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Obesidad infantil: ¿sabía usted que su hijo vivirá cuatro años menos por ser obeso?‏

Obesidad infantil: ¿sabía usted que su hijo vivirá cuatro años menos por ser obeso?‏
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La obesidad es una de las epidemias del nuevo siglo tanto a nivel adulto como a nivel infantil. Cada vez más niños son obesos y este problema está empezando a ser peligroso ya no solo a nivel individual, sino también a nivel global, como ya explicamos hace un tiempo en la entrada Obesidad infantil: más importante de lo que creemos.

Muchos padres no son conscientes del riesgo que la obesidad supone para la salud y, de hecho, muchos padres ni siquiera se dan cuenta de que sus hijos obesos lo son realmente.

Decir que "su hijo debería, por su salud, llevar una vida sana" no siempre es una buena técnica para motivar a los padres. A veces hay que recurrir al lado más negativo de una conducta para lograr un cambio y por ello puede ser lícito y lógico ofrecer cifras en crudo de lo que la obesidad puede hacer con nuestros hijos: ¿sabía usted que su hijo vivirá cuatro años menos por ser obeso?

Menor esperanza de vida

Una revisión de 57 estudios con una muestra total de casi 900.000 personas, publicada por la revista Lancet en el 2009, mostró que las personas con mejor esperanza de vida son las que tienen un IMC de entre 20 y 25 (que en unidades se expresa como kg/m2).

Cada 5 Kg/m2 de más hace aumentar en un 30% la mortalidad general y en un alto porcentaje también las probabilidades de sufrir enfermedades como diabetes, embolia, enfermedad cardíaca, etc.

Esto quiere decir que además de reducir la esperanza de vida (la cantidad de años), la obesidad hace que disminuya la calidad de vida (además de vivir menos, los últimos años se vive peor).

Para ponerlo en cifras, las personas con un IMC de entre 30 y 35 tienen una supervivencia reducida en dos a cuatro años. Si una persona tiene una obesidad mayor, con cifras de entre 40 y 45 kg/m2, su supervivencia se reduce entre ocho y diez años, siendo entonces sus efectos comparables a los del tabaquismo.

Pero el IMC de los niños no se calcula igual

Es cierto, estamos hablando de valores para personas adultas. Mañana, en una nueva entrada, podréis ver cómo se calcula el IMC de los niños y cuáles son los valores a partir de los cuales habría que empezar a preocuparse, observando las tablas de la OMS.

Y las madres no tienen percepción de sobrepeso ni obesidad

En otro estudio realizado en México en 2010 se evaluaron a 525 niños y niñas de entre 3 y 9 años, controlando su peso y viendo cuál era la percepción de las madres. De todos los niños, 357 tenían un peso normal y el 64% de las madres percibían que sus hijos tenían un peso normal. 72 niños tenían sobrepeso y sólo un 29% de las madres creían que sus hijos tenían sobrepeso y de los 90 niños obesos únicamente el 52% de las madres percibían que sus hijos eran ciertamente obesos.

De estas cifras se desprende que el problema de sobrepeso y obesidad no lo tienen únicamente los niños, sino también sus padres y madres, que ni siquiera son capaces de darse cuenta de que sus hijos tienen exceso de peso. Como es evidente, si ya cuesta motivar y educar a las madres con hijos obesos para que ofrezcan comida sana a sus hijos y traten de inculcarles hábitos saludables como el deporte y el juego activo, imaginad lo difícil que puede ser esta tarea si las madres no tienen la percepción de que sus hijos tienen un potencial problema de salud.

Niños de ocho años tomando fármacos para el colesterol

La obesidad infantil lleva muchos más años instaurada en Estados Unidos que en nuestro país y por esta razón las posibles soluciones llegan antes ahí que aquí.

Hace tres años saltó la alarma en el mundo sanitario cuando la AAP (Academia Americana de Pediatría) recomendó dar a algunos niños, desde los ocho años de edad, fármacos para reducir el colesterol y prevenir infartos. Hablo de las llamadas estatinas (muchas conoceréis de vuestros familiares ancianos, o no tanto, la simvastatina, o la atorvastatina, por ejemplo).

Dicha recomendación generó controversia por tratarse de fármacos cuya seguridad en niños no había sido probada aún, sin embargo era común la preocupación de todos los profesionales al preguntarse qué podrían hacer con un niño cuyos niveles de colesterol son similares a las de una persona obesa de 65 años.

Conclusión

No, su hijo no está precioso si con 3 años pesa un tercio más de lo que debería pesar para su altura. Tendrá una cara redondita y sonrosada, sí, pero probablemente esté en un índice de masa corporal que indique que su hijo tiene sobrepeso u obesidad. Debemos empezar a cambiar de una vez la ecuación niño gordito = niño saludable, porque el niño saludable, normalmente, está más bien delgado a ojos de nuestros adultos.

Es importante tener en cuenta que lo que los niños reciben cuando son pequeños (y ahora no hablo a nivel emocional, que también) tiene una influencia bastante importante en el adulto que serán mañana. Unos hábitos inadecuados, una alimentación poco saludable y un ejemplo igual de peligroso para la salud (cuando los padres son obesos las probabilidades de tener hijos obesos son mucho mayores) pueden hacer que, como comentamos, la generación siguiente a la nuestra viva menos años que sus padres.

Foto | Tobyotter en Flickr En Bebés y más | Obesidad en niños pequeños: el exceso de peso acortará la esperanza de vida de los niños, Obesidad en niños pequeños: síntomas y consecuencias que puede presentar, Situaciones que pueden favorecer la obesidad

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