Cómo ayudar a tu bebé a dormir plácidamente cuando hace mucho calor

Cómo ayudar a tu bebé a dormir plácidamente cuando hace mucho calor
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Los bebés necesitan dormir más que los adultos, lo que implica que duerman más tiempo en horarios diurnos. Cuando hace mucho calor, esto implica que dormirá en horas del día en los que aprietan las altas temperaturas dificultando su descanso.

Es posible que si suele dormirse en brazos, se sienta acalorado al estar en contacto con tu cuerpo y no pueda dormir, o que las altas temperaturas provoquen que se sienta irritable, llorisquee y se despierte con más frecuencia. ¿Cómo podemos ayudar al bebé a dormir cuando hace mucho calor?

Aire acondicionado sí, con precaución

El aire acondicionado no le hará mal si lo usamos con precaución para evitar que le haga mal. Debemos colocarlo a una temperatura de confort, de alrededor de 24º y evitar que el chorro de aire le de directamente al bebé. Podéis conectar el aire un par de horas antes de acostarle para que la habitación esté a una buena temperatura y luego apagarlo mientras duerme, o colocar la cuna lejos de la corriente.

Evita los cambios bruscos de temperatura. Si la casa está muy caliente, id enfriándola progresivamente hasta lograr una temperatura adecuada

Si no tienes aire acondicionado

Si no tenéis aire acondicionado en casa, el ventilador será tu mejor aliado, pero procura que el flujo de aire no le de directamente.

Además, siempre que sea seguro, duerme con la ventana de la habitación abierta (con mosquitera). Y mejor aún si duermes con la puerta abierta y abres otras ventanas de la casa, para que así circule mejor el aire.

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Prepara la habitación

Durante el día, procura que la habitación esté lo más fresca posible. Abre las ventanas a primera hora para ventilar, pero cuando el calor empiece a apretar ciérralas un poco y baja las persianas.

Un baño antes de dormir

Para refrescar al bebé, podemos darle un baño con agua templada antes de dormir, con una temperatura de 35 grados, un grado menos que la temperatura que acostumbráis a la hora del baño.

Recuerda secar muy bien, especialmente la zona de los pliegues para evitar el exceso de humedad en esas zonas como nalgas, cuello y axilas.

Refréscale con una toalla húmeda

Si notamos que el bebé está irritable y molesto debido al calor, podemos refrescarle con una toalla pequeña humedecida con agua tibia (que no sea fría pues el cambio sería muy brusco). Podéis refrescarle la zona de la nuca, los brazos o las piernas.

Utiliza un humidificador

El aire acondicionado reduce la humedad ambiente, por tanto para contrarrestar la sequedad utiliza un humidificador de aire frío para evitar que se resequen las mucosas del bebé.

Manténlo hidratado

Por su fisiología, los bebés se deshidratan más rápido que los adultos, así que cuando hace calor, aumenta la frecuencia de las tomas ofreciéndole el pecho más a menudo si es alimentado con leche materna.

Los bebés antes de los seis meses no necesitan beber agua extra, pero pasada esa edad, cuando comienzan con la alimentación complementaria podemos a empezar a ofrecerle agua en un biberón para que beba cuando quiera.

A la hora de dormir, fresquito

No hace falta abrigar al bebé a la hora de ponerlo a dormir. Si la habitación está a una temperatura comfortable, podemos usar la sábana bajera bien ajustada y ponerlo a dormir con un pijama ligero o un body de manga corta. 

Si tu colchón tiene la opción colócale del lado de la tela de verano. Tanto la ropa de cama como la ropa para dormir del bebé debe ser de tela de algodón o lino, ligera y transpirable; evita las telas sintéticas. 

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