Ampollas y rozaduras en los pies de los niños: cómo tratarlas y qué tener en cuenta para evitar infecciones

Ampollas y rozaduras en los pies de los niños: cómo tratarlas y qué tener en cuenta para evitar infecciones
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Tras un año entero utilizando calzado cerrado y calcetines, es normal que el pie se resienta con el calzado de verano, especialmente en el caso de los niños si no utilizan zapatos adecuados.

Y es que con la amplia variedad de diseños que hay en el mercado, es fácil dejarse guiar guiar en ocasiones por la estética antes que  por la sencillez y practicidad, por lo que acabamos optando por calzados con tiras, velcros o adornos que pueden provocar fricción en la piel del pie y propiciar la aparición de ampollas o rozaduras.

Si esto sucede, te damos unos consejos para tratar adecuadamente esta molestia tan habitual y evitar el riesgo de infecciones.

Por qué aparecen ampollas en los pies

ampollas en los pies

Las ampollas son pequeñas burbujas de líquido que se forman en la capa externa de la piel. Su causa principal de aparición es la fricción, roce o presión de la piel contra el calzado, por lo que las zonas en las que más comúnmente aparecen son el talón, el arco plantar y los dedos.

Esto suele ocurrir cuando el número de calzado no es el adecuado a la talla del pie del niño, cuando presiona especialmente una parte del pie, o cuando el zapato presenta alguna condición que lastima o ejerce presión sobre una zona concreta.

Pero las ampollas en los pies también pueden aparecer por humedad excesiva del pie debido a un calzado que no traspira (infección por hongos conocida como "pie de atleta"), o en casos más graves también por quemaduras en la piel.

Cuando la ampolla se produce por fricción suele venir precedida de una rozadura que provoca un dolor, quemazón, enrojecimiento de la piel y ablandamiento o levantamiento de la misma.

Cómo se tratan las ampollas del pie

Es preferible anticiparse a la formación de las ampollas adoptando medidas que ayuden a evitarlas, como colocar tiritas o apósitos en una zona del pie cuando el niño se queje de que el calzado le roza. Si es posible, también ayuda el uso de calcetines.

Así mismo, hay que evitar todo tipo de calzado que no se adapte completamente a la fisionomía y talla del pie del niño, así como huir de materiales sintéticos o plásticos que no permiten al pie transpirar.

Si aún así la ampolla aparece, esto es lo que debes hacer para tratarla:

  • No la toques ni la pinches para extraer el líquido, pues esta práctica puede elevar el riesgo de infección.
  • Al igual que hacemos con cualquier otra herida, es fundamental lavar la zona con agua y jabón con frecuencia, y cubrir la ampolla con un apósito limpio cada vez. Esto evitará el riesgo de infección y protegerá la piel de nuevos roces.
  • Cuando sea posible permite que el niño camine descalzo, siempre que lo haga en entornos limpios y seguros.
  • Si la ampolla se revienta sola, no recortes la piel de alrededor, pues es una capa de protección natural que ayuda a mantener la herida a salvo de infecciones hasta que la piel vuelva a regenerarse de nuevo.
  • En caso de que se trate de una ampolla grande o que moleste especialmente al niño, conviene consultar con un profesional de enfermería para que la drene o nos aconseje cómo hacerlo de manera segura e higiénica.

Por otro lado, si al niño le han aparecido varias ampollas en el pie, se queja de dolor en la zona, la ampolla se ha producido por una quemadura o vemos signos de infección (piel de alrededor enrojecida, pus, fiebre,  inflamación...) debemos consultar de inmediato con el pediatra.

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