
Los juegos por la noche de mi marido con mi bebé, cuando él tiene ganas de jugar con ella porque no la ha visto en todo el día y ella sólo quiere irse a dormir, me han motivado a escribir este post. No es un ataque a mi marido, que bastante sufre por casi no verla en la semana, sino una reflexión con la que posiblemente os sintáis identificados. Creo que hay que jugar con el bebé según su estado de ánimo.
Hay que respetar al bebé como a cualquier otra persona, ya sea un niño o un adulto. Deberíamos adaptar los juegos a su estado de ánimo en cada momento. Como nos sucede a todos, el bebé tiene sus momentos para cada cosa. Le gusta jugar, pero a lo mejor no está dispuesto a hacerlo a cualquier hora del día. Cuando tiene mucho sueño, lo más probable es que sólo quiera dormir, y aunque nos haga una sonrisa cumplidora, lo que quiere es que le arropen y descansar.
Por la noche, después de su baño, su sesión de masajes y su comida, lo que suele querer es dormir, o si no lo vemos por la labor de todas formas le proporcionamos un clima tranquilo que propicie al sueño. Los bebés, a diferencia de la mayoría de los adultos, pueden cambiar de estado de ánimo de un momento a otro. Con lo cual, si lo excitamos con juegos enérgicos y animados a la hora de dormir, puede que los acepte de buena gana pero se irá a dormir alterado.


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