Por qué los premios y recompensas interfieren en el aprendizaje del niño, según la pedagogía Montessori

Por qué los premios y recompensas interfieren en el aprendizaje del niño, según la pedagogía Montessori
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Uno de los principios básicos de la filosofía Montessori es la libertad del niño a la hora de aprender por sí mismo siguiendo su propio ritmo e intereses. A esto se le conoce como aprendizaje autónomo movido por una motivación intrínseca, y a diferencia del aprendizaje en el que intervienen premios o factores externos, esta forma de aprender tiene importantes beneficios y contribuye de forma positiva al desarrollo del niño.

Hoy hablamos de las diferencias que existen entre la motivación intrínseca y extrínseca, cómo influyen en el aprendizaje infantil y cómo podemos cultivar la pasión interior del niño por aprender según la pedagogía Montessori.

Motivación intrínseca y extrínseca: cómo influyen en el aprendizaje del niño

La motivación intrínseca es aquella que surge del interior del individuo, y está impulsada por la satisfacción interna y la curiosidad por aprender,  explorar y experimentar. El aprendizaje movido por este tipo de motivación es un aprendizaje autodirigido y llevado a cabo por el deseo genuino de adquirir conocimientos y habilidades.

Por el contrario, la motivación extrínseca se refiere a la influencia de factores externos que impulsan a una persona a realizar una actividad o alcanzar un objetivo. Estos factores suelen ser recompensas tangibles como los premios, pero también pueden ser elogios o castigos.

A diferencia de la motivación intrínseca, el niño que aprende movido por factores externos centra su atención en la recompensa final, en lugar de hacerlo en el proceso.

Por qué debemos promover la motivación intrínseca en lugar de las recompensas externas

Si bien la motivación extrínseca puede ayudar en determinados momentos y contextos, la pedagogía Montessori apuesta por promover la motivación intrínseca, pues esta filosofía concibe al niño como un ser curioso, autodirigido y activamente involucrado en su propio aprendizaje.

La motivación intrínseca convierte a los niños en aprendices autodirigidos, apasionados y confiados, y les permite desarrollar una base sólida para el crecimiento a largo plazo.

Entre los beneficios que aporta al niño la motivación intrínseca destacan los siguientes:

1) Autonomía. La motivación intrínseca permite que los niños tomen decisiones basadas en sus propios intereses y curiosidades. Esto fomenta su autonomía y les ayuda a desarrollar habilidades para la toma de decisiones.

2) Pasión por el aprendizaje. Cuando los niños están motivados intrínsecamente, desarrollan un amor duradero por el aprendizaje, lo que les ayuda a mantener su entusiasmo a lo largo del tiempo.

3) Autoestima. Lograr objetivos y superar desafíos por propia iniciativa refuerza la autoestima y la confianza en las propias habilidades.

4) Promueve la exploración y la creatividad. La motivación intrínseca permite a los niños explorar y experimentar sin miedo al fracaso. Esto a su vez fomenta la creatividad, el pensamiento crítico y la capacidad para resolver problemas.

Pero si a la hora de aprender, en lugar de potenciar la motivación intrínseca introducimos premios y/o castigos, enseguida nos daremos cuenta de los efectos contraproducentes, pues la atención y el interés disminuyen, lo que a largo plazo podría dificultar la capacidad del niño para encontrar satisfacción en el proceso de aprendizaje en sí.

Cómo promover la motivación intrínseca según  Montessori

La filosofía Montessori considera que los niños tienen un deseo natural de aprender y explorar el mundo que los rodea, pero los adultos debemos impulsar ese deseo y evitar interferencias como las asociadas a los premios o motivaciones extrínsecas.

Para motivar el deseo natural del niño por aprender, la pedagogía Montessori apuesta por trabajar estos cuatro importantes pilares:

Ambiente adecuado

Es fundamental diseñar un ambiente que fomente la exploración y el aprendizaje autodirigido. Para ello debemos proporcionar materiales interesantes y desafiantes que los niños puedan explorar a su propio ritmo y acondicionar el entorno para evitar obstáculos que afecten al desarrollo de su autonomía.

Capacidad de elección y autonomía

Debemos ofrecer a los niños oportunidades de elección en su aprendizaje. Esto les permite desarrollar un sentido de responsabilidad por sus decisiones y asumir las consecuencias de sus actos.

Observación y acompañamiento

Los padres debemos observar los intereses cambiantes de nuestros hijos y ofrecerles recursos y actividades que se alineen con esos intereses. Debemos convertirnos en guías respetuosos que apoyen y animen, en lugar de personas que controlan y otorga premios (o castigos).

Fomentar el descubrimiento

Otro aspecto fundamental consiste en proporcionar actividades que despierten la curiosidad y la creatividad del niño, permitiéndolos explorar libremente y descubrir conceptos por sí mismos.

En resumen, la filosofía Montessori se basa en el empoderamiento intrínseco del niño para aprender y explorar. La introducción de premios y motivación extrínseca interfiere en este enfoque, ya que desvía la atención de la motivación natural del niño.

Foto de portada | Freepik

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