"Existen muchos grados de infertilidad y necesidades diferentes". Entrevista Eva Mª Bernal, asesora en reproducción asistida

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Esta semana estamos hablando a fondo sobre la esterilidad, la infertilidad y los tratamientos y procesos emocionales de las familias. Hoy vamos a entrevistar a Eva María Bernal, madre de tres hijos nacidos gracias a la ayuda de tratamientos de fertilidad, directora del servicio de asesoría “Creando una familia” y autora del libro “Mi maternidad asistida“.

Tu has pasado un largo proceso de reproducción asistida y has conocido muchas situaciones propias y ajenas. Me gustaría que nos cuentes un poco que te condujo a tu decisión de ser madre con ayuda de la técnica.

Soy madre sin pareja. Cuando el instinto maternal llegó y ya no se fue, yo tenía 36 años y no podía seguir esperando. A partir de los 35 años la fertilidad empieza a decaer y no quería encontrarme con más edad y viendo que el sueño de mi vida ya no se podía cumplir. En este caso, la reproducción asistida era indispensable.

¿Que tratamientos se ofrecen a las familias con problemas de fertilidad?

Existen muchos grados de infertilidad y necesidades diferentes.

Puede ir desde lo más sencillo (aunque no fácil) que son las relaciones programadas, pasando por inseminaciones, in vitro hasta las donaciones de semen, óvulos o embriones.

¿Qué puedes decirme del trato humano en los centros de fertilidad?

En general en las clínicas son muy agradables y atentos con los pacientes. Los médicos, pues como en todas las especialidades los hay muy empáticos y otros más fríos, pero yo creo que tiene mucho que ver con intentar mantener una distancia emocional protectora para todos.

Las personas que acuden a un tratamiento de reproducción asistida tienen ya un proceso emocional duro que asimilar, ¿que preparación les aconsejarías antes de comenzar?

Aceptar que ese es el camino para llegar a sus hijos, que para ellos no hay otro. No olvidar nunca lo afortunados que somos hoy en día con las técnicas de reproducción asistida por que hace cuarenta años por un simple cuello de útero demasiado cerrado la gente se quedaba sin tener hijos. Hoy en día con una sencilla inseminación estaría solventado.

En la infertilidad hay muchas emociones mezcladas, ¿hay un duelo por los hijos que no se han podido tener o los que no se han podido tener naturalmente?

No creo que lo haya mucho, pero es algo que habría que hacer. La realidad es que cuando uno entra en el proceso sólo tira para adelante, tira, tira y no se detiene mucho a procesar. Estaría muy bien, pero a veces, no tienes ese tiempo.

¿Cuando acudir a un psicólogo o a un orientador?

Mi opinión es que desde el principio. El acompañamiento va a hacer mucho más llevable el camino, va a orientar, va a sostener. Es algo a lo que agarrarse. Vas a poder hablar por que como te decía ante en este mundillo no nos paramos a sentir por que es tan duro… y necesitas estar siempre ahí. Es extenuante.

Cuando se logra el embarazo, ¿existe más miedo a perderlo?

Lamentablemente sí. Vives todos los tratamientos entre la ilusión, el miedo y la esperanza, te ha costado tanto lograr ese embarazo que existe pánico a perderlo y a no poder volver a tener la oportunidad de tener un hijo.

Todo el mundo siente un aborto, pero alguien con problemas de fertilidad teme además que no se produzca otro embarazo.

Y si ha habido pérdidas, ¿de donde sacar fuerzas para intentarlo de nuevo?

No todo el mundo saca fuerzas. Algunas mujeres, como en la reproducción natural se quedan en el aborto y no consiguen continuar, pero la mayoría saca fuerzas de ese sentimiento que está agarrado a ti y no te suelta.

Cuando una mujer quiere tener un hijo no hay nada que la pare. Quizás habría que hacer un poco más de duelo por que sobre todo si no consigues un nuevo embarazo pronto, ese dolor te acaba saliendo ese año o en tres en forma de ansiedad o tristeza.

En la donación de óvulos o embriones, ¿que pasa por la cabeza de la madre antes de tomar esa decisión?

Yo creo que depende mucho de si es un proceso que te acaba llevando a ello o te encuentras con 32 años y una menopausia precoz.

También ocurre que con estas ideas que nos estamos creyendo de que se puede tener hijos normalmente con más de cuarenta años, hay mujeres que se quedan atónitas cuando les dicen que sus óvulos ya no sirven por que como ellas se sienten sanas y jóvenes…

Lo importante es hace un duelo, meditarlo bien, no correr. Una vez optado por la donación se acabó la prisa y es importantísimo haber hecho el duelo por los hijos de tus genes que ya no vas a tener. Mi opinión es que si se convierte en un conflicto no resuelto, puede afectar a tu relación con los niños.

Ya se que si, que merece la pena, pero, ¿nos cuentas tus sentimientos al rememorar tu largo camino?

¿Con sinceridad? menos mal que la memoria es selectiva, por que me da miedo recordar todo lo que pasé. Gracias a ello tengo a mis tres hijos, pero fue tan, tan duro que sólo el que está dentro puede saber de qué hablo.

Le agradecemos a Eva María Bernal esta entrevista sobre su vivencia y experiencia con los tratamientos de fertilidad y esperamos que os haya ayudado a comprender todo lo que rodea a las familias que viven esto procesos. Seguiremos esta semana hablando de infertilidad y esterilidad.

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