamadas contracciones de Braxton Hicks

En un post anterior hemos hablado de las señales que nos indican que el día del parto se acerca.

Cómo reconocer cuando ha llegado el momento es una de las preocupaciones más frecuentes entre las mujeres embarazadas. Temen que el nacimiento del bebé se presente de forma imprevista, no tener tiempo para acudir al hospital o no saber dominar la situación.

Ante todo, debes mantener la calma y confiar en tí y en tu bebé. Por eso, veamos cuáles son las señales que nos indican que el día ha llegado y cómo sobrellevarlas.

Las contracciones de parto

Las contracciones de parto son contracciones uterinas rítmicas, progresivas e intensas. Rítmicas significa que se producen cada períodos regulares que se van acortando. Progresivas, que va aumentando su duración llegando a aproximadamente los 60 segundos. E intensas, como su nombre indica, significa que son dolorosas. El dolor es algo subjetivo, algunas mujeres no sienten las contracciones mientras que otras gritan de dolor. Ya hemos habldo en el Especial sobre el manejo del dolor en el parto y de técnicas no farmacológicas para aliviarlo.

En cualquier caso, debe haber al menos 2 o 3 contracciones cada 10 minutos y el cuello haber alcanzado un dilatación de 2-3 centímetros para que se desencadene el parto. Hay quienes están toda una noche con contracciones, primero cada media hora, luego cada 20 o 15 y luego cada 10 minutos, mientras que otras en dos o tres horas han parido, pero eso depende de cada mujer y también de si ha tenido un parto anterior o no.

Una primeriza debe acudir al hospital cuando haya tenido contracciones cada 15 minutos durante dos horas, mientras que tendrás que ir antes si ya has tenido un bebé.

Para sobrellevar mejor las contracciones de parto se recomienda andar por la casa o por el hospital para que el bebé vaya encajándose y descendiendo por el canal de parto. De esta forma, al no estar tumbada, te permite tener libertad de movimientos y adoptar la posición que mejor te ayude a sobrellevar las contracciones. La respiración también es fundamental, ya que una respiración controlada y consciente ayudará a oxigenar al bebé a la vez que tranquilizar a la madre. También puedes meterte en la bañera de casa con agua tibia (hay hospitales que incorporaron bañeras de dilatación). El agua ayuda a relajar los músculos y a ablandar el periné haciendo menos intensos los dolores de parto y facilitando luego la expulsión. Al relajarte, disminuye la producción de adrenalina, hormona responsable del endurecimiento del cuello del útero, y esto obviamente, facilita el parto.

La rotura de la bolsa o rotura de aguas


Además de las contracciones de parto, otro signo inequívoco de que el parto se producirá en pocas horas es la rotura de la bolsa, también conocida como rotura de aguas o rotura de membranas.

No todas las mujeres rompen aguas en la misma fase del parto. Algunas rompen antes de que comiencen las contracciones, otras durante la fase de dilatación mientras que otras no rompen aguas hasta el momento del parto. En algunos casos es espontánea mientras que en otros es producto de una maniobra que hace la matrona para romper la bolsa, llamada amniotomía, aunque esto último no es aconsejable si quieres un parto natural ya que el parto es un proceso que tiene que desarrollarse sin intervenciones, o con las mínimas. Por su parte, hay estudios que demuestran que la rotura artificial de bolsa no implica un parto más rápido. Además, puede resultar algo molesto, por lo tanto si no quieres que se te realice tienes todo el derecho a pedirlo, como nos comentaba Mireia en La Guía del Plan de Parto.

Al romperse la bolsa, sentirás un líquido caliente que se te escurre por las piernas, como si te hubieras hecho pis. Hay que diferenciar entre rotura y fisura de bolsa, en la primera, la cantidad de líquido es abundante, tengamos en cuenta que se genera aproximadamente 1 litro de líquido amniótico, mientras que en la fisura la cantidad es menor.

Si rompes aguas, lo primero que debes hacer es comprobar el color del líquido. Lo normal es que tenga un color transparente o blanquecino, si es así te da tiempo suficiente para cambiarte tranquilamente, coger el bolso y salir para el hospital e incluso esperar a que comiencen las contracciones si todavía no han empezado. En cambio si el líquido está teñido de color amarillento, verdoso o negruzco acude sin demoras y coméntaselo a tu médico.

Volvemos a recordar que cada mujer es especial, algunas dan a luz a las dos horas de haber roto bolsa mientras que otras pueden estar un día o más en fase de dilatación.

La rotura de la bolsa implica un riesgo de infección que aumenta a medida que trascurre más tiempo entre la rotura y el parto, sobre todo si se producen tactos. Si no se producen espontáneamente las contracciones, se suele esperar un período de entre 12-24 horas después de la rotura de la bolsa para inducir el parto con oxitocina (hormona sintética que provoca las contracciones), sin embargo la OMS “aconseja una política de observación sin práctica de exámenes vaginales ni antibióticos, durante las primeras 48 horas después de la ruptura de membrana”. Pero claro, ningún hospital “normal” (o casi ninguno) te tiene ingresada 48 horas esperando a que des a luz, lo más probable es que el parto sea inducido de forma artificial a los sumo a las 24 horas. De cualquier modo, si no estás de acuerdo, tienes derecho a que no se te induzca el parto con oxitocina mientras no surjan complicaciones.

En Bebés y más | ¿Cómo sabré que estoy de parto?, Técnica de respiración para contracciones, El líquido amniótico y lo que debemos saber, El tiempo entre la rotura de bolsa y el parto está relacionado con infecciones en el bebé

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