Síguenos

embarazada

Nos ha escrito una lectora (gracias Rosalía) quien ha pasado por una triste experiencia y a partir de ahí hemos querido averiguar de qué se trata esta complicación que sufre aproximadamente una de cada 1.500 gestantes.

El embarazo molar es el resultado de una fecundación anormal del óvulo que produce un crecimiento deforme de la placenta. La causa es una serie de anormalidades cromosómicas que evitan que el embrión se desarrolle adecuadamente.

La placenta crece de forma anormal y se convierte en una masa de quistes llenos de líquido también llamada mole hidatidiforme, es una masa de tejido en forma de racimo de uvas o de copos de nieve.

Existen dos clases de embarazo molar. Puede ser incompleto o completo. El primero ocurre con más frecuencia y se da cuando se forma un embrión que no termina de desarrollarse, mientras que el segundo ocurre cuando se desarrolla una placenta anormal y no llega a desarrollarse ningún feto. En ambos casos el embrión no sobrevive.

Lo traumático del embarazo molar es que al comienzo los síntomas son los mismos que los de un embarazo normal. Es decir, el test de embarazo da positivo y todas las señales confirman la presencia de una gestación. Durante las primeras semanas no se diferencia un embarazo molar de un embarazo normal, incluso puede llegar a verse en una ecografía de las primeras semanas un embrión con un corazón latiendo en el embarazo molar incompleto. Es recién al realizar una ecografía posterior cuando se detecta que algo va mal y que lo que debería tener aspecto de un embrión tiene un aspecto anormal.

Conozcamos cuáles pueden son los síntomas más habituales de un embarazo molar:

• Pérdidas intermitentes de color parduzco.
• Náuseas y vómitos (más que en un embarazo normal.
• Exceso de salivación
• Hemorragia o sangrado vaginal.
• Incremento en los niveles de hCG (hormona gonodotropina coriónica humana)
• Crecimiento excesivo del útero que no se corresponde con las semanas de gestación
• Aumento de la tensión arterial

Como decíamos antes, en ningún caso un embarazo molar sobrevive puesto que el embrión no llega a desarrollarse adecuadamente.

En la mayoría de los casos se produce un aborto espontáneo acompañado de hemorragias de color oscuro y acuoso, aunque generalmente no se acompaña de dolor. Si esto no sucediera se procede a extraer el tejido molar del interior del útero por medio de un legrado. Durante los meses siguientes se controlan los niveles de la hormona gonadotropina humana (la hormona del embarazo) hasta que normalice sus niveles y se controla el útero de forma preventiva pues una de las complicaciones del embarazo molar es que puede llegar a formarse un coriocarcinoma, un tumor maligno pero con un alto índice de curación.

Las mujeres que sufren un embarazo molar viven una experiencia terrible. Desconcierto, pruebas, estudios y la inquietud de si podrán volver a quedar embarazadas en el futuro, sumado en algunos casos, a la falta de sensibilidad de los profesionales frente a este tipo de asuntos.

La recomendación generalizada es esperar un año para volver a buscar un nuevo embarazo. Un año que se pasa mal, pero no deben desanimarse. La probabilidad de que se repita un embarazo molar en embarazos subsiguientes es remota, entre el 1 y el 2%, por lo que casi todas las mujeres que han sufrido un embarazo molar han logrado luego quedar embarazadas y tener un bebé. En el caso de repeticiones, sería adecuado buscar asesoramiento genético.

Algunos estudios apuntan a que los embarazos molares podrían tener relación con una alimentación baja en niveles de proteínas que podría causar defectos en la ovulación. Por eso recomiendan incrementar el consumo de proteínas de origen animal y vitamina A para minimizar las posibilidades de sufrir un embarazo de este tipo.

Los comentarios se han cerrado

Ordenar por:

12 comentarios