La OCDE recomienda quitar la jornada intensiva en los colegios de España: estos son los motivos por los que es una buena idea

La OCDE recomienda quitar la jornada intensiva en los colegios de España: estos son los motivos por los que es una buena idea
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Que el modelo educativo español todavía está anclado en el pasado en muchos aspectos, es algo que hoy en día no se puede rebatir. El elevado fracaso escolar es una clara muestra de ello, por lo que desde hace unos años se está intentando mejorar la educación desde muchos frentes, con el objetivo de que los niños aprendan con un mayor interés y motivación. Uno de los aspectos que está cambiando en muchos colegios españoles es el horario lectivo, de manera que cada vez son más los centros educativos que están abandonando la tradicional jornada partida, para acogerse a la jornada continua de mañana.

Pero los presumibles beneficios de este tipo de jornada escolar no están nada claros. De hecho, en los últimos años han surgido varias voces de expertos alegando que la jornada intensiva empeora el rendimiento académico de los alumnos. También la OCDE ha señalado en su informe, "Propuestas para un plan de acción para reducir el abandono escolar temprano en España", que volver a la jornada partida ayudaría a combatir las altas tasas de abandono escolar que tiene nuestro país.

¿Por qué la jornada continua es una mala idea?

jornada escolar

La jornada escolar continua o intensiva es aquella en la que las horas lectivas se concentran únicamente en horario de mañana, en lugar de hacerlo en dos bloques (matinal y de tarde). Con este tipo de jornada, los niños finalizarían sus clases a la hora de comer, pudiendo marcharse a sus casas en ese momento, o bien comer en el comedor escolar y marcharse después.

En España, muchos colegios de Educación Primaria (y gran parte de los centros de Secundaria) funcionan con jornada intensiva. Pero cada vez más expertos critican este tipo de distribución horaria y apuestan por volver al modelo tradicional de jornada partida que impera en la mayoría de países europeos.

Estos son los argumentos en contra de la jornada intensiva:

Empeora el aprendizaje y disminuye la atención. Son varios los estudios que apuntan a que un horario escolar repartido a lo largo de toda la jornada (jornada partida) y con varios descansos beneficiaría el aprendizaje y rendimiento académico de los niños. Esto se debe a los ritmos de atención, pues las investigaciones han demostrado que la atención de los alumnos aumenta hasta media mañana, disminuye hacia el mediodía y vuelve a mejorar en mayor o menor medida a lo largo de la tarde.

Perjudica los biorritmos de los niños. Según este estudio, la jornada partida con un almuerzo temprano y una pausa después, se adaptaría mejor a los biorritmos de los niños, impactando positivamente en su salud, ciclos de sueño y bienestar. Sin embargo, con una jornada continua el almuerzo temprano no sería posible.

Incrementa las desigualdades académicas y sociales entre los alumnos. El conocido psicólogo Alberto Soler -al que entrevistamos hace tiempo con motivo de este tema- explica en este artículo cómo la jornada continua incrementaría la brecha académica entre los alumnos, ya que los más brillantes serían capaces de compensar la fatiga, mientras que en aquellos con problemas para mantener la atención las dificultades se harían más notables.

A las desigualdades académicas se sumarían también las sociales. Según este estudio, la jornada continua contribuiría a que los alumnos pertenecientes a familias con rentas más bajas tuvieran una menor participación en actividades extraescolares dentro del colegio e hicieran un menor uso del comedor escolar.

También el informe de la OCDE anteriormente citado pone el foco en los alumnos más desfavorecidos, quienes serían los principales afectados por la jornada continua, no solo en el plano académico, sino también en el social:

Se ha demostrado que pasar más tiempo en el centro educativo permite elevar las tasas de graduación y mejorar el aprendizaje y otros indicadores sociales y conductuales. Las investigaciones tienden a corroborar que estas ventajas son más notables en el caso de los alumnos desfavorecidos.
jornada escolar

Contribuye a aumentar las tasas de abandono escolar. Según un informe elaborado en 2022 por la organización Save The Children, España tiene uno de los porcentajes más altos de repetidores de los países desarrollados, y también es uno de los países con mayor tasa abandono escolar temprano de la Unión Europea.

Teniendo en cuenta que la jornada escolar intensiva contribuye a aumentar la fatiga y disminuye la concentración y el aprendizaje de los alumnos, la OCDE insta a España a recuperar el modelo tradicional de jornada partida para combatir esta situación.

En España, muchos centros funcionan con un horario intensivo y centrado en las mañanas. Varios países de la OCDE, como Dinamarca y Portugal, han pasado a sistemas flexibles de jornada completa, con un aumento de la prestación de comedores escolares y actividades extraescolares. España podría considerar la posibilidad de adoptar un enfoque similar por las ventajas que podría aportar, en particular para los alumnos desfavorecidos.

Las opiniones entre las familias están muy divididas

Si preguntamos a las familias su opinión acerca de la jornada continua encontraremos opiniones muy divididas

Para algunas, este tipo de jornada dificulta la conciliación familiar y hace que los niños acaben viendo el colegio como un sitio al que únicamente van a trabajar, al reducirse el tiempo de juego e interacción con los compañeros. Pero también hay padres que la defienden por el ahorro económico que supone al poder prescindir del comedor escolar, y porque aumenta el tiempo en familia.

En lo que respecta a los profesores, es lógico que la mayoría de ellos apueste por este tipo de jornada, pues en su caso favorece la conciliación laboral y personal.

Por eso, y dado que cada alumno y cada familia tienen sus propias necesidades, no podemos decir que exista una opción mejor que otra para todo el mundo. En este sentido, el educador y catedrático de sociología, Mariano Fernández Anguita, propone un enfoque liberal, en el que cada familia pueda elegir el tipo de jornada que más se ajusta a sus necesidades en lugar de someterse a una jornada impuesta.

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