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Síndrome de piernas inquietas en la infancia: cuando el niño es incapaz de estar quieto en la cama

Síndrome de piernas inquietas en la infancia: cuando el niño es incapaz de estar quieto en la cama
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Se calcula que el 11% de la población de nuestro país padece 'Síndrome de Piernas Inquietas' o Enfermedad de Willis-Ekbom (SPI-EWE), un trastorno de origen neurológico que se acompaña de molestias en las extremidades, y que a pesar de ser poco conocido genera un impacto muy negativo en la calidad de vida de los pacientes.

Según los estudios, la media de edad de inicio de los síntomas es de 25-30 años, pero también afecta a la edad pediátrica con una incidencia de entre el dos y el cuatro por ciento.

Con el fin de entender todos los detalles, consecuencias y tratamientos de esta enfermedad, hemos hablado con el doctor Óscar Larrosa Gonzalo, Neurofisiólogo Clinico, experto en Medicina del Sueño y Coordinador de Unidad de Medicina del Sueño de MipSalud

¿Qué es el 'síndrome de piernas inquietas'?

sindrome de piernas inquietas

El Síndrome de Piernas Inquietas o Enfermedad de Willis-Ekbom (SPI-EWE) es un trastorno que afecta al sistema nervioso central (cerebro y médula espinal) que provoca síntomas de tipo sensitivo y motor en las extremidades (sobre todo en las inferiores), y en muchos casos también alteración significativa de la calidad del sueño.

Los pacientes experimentan una necesidad imperiosa de mover las piernas, generalmente acompañada o causada por sensaciones internas, molestas o desagradables. Estas sensaciones empiezan o empeoran en situaciones de reposo o inactividad, y especialmente durante el sueño.

A pesar de tratarse de una enfermedad generalmente de curso crónico y con una incidencia significativa entre la población (tanto más, cuanto mayor edad tiene el paciente), el SPI continua siendo poco conocido y diagnosticado.

Causas de la enfermedad

Actualmente se sabe que la causa de la enfermedad es una alteración del mecanismo de transporte de hierro desde la sangre al sistema nervioso central. El mayor o menor déficit de disponibilidad de hierro en el sistema nervioso central provoca algunas alteraciones en la función de varios neurotransmisores, que se traducen en la aparición de las molestias.

Se trata de un síndrome que afecta más a mujeres que a hombres (el 9% frente al 5,4%), aunque cuando se manifiesta durante la infancia la incidencia entre ambos sexos es similar.

Cuando existe un familiar de primer grado afectado (abuelos, padres, hijos, nietos, hermanos..), el riesgo de padecer la enfermedad es de seis a siete veces superior, y los síntomas aparecen muchos años antes de lo habitual.

En cambio, si la carga genética es menor el síndrome de piernas inquietas aparecerá más tardíamente, aunque en esos casos su evolución es más rápida en cuanto a severidad y frecuencia de síntomas.

El Síndrome de Piernas Inquietas en la infancia

síndrome de piernas inquietas en la infancia

Entre un dos y un cuatro por ciento de los niños en edad pediátrica padece el 'síndrome de piernas inquietas', siendo en un 77% de los casos herencia genética de primer grado (frecuentemente por parte de madre). En la mitad de los casos los síntomas se presentan con una incidencia de dos días por semana.

En cuanto a la edad de aparición en los primeros años de vida, el 63% tiene lugar entre los cinco y los ocho años, un 15% antes de los cinco años (incluidos bebés) y un 2% más allá de los ocho años.

El diagnóstico no siempre es fácil y certero, y en muchas ocasiones los niños que padecen esta enfermedad son diagnosticados erróneamente como "inquietos" (incluso padres y profesores llegan a pensar en la presencia de un posible Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad) o con "dolores de crecimiento".

La complejidad en el diagnóstico viene derivada, sobre todo, por la diferencia entre el desarrollo, fisiología y ritmo cronobiológico circadiano de niños y adultos, así como la incapacidad que tienen los niños de explicar lo que sienten, tanto más cuando más pequeños son.

De este modo, suele ser habitual que a partir de los seis o siete años los niños ya encuentren las palabras adecuadas para definir sus molestias, que describen como:

  • "Hormigas en las piernas"
  • "Arañas o bichos en las piernas"
  • "Cosquillas en las piernas"
  • "Tengo que lanzar/mover las piernas"
  • "Tengo ganas de correr en la cama"
  • "Siempre tengo ganas de levantarme de la cama"

A diferencia de los adultos, para quienes un mal descanso nocturno suele ir asociado a problemas de concentración durante el día, pocas ganas de hacer cosas, agotamiento, aturdimiento, somnolencia... en los niños a veces ocurre lo contrario y la falta de descanso provoca síntomas de hiperactividad durante el día.

Por otro lado, y aunque no esté relacionado exclusivamente con niños que padecen el 'síndrome de piernas inquietas', es más frecuente que aparezcan otros trastornos nocturnos como sonambulismo, terrores nocturnos, pesadillas, bruxismo o rechinar de dientes...

¿Cómo se trata el 'síndrome de las piernas inquietas' en niños?

Aunque a día de hoy no se conoce cómo curar la enfermedad, sí que se pueden adoptar medidas que ayuden a paliar o minimizar los síntomas en niños, con el fin de mejorar su descanso nocturno y, por consiguiente, su calidad de vida durante el día:

  • Baños fríos o calientes, masaje de piernas, técnicas de relajación...
  • Ejercicio físico moderado de piernas a media tarde, pero jamás cansar al niño por la noche con el objetivo de que duerma mejor, pero esta técnica no solo no serviría sino que podría provocar el efecto contrario
  • Si los síntomas también se presentaran en algunos momentos del día, se aconseja distraer la mente con ejercicios/juegos como ajedrez, crucigramas, puzzles, pasatiempos, pintura...
  • Procurar que los niños tengan horarios regulares de sueño, durmiendo las horas correspondientes según su edad
  • Evitar cenas copiosas y controlar el consumo de dulces
El doctor Larrosa nos aconseja que en caso de sospechar que nuestro hijo pueda tener esta enfermedad,es aconsejable consultarlo lo antes posible con el pediatra para que nos derive al especialista correspondiente, que será que nos haga el diagnóstico, seguimiento y tratamiento.

Fotos | iStock

Agradecimientos | Doctor Larrosa Gonzalo, experto en Medicina del Sueño y Coordinador de Unidad de Medicina del Sueño de MipSalud

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