Nombres para bebés: heroínas mitológicas (II)

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Fresco del Palacio de Cnossos

El mundo mítico de Grecia, una de las civilizaciones que más influencia ha tenido en el desarrollo de nuestra cultura, nos ofrece historias apasionantes protagonizadas por mujeres llenas de energía y que tienen nombre preciosos que seguro que nos pueden dar ideas para nuestras pequeñas que van a nacer. En esta nueva selección de nombres para bebés inspirados en heroinas de la mitología griega quizá encontreís el nombre para vuestra princesa.

Empezamos con Ariadna. Ella, y no era habitual, aunque sufrió durante su vida, no tiene un destino doloroso, sino brillante. La bella Ariadna era hija del rey Minos de Creta y crecía sin preocupaciones en su palacio de Cnossos. Pero el destino le preparaba una prueba muy dificultosa: resistirse a la pasión. Y Ariadna sucumbió.

CnossosY es que eso de resistirse a las pasiones no le venía de familia. Su madre, Pasifae, había concebido tal pasión alocada por un toro, que llegó a tener un hijo con él, un hijo que tenía cuerpo de hombre y cabeza de toro y que era una bestia peligrosa y comedora de hombres. Al Minotauro estaba ligado el destino de Ariadna.

Minos había vencido hacía unos años a la ciudad de Atenas en una guerra y como tributo ésta estaba obligada a enviar año tras año un grupo de muchachos y doncellas. A esos jóvenes les esperaba algo más terrible que la habitual esclavitud, eran encerrados en el laberinto que guardaba al terrible Minotauro y le servían de comida.

AriadnaPero aquel año, entre los enviados, llegaba un príncipe muy fuerte y apuesto, el hijo del rey de Atenas. Teseo enloqueció a Ariadna, que no quería verlo morir y decidió ayudarle para que pudiera salvarse. Una espada y un ovillo de hilo de oro fueron los dones que Teseo recibió de la muchacha.

Y con ellos mató al monstuo y consiguió salir del laberinto. El hilo dorado de Ariadna guia el hombre en la obscuridad, permitiéndole desandar sus pasos y encontrar la salida a la luz y la vida.

Ariadna dormida

Tras esto tomó el camino de retorno a Atenas y llevó a la princesa con él. Sin embargo el barco hubo de hacer una escala en la isla de Naxos para aprovisionarse de comida y agua y esa parada supuso un desengaño terrible para Ariadna: Teseo se subió al barco y se hizo a la mar dejando abandonada a la muchacha que estaba dormida en la playa. Ella, al despertar, se volvió loca de desesperación y de pena. El hombre por el que arriesgo su posición y al que salvó la vida no solamente no la amaba, sino que la abandonaba a su suerte en un lugar inhóspito.

Teseo y el MinotauroSin embargo su historia no termina aqui. Dionisios la vio llorando hasta caer rendida de nuevo dormida sobre la arena. La bella durmiente lo enamoró y decidió rescatarla, a ella que había sucumbido a la sagrada pasión y había pagado tan duramente por ello. La convenció para que fuera su esposa, amándola eternamente y convirtiéndola, al final, en inmortal.

Ariadna tenía una hermana más joven, Fedra. Habían pasado ya muchos años. Teseo era anciano y un rey de enorme sabiduría y poder. Atenas se empezaba a perfilar como la gran ciudad que será en el futuro y en ella Teseo gobernaba con rectitud y razón. Tenía un hijo, “>Hipólito, un adolescente adorador de la diosa virgen Artemisa, gran cazador y consagrado a la virtud.

Fedra. Alexandre Cabanel

Teseo se casó de nuevo y eligió a Fedra, la hermana pequeña de aquella princesa a la que había humillado hacía tantos años. Fedra, como su madre y su hermana, era una mujer apasionada que dejaba que la carne dominará a la razón. Y joven como era, y hermosa, desdeñaba al anciano con el que posiblente había sido casada como parte de un acuerdo entre estados.

Concibió tal pasión por Hipólito que solamente pensaba en como lograr conquistarlo. Lo espiaba ejercitarse desnudo, como se hacía entonces, en el gimnasio. Estaba obsesinada, no podía ni comer ni dormir, el deseo la consumía. Imaginaba que él la amaba, se engañaba a si misma a veces y otras caia en la angustia y se consumía.

Principe de los liriosElla procedía de una civilización en la que la carne no era desdeñada, en la que las mujeres tenía influencia. En Atenas estaba condenada a la viudez en vida y a la soledad. Amar era la única escapatoria a su carcel.

Afrodita, la diosa del amor, no podía consentir que un muchacho como Hipólito despreciara los placeres del amor y de la sensualidad, por lo que, con Fedra como instrumento, lo perdió.Fedra le propuso no solo ser su amante, comentiendo adulterio con la esposa de su propio padre, sino además asesinar al rey y substituirlo ambos en el trono.

Hipólito la apartó asquedado. Escapó aturdido y paralizado por lo enorme del daño que se le proponía. Jamás hubiera pensado que algo así podía cruzarse en su camino. No sabía como contárselo a su querido padre, a quien aquello le partiría el corazón.

Pero Fedra, despechada y dolida, habló con el rey primero. Y le engañó. Hipólito había intentado forzarla, le dijo llorosa, y sus lágrimas al menos eran sinceras pues su vida sería verguenza y soledad desde entonces, asqueada de si misma y enfurecida por el hombre que la había despreciado.

Hipólito muere, maldecido por su padre, y ella, desesperada, pone fin a su vida poco después.

Nos quedan muchos nombres para bebés de heroínas de la mitología clásica. Hoy hemos visto a las princesas cretenses más famosas, en el próximo tema, os presentaré a algunas princesas que parecen sacadas de cuentos llenos de magia y que posiblemente fueron las inspiradoras de ellos.

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