Las cinco rutinas que los niños merecen cada día porque les aportan seguridad y felicidad

Las cinco rutinas que los niños merecen cada día porque les aportan seguridad y felicidad
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Desde el momento en que nacen, los niños buscan en sus padres una brújula emocional que les guíe y sustente. En este sentido, hay ciertas rutinas cotidianas que no solo les brindan consuelo y confianza, sino que también les enseñan la importancia del amor, la responsabilidad y el respeto.

Hoy te contamos que cinco rutinas diarias no deberían faltar jamás en la vida de tus hijos, ya que contribuyen significativamente a aumentar su autoestima, seguridad en sí mismos y felicidad.

Despedirse antes de ir al colegio

Cuando son pequeños, muchos padres y madres cometen el error de no despedirse de sus hijos al dejarlos en la guardería, pues creen que así le evitarán la angustia por separación. A medida que van creciendo, desaparecer sin decir adiós puede deberse simplemente a una cuestión de prisas (muchos padres dejan a sus hijos en la puerta del cole y salen corriendo porque han dejado el coche en doble fila o porque no pueden llegar tarde a una reunión importante), o a la creencia de que ya no nos necesitan.

Pero lo cierto es que esta rutina es sumamente importante para los niños, y no deberíamos dejar a nuestro hijo en el cole sin haberle dado antes un abrazo y un beso, o haberle dicho alguna frase motivacional que le ayude a afrontar la jornada.

Cada mañana, cuando los padres se despiden de sus hijos antes de ir al colegio están construyendo una base sólida de seguridad emocional.

Para el niño -sobre todo cuando son pequeños-, saber que sus padres están ahí para despedirse les tranquiliza y les da confianza, y cuando son más mayores les hace sentirse amados y tenidos en cuenta.

Así pues, tanto si te despides en la puerta del colegio, como si lo haces antes porque debes marcharte a trabajar, recuerda la importancia que tiene para los niños ese momento de conexión emocional con sus padres.

Jugar con los padres cada día

Jugar con los padres tiene grandes beneficios para los niños. Además de fomentar la conexión y el vínculo familiar, jugar con papá y mamá impacta de forma positiva en su desarrollo, salud mental y aprendizaje.

Los niños ansían pasar un rato de calidad cada día con sus padres; bien sea jugando, leyendo en familia o practicando juntos algún deporte, el tiempo compartido es una rutina básica que no debería faltar nunca en la vida de nuestros hijos.

Jugar al aire libre cada día

jugar

Jugar al aire libre cada día es una necesidad básica en los niños, que aporta grandes beneficios a su desarrollo e impacta directamente en su bienestar físico y emocional.

Sin embargo, ya sea porque la vorágine diaria nos impide llevar a los niños al parque, porque nos da pereza hacerlo o porque consideramos peligroso que jueguen en la calle, los padres no siempre somos conscientes de lo importante que es para nuestros hijos cumplir con esta rutina diaria.

Salir cada día al aire libre y jugar en el parque o en la naturaleza con otros niños, les ayuda a adquirir importantes habilidades sociales, a comprender la importancia de la amistad y la cooperación, y a desarrollar sus habilidades motrices.

Cenar en familia

Compartir mesa en familia tiene enormes beneficios para todos, pero lamentablemente, no siempre le damos la debida importancia, o los horarios dispares hace que sea difícil cumplir con este saludable hábito.

No en vano, según un estudio los españoles dedicamos poco tiempo a desayunar -y generalmente lo hacemos de pie-, mientras que la comida la hacemos en solitario la mayoría de las veces. Por ello, es importante que al menos las cenas las hagamos en familia.

Debemos hacer lo posible por recuperar las cenas en familia, pues comer juntos es mucho más que alimentarse.

Para padres e hijos, compartir tiempo en la mesa significa una oportunidad de conexión emocional, comunicación y entendimiento mutuo. Y para los niños, cenar en familia en un ambiente agradable y positivo, y sin pantallas de por medio,  tiene un impacto significativo en su autoestima y felicidad.

Beso de buenas noches antes de dormir

rutinas que hacen a los niños felices

Una de las mejores formas de conectar con los hijos tras una agotadora jornada es mediante el beso de buenas noches; un beso que debemos dar con todos nuestros sentidos y nuestro corazón, siendo plenamente conscientes de ese momento tan íntimo y puro que estamos teniendo.

Para el niño, dormirse con el recuerdo del beso, la caricia en la cara y el "te quiero" de mamá y papá es sumamente beneficioso, pues entre otras muchas cosas contribuye a fortalecer su autoestima y confianza, y a sentirse querido e importante. Además, la sensación placentera y de bienestar que aportan los besos y muestras de afecto le ayudarán a conciliar el sueño y favorecerán su correcto su descanso.

Por tanto, no nos vayamos a la cama sin despedirnos de nuestros hijos con un sincero beso. Esta rutina diaria es mucho más importante y beneficiosa de lo que imaginamos, y es un hábito que los niños esperan cada noche con ilusión.

Foto de portada | Freepik

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