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La exposición a contaminantes desde el embarazo eleva el riesgo de muerte en bebés y afecta a la capacidad pulmonar en la infancia

La exposición a contaminantes desde el embarazo eleva el riesgo de muerte en bebés y afecta a la capacidad pulmonar en la infancia
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Que la contaminación atmosférica puede afectar al correcto desarrollo del embarazo y a la salud futura del bebé, es algo que ya sabíamos. Pero hasta ahora, se desconocía que partículas contaminantes son las más perjudiciales y cómo pueden afectar exactamente.

Los expertos reunidos estos días en el Congreso Internacional de la Sociedad Europea de Medicina Respiratoria han tratado de dar explicación a estas incógnitas. Y es que se hace imprescindible conocer más detalles sobre cómo los contaminantes del aire pueden afectar al bebé incluso antes de nacer, con el objetivo de desarrollar terapias que mejoren su calidad de vida y hagan descender las cifras de mortalidad infantil por esta causa.

La contaminación aumenta hasta un 50% el riesgo de muerte en recién nacidos

Según un estudio llevado a cabo entre los años 2001 y 2012, los recién nacidos en zonas con contaminación atmosférica tienen entre un 20 y un 50% más de posibilidades de fallecer, con respecto a los bebés nacidos en áreas menos contaminadas.

Para llegar a esta conclusión, expertos de Inglaterra y Gales analizaron los 7.984.366 nacimientos vivos y fallecimientos registrados en la Oficina de Estadísticas Nacionales del Reino Unido, entre 2001 y 2012.

Los investigadores dividieron por áreas todas las regiones y estudiaron el nivel de polución anual de cada una de esas zonas, así como el tipo de contaminantes mayormente implicados. Su objetivo era averiguar qué relación existe entre estos contaminantes y el número de fallecimientos de bebés registrados.

Hasta ahora, se sabía que el grado de contaminación atmosférica influía directamente en la salud del bebé, incluso desde el embarazo. Pero conocer los contaminantes más perjudiciales ha ayudado a saber de qué fuentes provienen.

En este sentido, el estudio detectó tres contaminantes implicados, tanto actuando por separado como en conjunto:

  • Partículas PM10, emitidas, principalmente por la industria, la construcción y el tráfico rodado
  • Nitrógeno (NO2), emitido, principalmente por el tráfico rodado
  • Dióxido de azufre (SO2), producido por la actividad industrial

"Descubrimos que el NO2, las PM10 y el SO2 están vinculados con muertes infantiles en diversos grados, tanto neonatales como posneonatales. Éste es un hallazgo importante, ya que los contaminantes se producen y derivan de diferentes fuentes" - señalaba Sarah Kotecha, investigadora asociada de la Facultad de Medicina de la Universidad de Cardiff (Reino Unido).

"El desafío sigue siendo rebajar la contaminación del aire para reducir el número de muertes infantiles. Mientras tanto, al comprender cómo la contaminación afecta a los bebés, ya sea directamente o a través de sus madres, podemos enfocar terapias apropiadas, dependiendo de la cantidad de exposición a los diferentes tipos de contaminantes"

La contaminación afecta al correcto desarrollo pulmonar durante la infancia

capacidad pulmonar en la infancia

El Congreso Internacional de la Sociedad Europea de Medicina Respiratoria también ha servido de marco para la presentación de otro estudio llevado a cabo por el Centro para la Salud y Sostenibilidad Ambiental de la Universidad de Leicester (Reino Unido), que ha analizado cómo la exposición desde el embarazo al aire contaminado por partículas PM10 podía afectar al correcto desarrollo pulmonar del niño.

Para ello, calcularon la exposición a dichas partículas que habían tenido 13.963 niños, entre los años 1990 y 2008. Este intervalo de tiempo analizó los tres trimestres de embarazo de sus madres, la capacidad pulmonar de los bebés cuanto tenían entre cero a seis meses, entre siete y 12 meses, y posteriormente hasta los 15 años.

Los investigadores advirtieron que por cada aumento, durante el primer trimestre de embarazo, de un mcg/m3 por encima de cero en la exposición a las partículas PM10 provenientes del tráfico, la función pulmonar de los niños al llegar a la edad de ocho años se había reducido en un 0,8%.

Los datos fueron muy similares cuando se analizó la exposición a las partículas PM10 durante el segundo y tercer trimestre de embarazo, y hasta la edad de ocho años de edad. Pero también se observó que las asociaciones fueron más fuertes en los casos de madres gestantes fumadoras.

Numerosos estudios ya alertan de ello, pero ¿cómo se podría evitar?

Estos estudios se suman a los otros realizados anteriormente, y que ponen de manifiesto el papel que juega la contaminación ambiental en la salud de los niños, incluso cuando son expuestos a ella desde el útero materno.

Y es que las partículas contaminantes que se filtran a través de la placenta, pueden ocasionar desde parto prematuro, bebés con bajo peso o retraso de crecimiento intrauterino, hasta otras complicaciones como alteración en los órganos del bebé o incluso autismo.

Recientemente, nos hicimos eco de otra investigación que relacionaba la exposición a altos niveles de contaminación una semana antes del parto, con un mayor riesgo para el bebé de ser ingresado en una Unidad de Cuidados Intensivos Neonatales (UCIN).

También se ha demostrado que los niños que crecen en entornos con alta polución tienen un mayor riesgo de alergias e incluso problemas de aprendizaje.

Ante estas conclusiones, los expertos subrayan la importancia de seguir estrategias que ayuden a reducir la exposición prenatal y postnatal a partículas contaminantes, evitando -en la medida que se pueda- las zonas con mayor índice de contaminación, no permaneciendo en ambientes con humo y manteniendo unos hábitos de vida saludables durante el embarazo.

Fotos / iStock

Vía / 20 Minutos

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