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¿A tu hijo le gustan poco las frutas y las verduras? ¿Parece como si viviera como demasiado intensos los sabores de los alimentos? ¿Prefiere comer cosas con poco azúcar? Si has respondido afirmativamente a estas preguntas es posible que tu hijo sea un supercatador.

Todos damos por sentado que hay personas que tienen algunos de los sentidos más desarrollados que otras personas. Hay personas que tienen el “oído muy fino”, o que tienen una visión privilegiada. Incluso hay quien tiene un olfato muy desarrollado. El gusto es uno de los sentidos que había ofrecido hasta ahora menos diferencia, probablemente porque no se había estudiado demasiado y, sin embargo, se está viendo que hay personas con capacidades gustativas mucho más desarrolladas que otras.

Un porcentaje bastante elevado de la población, nada menos que el 25%, es considerado un supercatador, que es lo mismo que decir que tiene más papilas gustativas que otras personas y que algunos sabores les pueden parecer, en ocasiones, demasiado intensos y por lo tanto molestos.

Las papilas gustativas

Las papilas gustativas son las células receptoras del sabor, que se encuentran en toda la boca, pero que se concentran sobretodo en la parte superior de la lengua y más aún en los bordes.

Cuando masticamos la comida, ésta se disuelve y entra en las papilas donde se produce un impulso nervioso que se envía al cerebro.

En términos generales, se dice que la sensibilidad de una persona ante un sabor determinado depende del número de papilas gustativas que tenga.

Hay personas que tienen unas 500 papilas en total y hay otras que pueden llegar a tener hasta 10.000. Éstas últimas son las que se consideran supercatadoras.

Qué supone ser un supercatador

La palabra suena a “super”, a poder, a virtud, sin embargo, pese a que tener un gusto hiperdesarrollado puede ser una ventaja en algunos aspectos, en otros es un problema.

Los supercatadores necesitan la mitad de azúcar que el resto de personas para endulzar su café. Esto quiere decir que cuando comen cosas dulces, las notan extremadamente empalagosas.

Con respecto al picante, tienen también ciertos problemas con ellos, ya que la sensación de un plato picante se ve multiplicada en sus paladares.

Sucede algo parecido con los sabores amargos, para los cuales también notan un aumento de sensibilidad, así como los que contienen muchas grasas.

Como elemento a favor, podría decirse que, al no aceptar demasiado los alimentos dulces y al rechazar los alimentos grasosos, son personas con IMCs (índice de masa corporal) muy correctos, es decir, que suelen ser delgados.

Otros tipos de lengua

De igual manera que se ha descubierto que hay niños (y adultos) supercatadores, se ha tipificado la existencia de personas no catadoras, que son aquellas con muy pocas papilas gustativas.

Recapitulando, las personas se diferencian por sus tipos de lengua en: no catadores (el 25%), catadores (el 50%) y supercatadores (el 25% restante).

Lenguas y hábitos alimenticios

El descubrimiento de la existencia de diferencias en la densidad de las papilas podría relacionarse con los hábitos alimenticios.

Los supercatadores son, como hemos dicho, más sensibles a los alimentos grasos y reaccionan negativamente ante al sabor de muchas frutas y verduras.

Por contra, los no catadores, al no reaccionar ante las grasas ni los dulces de un modo negativo, son niños que tienen más probabilidades de ser obesos.

Un vídeo que resume lo explicado

En este vídeo, que es un extracto del documental “Toda la verdad sobre la comida“, podéis ver la explicación del concepto de supercatador:

Más información | El cultural
Foto | Flickr – chipgriffin
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