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Las etapas en el aprendizaje de las categorías sexuales

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Hace un par de días os hablaba de que las niñas pueden ser como Beckham, por mucho que el entorno, la sociedad, nosotros mismos muchas veces sin darnos cuenta, les estemos inculcando lo contrario. El aprendizaje de los roles sexuales, más o menos estereotipados, pasa por distintas fases.

Williams J. E., Bennet S. M., y Best D. L. escribieron un artículo titulado "Awareness and expression of sex stereotypes in young children" ("Conciencia y expresión de los estereotipos sexuales en los niños pequeños"), en la revista "Developmental Psychology" (1975).

Allí señalan seis aspectos importantes relacionados con el aprendizaje de las categorías sexuales, que algunos han denominado etapas:

  • Aprender a identificar el sexo de las personas.
  • Aprender a identificar el propio sexo y la constancia del género.
  • Identidad del papel de género.
  • Aprender las diferencias características en la conducta de los padres y las madres.
  • Aprender qué juegos y qué conductas están ligadas a cada sexo.
  • Adquirir las creencias sobre qué características de personalidad distinguen a hombres y a mujeres.

Como vemos, los primeros pasos están relacionados con el género y la identidad, y los siguientes más bien con los estereotipos o creencias asociadas a cada sexo.

El desarrollo de las distintas etapas se produce en un contexto socioeconómico, cultural y político que determina poderosamente las diferencias observadas en los estereotipos sociales vinculados al sexo masculino o femenino.

Estos aspectos ligados a las categorías hombre-mujer van a influir en la percepción que la persona tiene de los otros, y también en la imagen que tiene de sí misma, es decir, en su identidad de género.

Esto supone que la pertenencia a una u otra categoría sexual va a determinar distintas realidades sociales (en la interacción con otras personas), así como diferencias en la identidad de los individuos.

Consecuencias de esta diferenciación las podemos encontrar en los diversos comportamientos y elecciones que el individuo va a realizar a lo largo de su vida, aunque vayan difuminándose las fronteras (¿o no tanto?) y mezclándose los roles en los últimos años en determinadas sociedades: estudios, trabajo, actividades de ocio... son para niños y para niñas, hombres y mujeres, para las personas, en definitiva.

El caso es que nuestra sociedad perpetúa roles/estereotipos, y en las etapas en el aprendizaje de las categorías sexuales así lo constatan.

Está claro que hombres y mujeres somos diferentes, en lo que lo somos, y eso es bueno. Pero si somos iguales en tantas cosas, ¿por qué mantener la diferenciación, tantas veces asociada a discriminación? Creo que contribuir a que nuestros hijos crezcan sin estereotipos es positivo y necesario.

Vía | Revista de Educación 327 En Bebés y más | Cuentos infantiles para la no discriminación, Educar a niños y niñas, Diferencias entre niños y niñas: ¿cómo cambian los tiempos?, Los anuncios de juguetes transmiten a los niños modelos sexistas

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