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Los niños no molestan: carta abierta a quienes creen que los niños no deberían viajar en avión
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Los niños no molestan: carta abierta a quienes creen que los niños no deberían viajar en avión

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Viajar con niños en avión no es fácil. Ni para ellos, ni para nosotros, los padres. Ellos tienen que permanecer sentados (si tiene menos de dos años encima de mamá o papá), mientras que los padres rogamos que se mantengan lo más calmados posible durante el tiempo que dure el vuelo. Pero por más trucos y juguetes que tengas para distraerlos, aunque hayas llevado unos cuantos libros para colorear y una docena de películas, a veces los planes no salen como esperabas. Ya sabes, son niños.

Con niños puedes prever, pero hasta cierto punto. Porque son niños, no robots, y no vienen con un botón de off que puedas presionar cuando lloran o se sienten molestos. Algo que en un espacio cerrado, rodeado de gente desconocida y a diez mil pies de altura, todos haríamos, sólo que nos cortamos porque somos adultos y tenemos eso llamado autocontrol que los niños todavía no gestionan. Por eso, a todos esos pasajeros de avión que desean que las familias con niños pequeños se sienten lejos porque consideran que los niños molestan, e incluso creen que no deberían viajar en avión (quien dice avión, dice tren o autobús), aquí les dejo una carta abierta.

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Queridos pasajeros a los que les molestan los niños,

Quiero empezar por recodarles que alguna vez habéis sido niños, y que si no sois padres todavía, tal vez en un futuro tendréis hijos y, por necesidad o por elección, viajaréis con ellos en avión. Algún día puede que seáis vosotros los que tengáis un niño en brazos que no para de llorar. Y os lo prometo, desearéis que los demás pasajeros sean mucho más comprensivos con vosotros y con vuestros hijos de lo que estáis siendo ahora con los de los demás.

En segundo lugar, deciros que los niños tienen el mismo derecho de viajar en avión, tren o autobús que cualquier adulto. También son pasajeros, no "cosas que molestan". Cuando una familia sale de vacaciones se suele llevar a sus hijos, aunque aún no tengan edad suficiente como para comportarse en público como los demás desearían. Todavía no hay aparcamientos de niños en los aeropuertos para que no molesten en los aviones, y si los hubiera, dudo que los padres hicieran uso de sus servicios.

Ya sabéis, son niños. Durante los primeros años lloran cuando algo les molesta y difícilmente se quedan quietos, menos durante el tiempo que dura un vuelo, ni siquiera durante unos cuantos minutos. Se hacen pis y caca encima, y lo primero no se percibe, pero de lo segundo te das cuenta enseguida por el olfato, y claro, si estás cerca, lo sientes.

Cuando empiezan a hablar dicen lo que piensan sin filtros, tienen rabietas y son capaces de repetir una misma frase doscientas veces. No porque quieran molestar a los padres, ni mucho menos al adulto que le ha tocado sentarse al lado suyo en el avión, simplemente porque todavía no han desarrollado el autocontrol ni saben gestionar sus emociones como hacen los adultos (aunque algunos nunca aprenden). Ya sabes, son niños, están aprendiendo.

Si duermen tienes suerte, pero eso no siempre sucede. El sueño del bebé es, también, algo imprevisible. Hay niños que duermen en cualquier sitio y otros que no consiguen conciliar el sueño si no están en su cuna.

No creáis que a los padres nos gusta. Viajar en avión con niños pequeños no es agradable. Al menos a mí no me gusta nada, será porque mis viajes suelen ser demasiado largos, de más de 10 horas y a veces con escala. En ese tiempo es prácticamente imposible que nadie se entere que un niño viaja contigo, y ya ni te digo si tienes tres.

A esta altura os digo que aquí no me gusta el uso genérico de la palabra "molestar", porque un bebé de meses o un niño pequeño no sabe que te está molestando. No es consciente de que un acto suyo, o algo tan incontrolable como el llanto, puede fastidiar a otra persona. Un bebé no tiene esa capacidad, por tanto no molesta, reacciona a algo que no le gusta (se siente incómodo, tiene frío, le duele la barriga, tiene hambre...)

Pero lo que más me llama la atención, y me asusta la intolerancia de algunos, es que hay gente que no sólo considera que los niños molestan. Hay quienes se atreven a decir que los bebés y los niños no deberían viajar en avión, que no habría que permitirlo, hasta que cumplan cierta edad o sepan comportarse. ¿Cuándo es esa edad? ¿Qué entiende usted por saber comportarse, o mejor dicho por no saber comportarse? ¿Cómo lo discriminamos?

Como he dicho antes, los niños no molestan. Son niños que están aprendiendo a actuar y a comportarse en sociedad. Creedme, hay adultos que pueden ser mucho más molestos y maleducados que un bebé que llora, y eso que han tenido muchos años para aprenderlo. El adulto que molesta lo hace a conciencia, los niños no.

Los padres tampoco queremos que nuestros hijos "molesten" en un avión. Os lo aseguro, preferiríamos que pasaran desapercibidos. Pero si lloran, los padres estamos para consolarlos, y si hacen algo que no está bien para enseñarles que su actitud puede molestar a los demás. Porque como digo una cosa, digo la otra. Hay padres que no asumen la responsabilidad de educar a sus hijos cuando ya tienen edad de entender las consecuencias de sus actos. Si tu hijo da patadas, pega o insulta es tu responsabilidad enseñarle que eso no se hace esté donde esté, ya sea en un avión, en un autobús o en el parque de la esquina.

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