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¿Puedo tomar leche si estoy dando el pecho? Derribamos otro falso mito

¿Puedo tomar leche si estoy dando el pecho? Derribamos otro falso mito
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Los mitos en torno a la lactancia materna son innumerables y muchos se centran en la alimentación materna: tomar este u otro alimento para aumentar la producción de leche, evitar estos otros que producen gases, beber más o menos líquidos... Recientemente varias madres han comentado haber dejado de tomar leche para evitar una posible intolerancia a las proteínas de la leche de vaca en sus bebés.

¿Qué hay de cierto en esto? ¿Es lo mismo una intolerancia que una alergia? ¿Cómo saber si lo sufre nuestro bebé? Si dejamos de tomar leche, ¿podremos seguir produciendo leche materna? Resolvemos todas las dudas en este post.

¿Qué es la alergia a las proteínas de la leche de vaca?

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Se trata de una de las alergias alimentarias más frecuentes en los niños pues es uno de los primeros alimentos a los que están expuestos. La alergia a las proteínas de la leche de vaca es una reacción anormal de nuestro cuerpo cuando tomamos leche o sus derivados. Se trata de una reacción mediada por un mecanismo inmunológico, en el que nuestro cuerpo reacciona frente a algunas proteínas de la leche y esta reacción vuelve a producirse si volvemos a tomarla.

Y, ¿qué es la intolerancia a las proteínas de la leche de vaca?

En el caso de la alergia a la proteína de la leche de vaca distinguimos 2 tipos, en función del mecanismo por el que se produzca la alergia:

  • mediada por inmunoglobulina E (IgE): suele dar con frecuencia lesiones en la piel y la reacción es muy rápida, casi inmediatamente tras tomar la leche (minutos a 2 horas)

  • no mediada por inmunoglobulina E: lo que antes conocíamos como intolerancia a las proteínas de la leche de vaca. Los síntomas suele aparecer más tarde (horas, días o semanas) tras tomar la leche y afectan principalmente al aparato digestivo.

¿Cómo sé si mi bebé es alérgico a las proteínas de la leche de vaca?

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Los síntomas de una alergia pueden ser muy variados y afectar a distintos órganos: a la piel (habones, dermatitis), al aparato respiratorio (dificultad para respirar, fatiga, tos) y al digestivo (vómitos, diarrea, cólicos).

La alergia "típica" a las proteínas de leche de vaca (alergia mediada por IgE) es más fácil de diagnosticar. Como hemos comentado, suelen aparecer lesiones en la piel (manchas, habones...) casi inmediatamente tras la toma. Además pueden aparecer también síntomas respiratorios o digestivos. Tenemos diferentes pruebas complementarias que nos ayudan a diagnosticarla (podemos determinar la IgE frente a proteínas de leche de vaca en una analítica de sangre y/o realizar pruebas cutáneas).

La antes llamada intolerancia a las proteínas de leche de vaca (alergia no mediada por IgE), en cambio, tiene un diagnóstico más difícil. Los síntomas suelen ser digestivos: deposiciones con sangre roja, vómitos y diarrea con poca ganancia de peso, incluso estreñimiento, reflujo gastroesofágico o cólicos severos. En este caso, el diagnóstico de basará en la clínica y en la prueba de exclusión-provocación (ver si los síntomas mejoran al excluir la leche de vaca de la dieta y ver si reaparecen tras reintroducirla).

Si tienes dudas sobre si tu bebé puede ser alérgico a las proteínas de la leche de vaca, consulta a tu pediatra.

¿Hay proteínas de leche de vaca en la leche materna?

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Sí. Si la madre toma leche de vaca o derivados, una pequeña parte de estas proteínas puede pasar a la leche materna, fundamentalmente betalactoglobulina.

Si como madre dejo de tomar leche en el embarazo y en la lactancia, ¿puede ser beneficioso para mi bebé?

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Este reciente estudio recopila y analiza las diferentes evidencias sobre la prevención primaria de las principales alergias alimentarias. No existe evidencia de que la restricción de leche de vaca y derivados durante el embarazo y la lactancia prevenga la aparición de alergia alimentaria en el bebé. Incluso podría darse el efecto contrario; hay estudios que apuntan a que una restricción alimentaria durante la lactancia podría favorecer la sensibilización y alergia alimentaria de los hijos.

Además, tanto la lactancia como el embarazo son periodos con riesgo nutricional para la madre. Si la madre debe dejar de tomar lácteos por algún motivo, debe consultar con su médico para evitar posibles déficits nutricionales. No existe evidencia tampoco de que la ingesta de vitaminas y otros suplementos nutricionales por parte de la madre prevenga el desarrollo de alergia a la proteína de la leche de vaca.

¿Podemos prevenir una alergia a las proteínas de la leche de vaca?

No se conoce en el momento actual ninguna medida de prevención eficaz de la alergia alimentaria, según declaran diferentes sociedades científicas en el documento de consenso sobre la alergia a las proteínas de leche de vaca no mediada por IgE de 2018. Algunos expertos coinciden en que la lactancia materna exclusiva al menos 4 meses (lo recomendable es mantenerla hasta los 6 meses) puede prevenir el desarrollo de alergia a las proteínas de la leche de vaca.

Existen algunos estudios de baja calidad que apuntan a que el uso de fórmulas hidrolizadas podría prevenir la alergia a proteínas de leche de vaca en niños de riesgo. Sin embargo, las revisiones sistemáticas y metanálisis más recientes, entre los que se encuentra la revisión Cochrane de 2018, no encuentran evidencia suficiente para recomendar el uso de dichas fórmulas.

Concluyen que no se encontró evidencia significativa para apoyar la alimentación a corto o largo plazo con leche de fórmula hidrolizada en comparación con leche de fórmula con leche de vaca para la prevención de las enfermedades alérgicas en lactantes que no pueden recibir lactancia materna exclusiva.

Otras intervenciones, como la leche de soja, la toma de pre- y/o probióticos por parte de la madre tampoco han demostrado ser eficaces en al prevención de la alergia a la leche de vaca.

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