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ecografía

Después de haber hecho un repaso por los distintos tipos de ecografías o ultrasonidos, hemos visto que existen técnicas diversas, pero basadas en el mismo principio, para obtener una imagen más o menos nítida del interior del útero. La ecografía utiliza ondas sonoras para crear una imagen del bebé, la placenta y el útero. Pero, ¿cuál es la mejor ecografía?

En nuestro entorno, durante el embarazo se suele hacer tres ecografías (habitualmente en 2D) aunque pueden ser más dependiendo de si hay algún riesgo, si se detectan malformaciones o si los padres desean tener recuerdos adicionales del bebé en el vientre materno. Es por este motivo que en los últimos años muchas empresas ofrecen el servicio de las ecografías en 4D.

Pero, centrándonos en las ecografías habituales, las que se realizan para comprobar el estado de salud del bebé, ¿qué tipo de ecografía es mejor, 2D, 3D o 4D?

¿Qué tipo de ecografía es mejor?

La ecografía que es mejor o peor dependerá de los términos que evaluemos. Si se trata de economía y eficacia, la ecografía 2D sería la más indicada por sus posibilidades de extensión en ámbitos que no disponen de esta tecnología comúnmente, por ejemplo.

En los países en vías del desarrollo un control prenatal adecuado evitaría muchas muertes y complicaciones en embarazos y partos, y aunque no sean los ultrasonidos el único modo de prevenir, sí son importantes.

No obstante, según la OMS en los lugares de escasos recursos no se justifica el uso de rutina de la ecografía en los primeros meses de embarazo. Y ello a pesar de que hay estudios que señalan, tras el seguimiento a largo plazo de los niños sometidos a examen ecográfico de rutina, que éste no produce efectos perjudiciales en su rendimiento escolar o el funcionamiento neurológico.

La ecografía 2D, como la 3D y la 4D, es capaz de monitorizar el latido del feto, confirmar la colocación del bebé, medir su tamaño, determinar su edad gestacional, comprobar si hay más de un bebé, confirmar la situación de la placenta, calcular la cantidad de líquido amniótico, descartar la presencia de determinadas anomalías en el feto o tratar de determinar su sexo.

Es decir, cualquier clase de ecografía sirve para lo mismo, y con el equipo tecnológico adecuado y el personal cualificado que la realice e interprete, su eficacia es similar.

¿Tienen alguna ventaja las ecografías en 3D y 4D?

Respecto a las ecografías más modernas en 3D y 4D, más extendidas en nuestro entorno, ni la ecografía tridimensional ni la que aporta movimiento (grabación en vídeo de una 3D) suplantan a la ecografía bidimensional, sino que la complementan. Éstas no son más sensibles que la bidimensional a la hora de detectar anomalías fetales.

Pero, por ejemplo, según algunos especialistas las ecografías en tres dimensiones, por mostrar más detalles, pueden ser más valiosas para detectar problemas de la piel del bebé, o deformidades como el labio leporino o la fisura palatina.

Pero lo cierto es que esta nueva tecnología no ha demostrado beneficios a la hora de conseguir mejores diagnósticos, aunque por el momento ha mejorado la calidad y la estética de las imágenes. El equipo para hacer estas ecografías es muy caro, por eso son más habituales en clínicas privadas y empresas especializadas en hacer “álbumes” de recuerdo.

Por supuesto, las ecografías en tres y cuatro dimensiones serán las mejores si lo que buscamos es tener una imagen más clara del bebé, ya que el volumen ofrece unos rasgos más definidos, y el movimiento del vídeo también nos acerca más al pequeño.

Se suele decir que la ecografía 4D no aporta ventajas explícitas al diagnóstico fetal, pero sí proporciona beneficios de tipo psicológico: generalmente, para una embarazada el hecho de poder ver con perfecta nitidez las facciones de su futuro hijo supone un impacto emocional positivo.

Sin embargo en la primera ecografía, la que se realiza en muchos lugares para confirmar el embarazo y determinar la fecha de gestación, no tiene mucho sentido utilizar la tecnología tridimensional pues apenas de ve el pequeño embrión o el feto en fases muy tempranas.

Finalmente, recordamos que en términos de salud, los ultrasonidos, sean en 2D, 3D o 4D, realizados por profesionales y en la medida que sean necesarios (aunque no se ha demostrado ningún efecto acumulativo), no suponen ningún riesgo para la madre o el bebé en gestación.

Foto | Anthony Muñoz en Flickr
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