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Juguemos al escondite

Juguemos al escondite
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A veces, los juegos más simples son los más divertidos. Para jugar al escondite no se necesitan coloridos juguetes con luces ni música. Simplemente con un pañuelo o algo que sirva para cubrir la cara del bebé y de la mamá, alcanza. Y si es traslúcido, mejor aún.

Cerca de los siete u ocho meses es cuando más disfrutan con este juego. Comienzan a entender la constancia del objeto, o sea que las cosas y las personas siguen ahí por más que no las vean. Es bueno que la madre se cubra la cara y juegue con el bebé a “ahora está… ahora no está” para que tengan conciencia de que mamá se va un momento pero siempre regresará. Incluso, será él quien intente agarrar el pañuelo para descubrirte.

Igualmente, les encanta a los bebés la idea de desaparecer y oír a mamá preguntando “¿Dónde está el bebé?” y la cara de alivio cuando vuelve a verte y dices “Aquí está”. Así, también agudiza el oído escuchando tu voz aunque no te vea la cara. Al bebé le encantará compartir este juego contigo y notar que toda tu atención es únicamente para él.

Es una etapa en que podrían repetir el mismo juego miles de veces. Aunque ya no se sorprendan cuando te descubra la cara, el juego seguirá resultándole divertido.

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