El pescado en la alimentación infantil: pescados semigrasos

El pescado en la alimentación infantil: pescados semigrasos
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En este tema dedicado al pescado nos centramos en dos pescados semigrasos que son bastante conocidos, la dorada, el besugo y la lubina, así como en otros pescados sobre los que su adscripción al grupo de los blancos o azules no está clara.

La dorada, la lubina y el besugo no se sitúan entre los pescados blancos porque superan la cantidad de grasa que se toma como referencia para el grupo (un 2%). Sin embargo, tampoco alcanzan la cifra de los pescados azules. Los pescados semigrasos contienen un nivel de grasa superior 2,5 % sin sobrepasar el 6%.

En general no existen pescados semigrasos como tales, si no que dependiendo de la época del año un pescado azul o blanco se convierte en semigraso, porque reduce el contenido en grasa de su cuerpo.

Veamos a qué edad se puede introducir estos pescados en la dieta de los niños, así como sus propiedades nutritivas, algunos otros pescados de los que no está clara su adscripción a un grupo, y el mejor modo de preparación.

¿A qué edad introducir los pescados semigrasos?

Pues siguiendo con la secuencia que hemos establecido, si los pescados blancos pueden introducirse entre los 9 o 10 meses del bebé y el pescado azul a los 18 meses, los pescados semigrasos son adecuados pasados los 13 o 14 meses.

No obstante, según la época del año algunos de estos pescados no han acumulado la grasa y tienen una carne magra, pasando a ser pescados blancos. Lo difícil es saberlo antes de abrir el pescado, y más aún porque hoy muchas la mayoría de las piezas disponibles en el mercado son de acuicultura marina.

Dorada, lubina y besugo en la alimentación infantil

Tanto la dorada como la lubina y el besugo son pescados muy sabrosos, de carne muy fina y además podemos extraer con facilidad las espinas, por lo que son adecuados para los niños.

  • La dorada, también llamada Pargo Dorado, Zapata morisca, Chacarona morena o Zapatilla, es un pescado blanco o semigraso y de agua salada. Pertenece a la familia Sparidae. Su nombre viene por la franja dorada que se encuentra entre sus dos ojos. A diferencia de otros pescados, tiene un contenido modesto en proteínas de alto valor biológico. Su carne supone un aporte interesante de potasio y fósforo; moderado de sodio y magnesio y menos relevante de hierro. Se pueden destacar las vitaminas B3 y B12.

  • La lubina o róbalo es un pescado blanco, plano y de agua salada. Pertenece a la familia Percichthydae. Posee un elevado contenido en proteínas de alto valor biológico frente a la mayoría de pescados, así como de vitaminas (las del grupo B están presentes en la lubina más que en otros pescados) y minerales. Por ello, se considera un alimento muy nutritivo. Su carne supone un aporte interesante de potasio, fósforo y hierro y moderado de sodio y magnesio, comparado con el resto de pescados frescos.

  • El besugo, también llamado voraz o pancho, es un pescado blanco o semigraso e incluso en invierno se convierte en pescado azul por su contenido en grasa. Es un importante pez de consumo humano por lo que se pesca intensamente desde tiempos antiguos. Su alto precio y la abundantes espinas hacen que no quede como la primera opción en la dieta habitual de la familia. El besugo también se considera una buena fuente de proteínas de alto valor biológico, además de contener otros nutrientes como vitaminas y minerales. Entre las vitaminas destaca la presencia de las del grupo B (B3, B6 y B12). En cuanto a su contenido en minerales, los más destacados son el potasio, el fósforo, el magnesio, además del hierro, aunque éste último en cantidad inferior comparado con las carnes.

Lubina

Pescados de clasificación dudosa

Respecto al rodaballo y el congrio, hay clasificaciones que los incluyen entre los pescados blancos y otras entre los azules. Ante la duda, yo no los recomendaría como las primeras opciones para ofrecer al bebé, sino que las retrasaría y las dejaría como opciones similares al pescado azul.

Al fin y al cabo, en el mercado existe gran variedad de pescados y podemos empezar por los que sabemos con certeza que son los más suaves y digeribles, esto es, los blancos (la merluza, la pescadilla, el lenguado, el gallo, rape...).

Modo de preparación de los pescados semigrasos

Como en el caso del pescado blanco o azul, podemos escoger pescado fresco o congelado (más barato y con las mismas propiedades), y si nos decantamos por variedades locales el precio también será menor.

Siempre hemos de revisar y desmenuzar la carne del pescado para eliminar las espinas, y limpiarlo de las vísceras para cocinar.

El pescado se puede preparar hervido, al horno o a la plancha, añadiendo un poco de sal yodada después de cocinarlo (después del año de edad) y se sirve en forma de papilla con trocitos (no triturado fino) o en el plato a trocitos junto a las verduras si el niño ya empieza a comer sólidos y ha dejado atrás los purés, lo cual es lo más probable y conveniente a esta edad.

La lubina, la dorada y el besugo son pescados de sabor suave y carne fina, por lo que es probable que sean bien aceptados por el bebé, que además ya habrá probado otros pescados blancos con anterioridad.

No obstante, hemos de estar atentos ante cualquier reacción adversa, y empezar por poca cantidad. Poco a poco aprovecharemos las múltiples posibilidades de preparación del pescado semigraso y sus propiedades para ir incorporándolo a la dieta del niño y que forme parte de una dieta familiar saludable.

Fotos | jlastras, crastino y en Flickr En Bebés y más | Alimentación complementaria: el pescado, Trucos para que los niños disfruten del pescado, El pescado en la alimentación infantil

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