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Seguramente, muchas familias saldrán pronto de vacaciones. Salvo algunas excepciones, la mayoría lo hará con los niños.

Antes de emprender el viaje es conveniente plantearse algunas cuestiones básicas para que las vacaciones sean placenteras para todos los miembros de la familia.

La consigna de las vacaciones es que todos puedan relajarse y disfrutar, tanto adultos como pequeños. Si los padres estamos todo el tiempo estresados por los niños acabamos pasándolo mal tanto unos como otros.

Por eso, teniendo en cuenta algunas sencillas recomendaciones podemos encarar las vacaciones en familia con actitud positiva para que todos disfruten del merecido descanso.

1) El lugar

Lo principal es elegir el sitio más adecuado para ir de vacaciones con niños pequeños.

Sea cual sea el destino que elijamos (pueden ver las opciones de destinos en España I y II y de destinos internacionales que hemos propuesto en nuestro Especial Viajar con bebés), y ya sea que nos alojemos en un hotel, un aparthotel, un crucero o una casa, es fundamental que cuente con instalaciones y opciones de entretenimiento para los niños.

2) Todos contentos

Asegurarse de que cada cual podrá disfrutar de las actividades de ocio que más le apetecen. Juegos para los peques, spa, deporte, tomar el sol o lo que cada uno prefiera.

El que cada miembro de la familia disfrute de lo que más le gusta hacer ayuda a que tanto mamá, papá como los niños tengan su propio espacio de relax y luego disfruten a pleno de las actividades compartidas en familia.

3) Disfrutar en familia

Pasárselo bien en familia es el objetivo de las vacaciones. Las actividades realizadas en conjunto como ir a la playa, salir de excursión a la montaña o simplemente jugar con un balón o tomar un helado, no importa qué, pero juntos. El tiempo compartido en familia enriquece la relación familiar y fomenta el vínculo afectivo entre los miembros de la familia.

Disponer de tiempo libre para estar con los hijos sin ningún tipo de condiciones es un lujo que hay que aprovechar. Lamentablemente, durante el resto del año no es nada frecuente.

4) Otros niños

Asegurarse de que hay otros niños más o menos de la misma edad que los nuestros para jugar. No hace falta pedir un listado de personas alojadas en el hotel, simplemente tener un poco de tacto a la hora de elegir el lugar. Un hotel para parejas no es la opción más adecuada, ni un pueblo de pocos habitantes perdido en el medio de las montañas. En una playa familiar, por ejemplo, es más probable encontrarse con otros niños.

Desde luego, depende de las preferencias de cada uno y del plan de vacaciones que cada cual tenga. A lo mejor, hay quienes prefieren aislarse en familia en un pueblo alejado, pero creo que los niños se lo pasarán mucho mejor con otros niños favoreciendo además que se fortalezca su capacidad para interactuar con otras personas.

5) Seguridad

La seguridad es un aspecto muy importante a tener en cuenta cuando salimos de vacaciones con la familia. Tanto si vamos a un hotel, camping o donde sea, probablemente tenga piscina. Debemos informarnos previamente de las medidas de seguridad, si está vallada, si se cierra de noche, si hay piscina para niños, si tiene escaleras, todo lo que necesitamos saber para evitar riesgos. Una vez allí debemos tener muy presentes en todo momento las precauciones a la hora de ir a la piscina con niños pequeños.

Asimismo, si vas a la playa no olvides buscar alguna forma para identificar al pequeño con alguna pulsera o colgante donde lleve su nombre y tu número de móvil por si acaso pudiera perderse.

6) Descanso para todos

En los años en que los niños son pequeños no es momento (al menos eso creo) de hacer viajes maratónicos, es decir, recorrer cinco ciudades en diez días.

Por experiencia propia, es más recomendable hacer viajes más sosegados con estadías más largas en un solo lugar, sin necesidad de recorrer demasiados kilómetros en pocos días.

Para los niños no es plan estar todo el día viajando de aquí para allá. Puede que conozcamos muchas ciudades pero volveremos todos cansados con la sensación de no habernos relajado.

7) Alimentación

Es preferible saber de antemano que donde vamos disponemos de todo lo necesario para la alimentación del bebé o de los niños. La comida es un tema que suele agobiarnos mucho a los padres (¿tendré dónde calentarle el puré?, ¿dónde refrigerar los yogures?). No hace falta resignar un viaje ni mucho menos, basta con organizarse y ser práctico.

Por eso, con niños pequeños lo más recomendable son los hoteles tipo apartamentos que disponen de nevera y cocina para poder preparar lo que necesite.

8) Sin horarios

No agobiarse con horarios ni rutinas estrictas. Y al decir no agobiarse me refiero a no agobiar tampoco a los niños. No pasa nada si un día comen más tarde, no se bañan o se acuestan a horas intempestivas.

No hacer todo como se debe ni a la hora que se debe también es parte de unas vacaciones placenteras.

9) Ser flexibles

Así como con respecto a los horarios y las rutinas, todos disfrutaremos más si nos volvemos más flexibles a los deseos de los demás. No digo que debamos consentir todos los caprichos de los niños pero sí ser un poco menos estrictos para la negociación permitiéndoles darse algunos gustos que durante el año no permitimos.

Si estamos marcándoles durante todas las vacaciones lo que deben hacer sin salirse de la raya, vaya rollo de vacaciones para los pequeños. Vayamos mentalizados a darles más gustos y a estar dispuestos a cambiar de planes.

10) Actitud positiva

El optimismo es contagioso. Si dejamos los agobios, el estrés, los regaños innecesarios, contribuiremos a crear un mejor ambiente familiar, será más fácil la convivencia entre todos, y lo más importante, disfrutaremos todos de unas placenteras vacaciones en familia.

Foto | © PhotoXpress.com, reproducida con autorización

En Bebés y más | Vacaciones ¿con niños o sin ellos?, Las primeras vacaciones con el bebé

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