El 'cucú-tras' es más importante de lo que crees: nueve beneficios que aporta este popular juego de escondite

El 'cucú-tras' es más importante de lo que crees: nueve beneficios que aporta este popular juego de escondite
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El popular juego del "cucú-tras" (conocido en inglés como Peekaboo) es uno de los primeros juegos de escondite que hacemos con el bebé. Consiste en ocultar nuestra cara con las manos mientras decimos "cucú..." y destaparla de repente a la voz de "¡tras!".

A los bebés les encanta observarnos y reírse a carcajadas cuando descubrimos nuestro rostro, y más adelante querrán imitarnos haciendo lo mismo.

Pero quizá nunca te hayas parado a pensar en los muchos beneficios que tiene para tu pequeño esta sencilla y divertida actividad. ¡Te los contamos!

El juego del 'cucú-tras' según la edad del bebé

Aunque durante los primeros meses de vida del bebé podamos llegar pensar que dialogar con él carece de sentido, ya que que no nos entiende ni nos va a responder, es fundamental interaccionar siempre con nuestro pequeño, correspondiendo a sus sonrisas, mirándole a los ojos, jugando juntos o incluso respondiendo a sus balbuceos.

Todo ello sentará las bases de una comunicación bidireccional, contribuyendo a su correcto desarrollo cognitivo y emocional y favoreciendo más adelante la adquisición del lenguaje.

En estos primeros meses, jugar con papá y mamá es el principal pasatiempo del bebé, y uno de los primeros juegos que solemos poner en práctica es el 'cucú-tras'. Este popular juego de escondite, que va pasando de generación en generación, puede ponerse en práctica de diversas formas, dependiendo de la edad del bebé.

Durante sus primeros meses de vida, conviene saber que el bebé solo cree que existe aquello que es capaz de ver con sus ojos. Por eso es tan importante permanecer a su lado y corresponder a su llamada siempre que nos demande, pues no vernos cerca puede suponerle un gran estrés.

En esta etapa podemos jugar al cucú-tras situándonos frente al bebé y cubriendo nuestra cara con las manos o con un pañuelo, para destaparla segundos después haciendo estallar al niño en carcajadas. Por los motivos que acabamos de comentar, no debemos desaparecer de su campo de visión, ni tampoco cubrirle a él los ojitos, pues no entenderá lo que ocurre, y lo más probable es que se angustie y no disfrute del juego.

juego del escondite

Entre los seis y los ocho meses, los bebés comienzan a desarrollar de forma muy gradual el concepto de permanencia de los objetos, es decir, empiezan a entender que los objetos y las personas existen aunque estos no se encuentren dentro de su campo de visión.

Es entonces cuando podemos jugar a otra versión del 'cucú-tras' escondiéndonos debajo de una manta o detrás de unas cortinas. Pero hemos de escondernos asegurándonos de que el bebé nos ve hacerlo, pues de lo contrario no nos buscará.

Durante unos segundos nuestro bebé dejará de vernos, pero sabe que no hemos desaparecido, por lo que este tipo de actividad le resultará especialmente divertida y nos incitará para que juguemos con él una y otra vez.

A partir de los ocho meses disfrutará enormemente imitándonos, siendo él mismo quien se cubra la cara con sus manitas buscando nuestra interacción. Los padres debemos corresponder a esta invitación de juego, preguntándole cosas como "¿dónde está el bebé?", "¿el bebé se ha escondido?".

Recordemos que un bebé o niño pequeño cree que por el simple hecho de taparse los ojos y dejar de ver a la persona con la que está interaccionando, esta tampoco le verá a él. Por eso es realmente gracioso verle ocultar sus ojitos con sus manos, mientras una sonrisa pícara se dibuja en sus labios. El estallido de risas llega en el momento en que se destapa los ojos y nosotros fingimos sorprendernos gritando emocionados "¡aquí está el bebé!".

A medida que el niño vaya creciendo, el 'cucú-tras' evolucionará hacia el clásico y famoso juego del escondite. Al principio, los escondites que elija el niño pequeño serán muy básicos y evidentes, pero poco a poco irá perfeccionando la técnica de esconderse, convirtiéndose en uno de los juegos más divertidos por todos los niños de cualquier parte del mundo.

Nueve grandes beneficios de jugar al cucú-tras con tu bebé

  • Para el correcto desarrollo emocional del bebé no basta con proporcionarle todos los cuidados y el alimento que necesita, también son fundamentales los besos, las miradas, los abrazos, las risas... En definitiva, cualquier tipo de interacción que haga que el bebé se sienta seguro, amado y confiado, y el juego por supuesto lo es.

  • Una de las consecuencias de que el bebé crezca sabiéndose amado, es su felicidad. Y es que pasar tiempo con papá y mamá, jugar con ellos y reírse juntos es de vital importancia para su bienestar y para la construcción de una autoestima fuerte y sana.

  • El 'cucú-tras' supone una interacción bidireccional continua entre el adulto y el bebé. En una primera etapa, esta interacción tiene lugar a través de sus sonrisas cuando nos ocultamos y luego volvemos a aparecer, y un poco más adelante, la interacción se producirá mediante la imitación. Todo ello contribuye al correcto desarrollo social del niño.

  • Esta interacción bidireccional basada en los gestos, las palabras y las sonrisas *sienta las bases de la comunicación y contribuye al desarrollo del habla.

  • Ayudamos al bebé a desarrollar el concepto de permanencia del objeto, contribuyendo a disminuir su angustia por separación. Y es que entender a través del juego que mamá o papá siempre acaban apareciendo aunque durante un rato él no pueda verlos, le será de gran ayuda cuando tenga que enfrentarse al momento de separarse de sus figuras de apego.

  • Contribuimos a fomentar su orientación espacial, una habilidad fundamental para el bebé que influye en el desarrollo de sus habilidades motoras y de otros aprendizajes futuros.

  • Cuando jugamos con el bebé y este nos mira fijamente esperando nuestra reacción, estamos favoreciendo su atención y concentración.

  • Las risas, y más concretamente el sentido del humor, no solo proporciona bienestar al niño, sino otros importantes beneficios para su desarrollo, como una buena autoestima y creatividad, además de ser fuente de aprendizaje. Los padres, a través de juegos y actividades divertidas, somos el mejor referente para ayudar al niño desarrollar su sentido del humor.

  • No es ningún secreto que pasar tiempo junto a nuestros hijos, implicarnos de forma consciente en su crianza y disfrutar de un rato de juegos y complicidad ayuda a estrechar nuestros vínculos, mejora nuestro estado de ánimo y contribuye a fortalecer nuestra autoestima.

Foto | iStock

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