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Con PISA 2012 se demuestra que los estudiantes españoles tienen dificultades para resolver problemas sencillos

Con PISA 2012 se demuestra que los estudiantes españoles tienen dificultades para resolver problemas sencillos
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En la página de la OCDE se pueden ver los problemas que les plantearon a los alumnos para obtener el informe PISA 2012. Hay uno sobre tráfico en el que hay que saber sumar, otro sobre el funcionamiento de un climatizador en el que hay que aprender la relación causa y efecto, otro es sobre cómo elegir un billete de transporte según las características y preferencias del viajero y otro más sobre qué le pasa a un robot cuando se encuentra con un obstáculo. Los estudiantes españoles de 15 años están 23 puntos por debajo de la media de los países desarrollados en la resolución de estos problemas que aunque no sean muy cotidianos creo que exigen un interesante esfuerzo mental a los alumnos.

Dice Gregorio Luri en su blog que la civilización está buscando métodos que nos permitan trabajar menos y aprender más. Y como aprender es duro, costoso y el número de personas que lo hace es escaso, eso está haciendo que los que lo hacen bien sean muy valiosos, por eso los orientales están encabezando todas las listas de resultados internacionales. Como comentamos hace tiempo en Peques y más cuando nos preguntábamos qué hay que fomentar en los peques el autocontrol o la autoestima, las madres de los niños orientales cuando vuelven del colegio les preguntan por sus progresos, se interesan por lo que han aprendido e intentan ayudar en casa con las tareas para el día siguiente. En contraste a este comportamiento está el europeo de no presionar a los niños en su rendimiento académico o, como hemos comentado en ocasiones, de eliminar las tareas escolares. Y es que podemos concluir que si se potencia la autonomía, que va ligada a la autoeficacia, los niños se sentirán con una buena autoestima que les animará a seguir progresando.

pisa

PISA es un sistema único que permite analizar de forma homogénea el nivel de conocimiento de los alumnos independientemente de lo que aprendan en el colegio. Para los niños (o jóvenes) de 15 años es una buena forma de saber en qué punto se encuentran en relación con el resto de alumnos de los países de la OCDE. Y es que saber cómo resuelven problemas de la vida real, cómo se enfrentan a situaciones nuevas y cómo pueden aprender a relativizar el valor de las enseñanzas académicas me parece fundamental para el mundo global en el que nos movemos y en el que los competidores de nuestros hijos no son los vecinos sino cualquier niño de cualquier parte del mundo.

Me ha parecido muy parcial el análisis de la secretaria de Estado de Educación, Montserrat Gomendio, en la presentación del informe Pisa en la que se mostró muy crítica con el modelo español que, según ella, está basado en la memorización de conocimientos. Y es que la memoria, que no se ¡qué obsesión con prohibir también el uso de la memoria!, me parece que es una condición del ser humano y que es fundamental para progresar y construir ideas y pensamiento. Comparto con Carmen Pascual González-Babe que la memoria no se tiene que denostar y que además hay que trabajar en los niños una buena expresión oral y escrita, que comprendan bien cualquier tipo de texto para resolver problemas y que trabajen el cálculo mental para lo que es fundamental aplicar la memoria.

En mi opinión, y volviendo a lo que comentaba al principio, creo que los deberes, el esfuerzo y el trabajo de los niños son importantes para fomentar en ellos la autonomía, el autocontrol, la gestión del tiempo, la organización del trabajo y la obtención de resultados. Si los padres estamos pendientes de lo que hacen y de lo que tienen que hacer los peques, ¿qué clase de autonomía podemos esperar que tengan? Y además si no nos cansamos de valorar y de impulsar la innovación, la creatividad y el emprendimiento en los niños, ¿por qué luego se la truncamos metiéndonos en medio e interfiriendo en su proceso de aprendizaje?

Y también creo que tenemos que dejarles trastear más con la tecnología, los videojuegos, dejarles probar las cosas para que se equivoquen, aprendan y ¡nos enseñen! Eso nos exige a los padres y madres ser más participativos, menos proteccionistas y más colaborativos con ellos ¡además tenemos Internet como aliado! para darles autonomía y seguridad en su aprendizaje.

Y no, no comparto lo que propone Mireia en Bebés y Más sobre la necesidad de gastar dinero. No creo que el dinero sea la clave de la solución. En mi opinión podemos hacer un diagnóstico muy sencillo para comprobar que lo que dice PISA es más serio de lo que parece. Vayamos con los peques a realizar actividades cotidianas y veamos cómo las resuelven, por ejemplo, cómo van con los deberes, cómo progresan en matemáticas dejándoles pagar y animándoles a estar atentos a las vueltas, que realicen cálculos con los pesos o las capacidades en el supermercado, que calculen distancias, que formen frases en inglés, que aprendan a jugar a los videojuegos y que aprendan a interpretar gráficos. Aunque seguro que esta lista se puede ampliar mucho más y seguro que PISA nos puede ayudar a identificar problemas para replicarlos en casa o en el colegio.

Más información | PISA en la OCDE Más información | El café de Ocata En Bebés y Más | El Informe PISA y el futuro de la Educación En Peques y Más | Carmen Pascual González-Babe: "Ser un modelo de referencia para nuestros alumnos es fundamental y nos exige no bajar la guardia", ¿Qué hay que fomentar en los peques el autocontrol o la autoestima?, Qué dicen los profesores sobre los deberes que se mandan para casa, ¿Qué hay que hacer para ser un padre/madre productor y no solo consumidor en Internet? Imagen | University of Saskatchewan

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