
Son muchos, cada vez más, por suerte, los estudios que se están llevando a cabo con bebés para conocer cómo responden a diferentes estímulos de los padres.
La razón de hacerlos es que, aunque los bebés luego crecen y no recuerdan su infancia, el cerebro está creciendo de manera prácticamente exponencial, creando neuronas y neuronas, que aparecen en base a las vivencias del momento. Dicho de otro modo, el cerebro que se está creando cuando un bebé crece estará en cierto modo condicionado a las vivencias que esté teniendo ese bebé.
En esta línea, investigadores de la Universidad de Toronto, en Canadá, han demostrado que dos minutos sin hacer caso a un bebé de seis meses son suficientes para hacer que se estrese y que, con sólo entrar en el mismo sitio al día siguiente, los bebés ya aumentan sus niveles de estrés, mostrando que saben que pueden ser ignorados de nuevo.










