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El pescado en la alimentación infantil: pescados inadecuados

El pescado en la alimentación infantil: pescados inadecuados
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Después de nuestro recorrido por el pescado en la alimentación infantil, por su importancia como parte de una dieta sana y equilibrada, vamos a detenernos en unos pescados que no son tan adecuados para los niños.

Más que de especies inadecuadas, vamos a hablar de modos de conservación o preparación (o ausencia de modo de preparación). Esto es, por ejemplo, el bacalao en sí no es perjudicial para los niños, pero sí lo es si lo consumen en salazón o crudo.

Veremos que en general los pescados curados (desecados, ahumados o en salazón) deben retrasarse en la dieta de los niños y sobre todo consumirse con moderación.

Pescados en salazón

El bacalao en salazón se considera, a nivel nutricional, un pescado azul, ya que el proceso de salazón aumenta considerablemente su concentración de grasa. Pero este tipo de alimento, como en general todos los pescados en salazón, no nos interesa para la dieta del bebé por su alto contenido en sal.

Pescados en conserva

En general, los pescados en conserva, no son adecuados para niños pequeños. Las conservas y semiconservas son productos sometidos a un tratamiento de calor y curado con el fin de aumentar su conservación. Puede tratarse de pescados enteros, troceados o filetes que se envasan junto con distintos líquidos de cobertura.

Por su alto contenido en sal (se les agrega para procesarlo) o sustancias como los conservantes, especias añadidas o aceites de mala calidad, no son adecuadas para los más pequeños. Además, el proceso tecnológico que da lugar a la conserva incrementa el contenido en materia grasa.

Eso no significa que hayamos de renunciar, por ejemplo, al atún para el bocadillo de la merienda en alguna ocasión, pero no es la manera más sana de comer pescado. Como recomendación señalaría que, si hemos de escoger latas de conserva, que sean en aceite de oliva o al natural.

conservas

Pescados ahumados

Por la misma razón tampoco son adecuados los pescados ahumados (salmón, palometa, bacalao, atún…), por lo que se deberá limitar su ingesta. Los ahumados tienen las mismas propiedades que los pescados frescos, pero tienen un alto contenido en sodio (sal). Además, en algunas investigaciones se apunta que el proceso de ahumado hace que aumente el contenido de sustancias que pueden estar relacionadas con algunos tumores, por lo que se deben comer ahumados con moderación.

Pescados desecados

Los pescados desecados: mediante el proceso de secado se reduce la cantidad de agua hasta tal punto que los gérmenes quedan inactivos o mueren. Se pierde el agua y se añade sal, porque ésta acorta el tiempo de desecación. Las especies que más se someten a este tipo de tratamiento son el bacalao, abadejo, eglefino o liba y la aleta de tiburón.

Pescados crudos

Tampoco es adecuado para niños el pescado crudo, que dificulta la digestión, aparte del riesgo de transmisión del Anisakis. El pescado crudo tiene riesgos de transmitir al niño (y adulto) este parásito en forma de gusano que anida en mamíferos marinos, peces y crustáceos.

En algunos países, como España, existe una legislación que regula las medidas que eliminan el Anisakis (congelación…), aunque creo que nunca podemos estar seguros de que se hayan cumplido efectivamente. De cualquier modo, el pescado crudo, aun libre de parásitos, es difícil de digerir y su sabor más fuerte podría provocar rechazo en los pequeños.

No obstante, estos pescados que resultan inadecuados para la alimentación infantil temprana no tienen por qué estar prohibidos cuando los niños crecen. Los adultos solemos comer alguno o varios de estos alimentos. Eso sí, se deben consumir con moderación.

Fotos | stu_spivack y furilo en Flickr
En Bebés y más | ¿Puedo comer sushi estando embarazada?, Alimentación complementaria: el pescado, El pescado en la alimentación infantil

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