El sonajero: siete grandes beneficios de este sencillo juguete para el bebé

El sonajero: siete grandes beneficios de este sencillo juguete para el bebé
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Si tienes un bebé, probablemente uno de los primeros juguetes que te hayan regalado o hayas comprado para él sea un sonajero.

Aunque en la actualidad podemos encontrar sonajeros de múltiples formas, colores y materiales, lo cierto es que se trata de un juguete extremadamente simple y que viene utilizándose desde hace siglos, convirtiéndose en uno de los juguetes imprescindibles para cualquier bebé.

Te explicamos qué beneficios aporta el sonajero al desarrollo del bebé, y cuándo puedes empezar a ofrecérselo a tu peque.

Beneficios de que el bebé juegue con sonajeros

Estimula sus sentidos

Sonajero
Foto Foto de RODNAE Productions (Pexels)

Los niños, y en especial los bebés en sus primeros meses de vida, asimilan su entorno a través de los sentidos. El desarrollo sensorial es la experimentación que el niño tiene a través del oído, la vista, el tacto, el olfato y el gusto, y constituye la base de todo el posterior aprendizaje perceptivo y cognitivo o intelectual.

Los juguetes sensoriales como sonajeros y palos de lluvia (tubos alargados con bolitas o piezas multicolores en su interior que suenan y se mueven cuando se agitan) tienen un papel muy importante en la estimulación de los sentidos del bebé.

Cuando se agitan, el bebé no solo estimula el sentido del oído con el suave tintineo de los cascabeles o las bolitas golpeando en el interior, sino también el sentido de la vista y el tacto. Si además, elegimos sonajeros de madera, estaremos estimulando también su olfato, gracias al olor que desprende este noble material.

Mejora su atención

Cuando el propio bebé o el adulto que está jugando con el él agita el sonajero, la atención del niño se centra rápidamente en el juguete que está generando el sonido. Al captar su atención estimulamos también su estado de alerta, una condición indispensable para el aprendizaje futuro.

Contribuye al desarrollo de la psicomotricidad fina y la coordinación

Pexels Daniel Reche 1556706
Foto de Daniel Reche (Pexels)

Manipular un sonajero contribuye al desarrollo de la psicomotricidad fina, pues favorece la realización de movimientos precisos con las manos, dedos y muñecas, fomenta la coordinación óculo-manual, y el fortalecimiento de los músculos de la mano al abrir y cerrar los dedos o al pasar el objeto de una mano a otra.

Favorece la comprensión causa-efecto

A partir de los cinco o seis meses, aproximadamente, el bebé empieza a darse cuenta de que prácticamente todo lo que nos rodea funciona bajo el principio de causa y efecto. La adquisición paulatina de esta noción básica que rige nuestro mundo será vital para su desarrollo, pues resultará básico para conformar sus vivencias y experiencias.

Puesto que el sonajero suena cada vez que se agita, se convierte en uno de los mejores juguetes para ayudar al bebé a asimilar este concepto causa-efecto. Es cierto que al principio se tratará de un descubrimiento causal, pero a base de repetirlo el bebé acabará descubriendo por sí mismo esta asociación.

Estimula el gateo

gatear

El gateo es uno de los hitos más importantes en el desarrollo psicomotor de los bebés: además de los muchos beneficios que le aporta, abre un mundo de experiencias que le preparará para el momento de dar sus primeros pasos.

Los padres podemos estimular el gateo del niño mediante juegos y juguetes que le inciten a moverse, y en este sentido, los sonajeros tipo rodaris resultan perfectos.

Los rodaris son juguetes de estilo Montessori fabricados en madera y con forma cilíndrica o de rodillo. En su interior albergan uno o varios cascabeles de colores que suenan al agitarse. La peculiaridad de este juguete es que al rodar fácilmente por el suelo acompañado del tintineo del cascabel, el bebé se sentirá atraído y querrá ir tras él, estimulando de este modo su movimiento.

Favorece la interacción social, el desarrollo emocional y el habla

Y por último, pero no menos importante, si en lugar de darle al bebé el sonajero para que juegue en solitario dedicamos un ratito a jugar con él (agitándolo delante de sus ojos, escondiéndolo, ofreciéndoselo con una sonrisa cada vez que lo tire al suelo, cantando mientras lo agitamos...), no solo estaremos favoreciendo su desarrollo social, sino también emocional.

Y es que cualquier juego que hagamos con el bebé supone una interacción bidireccional continua entre el adulto y el bebé basada en gestos, palabras, sonrisas... Todo ello sentará las bases de la comunicación y contribuirá al desarrollo del habla,

Cuándo empezar a ofrecer este juguete y qué sonajero elegir

sonajero

Es a partir de los cuatro meses cuando el bebé empieza a ser capaz de agarrar de forma intencionada los objetos que le ponemos delante, aunque su principal objetivo será llevárselos a la boca. Por eso, podemos aprovechar para ofrecerle sonajeros pequeños, fácilmente manipulables y con una textura agradable para que pueda mordisquearlos y chuparlos.

Antes de esta edad, podemos estimular sus sentidos con sonajeros en forma de pulseras o calcetines que sonarán cada vez que el bebé agite sus extremidades.

En torno a los seis meses se producen importantes avances en el desarrollo motor y cognitivo del bebé, por lo que será a partir de este momento cuando más uso le de a los sonajeros y más se beneficie de ellos.

Además, a partir de esta edad el bebé comienza a incorporar de forma gradual el concepto de permanencia de los objetos, abriéndose ante él un amplio abanico de juegos y actividades que favorezcan su diversión y su aprendizaje. En este sentido, podemos jugar con el bebé a esconder el sonajero debajo de un pañuelo o detrás de nuestra espalda, y animarle a que nos diga dónde está.

También es buen momento para estimular el gateo y el movimiento libre del bebé con sonajeros que rueden por el suelo, tal y como mencionábamos más arriba.

Y por supuesto, no podemos olvidarnos de los sonajeros-colgadores para colocar  en el asiento del coche o en el carrito de paseo, y que resultan imprescindibles para entretener al bebé también fuera de casa.

En definitiva, podemos sacar mucho partido a un juguete tan sencillo como es el sonajero, eligiendo aquel que mejor convenga para cada ocasión.

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