
Nada va a paso de tortuga el primer año del bebé y cuando eres primeriza los cambios te parecen tan increíbles ¡y en tan poco tiempo! Tus recuerdos del parto son de ayer pero el pequeño ahora ya balbucea, toma papillas, se mantiene erguido ¡y sólo en 7 meses! Poco (y a la vez mucho) queda del pequeño ser que viste por primera vez morado y desubicado.
Ya no basta con tenerle entretenido con un mordedor, o mirando el techo con preciosas proyecciones de luz… necesitamos otros pasos, pasos de tortuga.
Llegan los 7 meses y el bebé ya se mueve mucho mejor y mantiene el equilibrio sin necesidad de apoyar la espalda cuando está sentado y pudiendo girar la cintura de un lado a otro. Sus logros te hacen consciente también de los tuyos y de cómo algo reflejo y que no le das valor, girar tu cintura, hubo un tiempo en que no podía hacerlo, ¡Maravillosa naturaleza! Comienzan también las mil y una maneras de evolución hacia el acto de caminar que tendrá lugar meses después. En mi caso se trató de un me arrastro o voy dando giros sobre mí mismo para ir de aquí allí, el primer paso para el gateo.
¡Qué maravilloso descubrimiento el de mantenerse sentado! Tu sonrisa y espíritu se hincha de orgullo al verle plantado sobre su culete… no quiero imaginar el día de su graduación universitaria. Comienza la expedición, el pequeño empieza a sentir más curiosidad que el inspector Gadget y toca, tira, prueba la ley de la gravedad, la de ahora está, ahora no está y tú ensimismada con estos avances que te parecen más valiosos que los de Newton. Esta época es también especialmente entrañable porque su capacidad de comunicación crece a pasos agigantados: ruiditos, gorjeos, expresiones corporales. Tú te derrites…
¿Qué podemos hacer en este punto de su desarrollo?
• Darle trocitos de papel para que los rompa, tire, estruje y ¡no coma! (imposible en mi experiencia) Mejorará su desarrollo motriz
• Permítele que saque e introduzca objetos de alguna caja, cajón o recipiente, cuanto más viejos, usados y cascados ¡más le gustarán!
• Utiliza tu instrumental del hogar para que se entretenga: nada le complacerá más que investigar el mando de la televisión, el rodillo de la cocina o una simple escobilla y no digamos un cazo con su tapa ¡que tiemble el percusionista de Led Zeppelin! Ahora le encantarán, con 16 seguramente ni los tocará.
• Y no olvidemos el sin par juego del calcetín porque el calcetín para él no es una prenda que le abriga, nooo, es un entretenimiento sin fin. Ponérselo, quitárselo, ponérselo, quitárselo.

En Espacio Feliz | Aprendiendo juntos el quinto mes: de granjas, libros y ¡diversión!