Todas mis amigas ya tienen hijos y yo no logro quedar embarazada: ¿cómo gestionar estas emociones?

Todas mis amigas ya tienen hijos y yo no logro quedar embarazada: ¿cómo gestionar estas emociones?
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Si te encuentras en esta situación, de querer quedarte embarazada desde hace tiempo, y no poder lograrlo, por problemas de infertilidad u otras causas relacionadas, seguramente hayas experimentado emociones muy diversas.

Y si además, ves que tus amigas se embarazan y/o ya tienen hijos, el proceso puede volverse aún más duro, ya que es inevitable "compararse" y experimentar cierta envidia.

Todas estas emociones surgen, y es importante que nos protejamos y nos cuidemos mucho. Reflexionamos sobre esta situación y mencionamos algunas ideas para gestionar estas emociones y que el proceso sea un poco más fácil de llevar.

Todas mis amigas ya tienen hijos y yo no logro quedar embarazada

¿Estás en esta situación? Si estás en un proceso de búsqueda de embarazo, y llevas varios meses, o incluso años, intentándolo, seguramente te sientas agotada y frustrada.

Este tipo de procesos son complicados. Y si además has iniciado un tratamiento de reproducción asistida, el cansancio físico y emocional puede multiplicarse.

Sentimientos y emociones que pueden surgir

La incertidumbre

La incertidumbre es una emoción muy característica en esta etapa, y más si estamos inmersas en un proceso de reproducción asistida, con lo que suponen las esperas (como la beta-espera, el tiempo que transcurre desde la transferencia embrionaria hasta la realización del test de embarazo), el no encontrar un diagnóstico y, en definitiva, el no saber si conseguiremos nuestro objetivo, que es tener un hijo.

Todo esto está bañado de incertidumbre. Y esta emoción surge también cuando no estamos en procesos de reproducción asistida, pero aún así buscamos embarazo. Y no es nada fácil aprender a convivir con ella.

El proceso de búsqueda de embarazo genera mucha incertidumbre, y no es fácil convivir con ella.

El miedo a "no conseguirlo nunca"

También aparece ese miedo a no conseguirlo nunca, un miedo que puede acentuarse cuando vemos que nuestras amigas sí lo consiguen.

Y a raíz de ese miedo nos hacemos preguntas, nos entran dudas sobre nuestro propio cuerpo (lo que puede afectar también a nuestra autoestima), nos comparamos, y hasta experimentamos un enorme sentimiento de injusticia. "¿Por qué ellas sí y yo no?", nos preguntamos.

La envidia y la culpa

La envidia es una emoción totalmente normal en estos procesos. Sin embargo, aunque es una emoción muy humana, también nos hace sentir tremendamente culpables.

Sobre todo cuando nuestras amigas se embarazan y nos cuesta alegrarnos por ellas; no porque no queramos lo mejor para ellas, sino porque su embarazo nos conecta con nuestro sentimiento de vacío, y nos recuerda que nosotras no estamos en su situación, que es lo que desearíamos y por lo que llevamos -tanto- tiempo luchando.

La sensación de soledad

También puede aparecer una gran sensación de soledad. Vemos a nuestras amigas con sus parejas y sus bebés, felices y acompañadas, y aunque nosotras también lo estemos de muchísimas otras personas, lo que querríamos en realidad es tener ya a nuestro bebé en brazos.

¿Qué puede ayudarte a transitar este proceso?

Si estás pasando por esta situación, es normal que te sientas triste, estancada, con mil dudas y con un sentimiento de envidia que nos genera mucha culpa. ¿Qué hacer en estos casos?

Lo primero, ser conscientes de que cada mujer transita este proceso como puede, con sus recursos, de forma diferente y única. Y que todas estas formas están bien; pero también es cierto que hay estrategias de afrontamiento más adaptativas que otras.

Algunas ideas que pueden ayudarte a transitar este camino y estas emociones son:

Aceptar estas emociones y ser compasiva contigo

Es fundamental que aceptes todo esto que estás sintiendo, y que lo valides. Es normal que experimentes envidia, o sensaciones desagradables hacia tus amigos; pero recuerda que esto no significa que seas mala persona, o que no te alegres por el bien ajeno.

Lo que ocurre, precisamente, y como decíamos anteriormente, es que sus embarazos te conectan con tu dolor. Sé compasiva contigo misma.

No ser capaz de alegrarte del embarazo de una amiga no significa que seas mala persona; lo que ocurre es que este hecho te conecta con tu dolor por no poder conseguir tu anhelado embarazo.

Protegerte y centrarte en lo que tú necesitas

También es importante que te protejas de todo aquello que te duele, y que pongas límites. Si realmente te afecta ver embarazos ajenos, o quedar con tus amigas con hijos, restringe el contenido de esos mensajes, o de las redes sociales, o no quedes con tus amigas con hijos si ahora mismo sientes que la situación "te puede".

Respeta lo que necesitas. Y esto no quiere decir que ya no podrás ver a tus amigas nunca más, sino que quizás ahora no es el momento para pasar por todo ello. Quizás sea el momento de centrarte en ti, en lo que tú necesitas. Con el tiempo las cosas se irán poniendo en su lugar.

Evitar compararte

Sabemos que no es fácil de lograr, pero intenta no compararte. Tus amigas tienen su realidad y tú la tuya; son realidades y luchas muy diferentes. No tienen nada que ver, y además, compararte solo te generará más dolor.

Cuando aparezcan conductas de comparación, recuérdate a ti misma la importancia de centrarte en tu proceso y en ti, en nadie más.

Soltar la culpa

Y por supuesto, intenta ir soltando la culpa que te genera el hecho de sentirte mala persona por no alegrarte por los embarazos ajenos, por ejemplo. O por no poder ver una ecografía de tu amiga, o pasar la tarde con ella y con sus hijos. Para soltar esa culpa primero tienes que validar tus emociones, acogerlas y darles espacio.

Y permitirte estar enfadada, triste o con celos. Escúchate y entiende que lo haces lo mejor que puedes.

La culpa es común cuando no podemos ver una ecografía, o a nuestras amigas con hijos. Es importante trabajar para poder soltar esa culpa.

Centrarte en el día a día y reforzarte

Finalmente, en este tipo de procesos donde predomina la desesperanza, resulta imprescindible centrarse en el día a día, no anticiparse en exceso pensando en el futuro (porque esto genera mucha angustia), pero sin perder la ilusión y la esperanza de poder lograrlo.

Y sobre todo, valora los pequeños logros y refuérzate por todos ellos. ¡Es momento de darse más amor que nunca!

Fotos | Portada (Freepik)

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