
No sé cómo anda en España el índice de celebración de una fiesta como Halloween, en el que uno no sabe muy bien qué celebra, pero sabe que es una noche graciosa porque tienen cabida todos los personajes que dan miedo.
En mi casa, por ejemplo, se celebra la “Castanyada”, fiesta que se celebra la víspera de “Todos los santos”, no muy relacionada con Halloween, a la que, para dar un poco de diversión, hemos añadido un poco de elementos vampíricos y fantasmagóricos, uniendo ambas fiestas. Vamos, que ni los niños se van a pasar la noche comiendo castañas ni se van a ir a llamar a los porteros automáticos a las tantas pidiendo caramelitos: en casa, celebrando un poquito de las dos cosas.
Para dar a la fiesta un toque Halloweeniano es necesario poner un poco de decoración acorde y quizás poner algunos caramelitos o lo que cada uno quiera poner en una cesta, como hacen los que realmente celebran esta fiesta. Para el que quiera hacer algo más o menos estándar para todos los niños, hay en internet algunos modelos de cajas para caramelos de Halloween, que se pueden imprimir, recortar y montar.









