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Embarazo en adolescentes: los riesgos de un embarazo no deseado a edades precoces

Embarazo en adolescentes: los riesgos de un embarazo no deseado a edades precoces
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El embarazo adolescente es una realidad en nuestra sociedad, y un verdadero drama para los menores que se encuentran ante un embarazo no deseado. La angustia que les genera comunicárselo a los padres, la ansiedad por los cambios propios del embarazo y enfrentarse a un parto y al cuidado de un bebé a edades tan tempranas es un trago muy difícil para los adolescentes, y una gran responsabilidad para la que no suelen estar preparados.

Según la OMS, cerca de 16 millones de chicas de 15 a 19 años y aproximadamente un millón de niñas menores de 15 años da a luz cada año en el mundo. En España, según el INE, 7.120 adolescentes menores de 19 años fueron madres en 2018 en España, de las cuales 382 eran menores de 15 años.

Además conocemos otros datos interesantes que nos hacen reflexionar:

  • En 2017 abortaron en España 94.123 mujeres, de las cuales un 8,85% eran menores de 19 años (según los últimos datos disponibles del Ministerio de Sanidad).

  • Más del 30% de adolescentes de entre 15 y 19 años asegura no usar ningún método anticonceptivo (según una encuesta realizada en agosto de 2018 por el Observatorio de Salud Sexual y Reproductiva de la Sociedad Española de Contraconcepción).

Riesgos del embarazo adolescente

Riesgos para la salud de la madre

Los embarazos a edades precoces son considerados embarazos de riesgo. Además suelen ser gestaciones que en su mayoría no han sido controlados, en ocasiones mantenidas en secreto y que pueden derivar en graves complicaciones.

Las complicaciones durante el embarazo y el parto son la segunda causa de muerte entre las jóvenes de 15 a 19 años en todo el mundo, según la OMS. Las probabilidades de que las adolescentes de entre 15 y 19 años mueran debido a complicaciones durante el embarazo o el parto son dos veces mayores que las de una mujer de 20 a 30 años.

Además hay que añadir que unos tres millones de chicas de entre 15 a 19 años se someten a abortos en condiciones poco seguras y que ponen en peligro su salud.

En 2018, 7.120 adolescentes fueron madres, de las cuales 382 eran menores de 15 años.

Riesgos para la salud del bebé

Las adolescentes tienen más probabilidades de dar a luz un niño prematuro, con peso bajo al nacer u otras complicaciones derivadas de una falta de control prenatal. Además, los hijos de las adolescentes presentan tasas más elevadas de mortalidad neonatal.

Riesgos psicológicos y exclusión social

Para una niña o adolescente afrontar un embarazo no deseado genera una situación de ansiedad muy grande. ¿Sigo o no adelante con el embarazo? ¿Se lo digo o no a mis padres?.

  • Riesgo de depresión: la depresión, la ansiedad y el estrés son bastante habituales al no saber si podrán ocuparse del bebé, el miedo al futuro incierto, tener que dejar de estudiar, la relación con el padre del bebé... son muchos los factores que pueden poner en peligro la situación anímica de la madre.

  • Desorientación: siguen siendo niñas. No saben cómo se desarrollará el embarazo, ni el parto. No son conscientes de cómo cambiará su cuerpo y mucho menos su vida. Todo esto hace que no entiendan con claridad su nueva situación.

  • Conflictos familiares: cuando la familia esté al tanto de la noticia probablemente se disguste por la temprana edad del embarazo lo que dará lugar a discusiones y conflictos aumentando aún más la ansiedad y soledad de la niña.

  • Exclusión de la escuela y amistades: muchas adolescentes que se quedan embarazadas se ven obligadas a dejar los estudios. Además, si sus amistades se apartan se encuentran aún más solas.

Qué podemos hacer como padres

  • Hablar con los hijos sobre educación sexual: favorecer un ambiente propicio para que nuestros hijos e hijas puedan preguntarnos con libertad sobre este tema. La comunicación en casa con los adolescentes y saber que puedan acudir a nosotros ante cualquier problema es clave para prevenir situaciones no deseadas. Y educar tanto a las chicas como a los chicos, ya que el embarazo no es sólo responsabilidad de ellas.

  • Información de calidad sobre reproducción y fertilidad: es necesario que tanto desde los centros educativos, sanitarios, y fundamentalmente los padres, expliquemos a los niños y niñas cómo funciona el ciclo menstrual, la regla, hablemos de las primeras relaciones sexuales, cuáles son los métodos anticonceptivos más adecuados y cómo deben utilizarlos de forma eficaz.

Foto | PublicDomainPictures en Pixabay
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